15 diciembre 2012

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Generación Chávez

VENEZUELACon la reelección del presidente de Venezuela este octubre podrían sumarse 20 años de 'revolución'. Para muchos jóvenes la llegada de Chávez al poder en 1999 es apenas un recuerdo y en su vida adulta no han conocido otro mandatario. Esta generación seguirá viviendo bajo lo que algunos ven como un camino positivo y otros como un exceso de poder.

Generación Chávez. Contando 14 años en el poder, el presidente venezolano se reeligió por tercera vez este octubre. Los jóvenes de Venezuela no conocen sino el chavismo.

Contando 14 años en el poder, el presidente venezolano se reeligió por tercera vez este octubre. Los jóvenes de Venezuela no conocen sino el chavismo.

Solange Rangel
30 años.
Administradora, trabaja en Mercal.


Tenía 16 años cuando el presidente llegó al poder. En ese entonces no me importaba mucho la política. Incluso en los primeros años estábamos envenenados contra él. En el 2002, después del golpe y de la huelga petrolera, empecé a cambiar de opinión. Ahora trabajo en Mercal, ya llevo ocho años ahí. Nos mandan a comunidades pobres, donde hacemos mercados y bodegas y vendemos alimentos básicos a precios subsidiados. Veo a la gente feliz, dando las gracias. Desde que llegó el presidente Venezuela ha cambiado 360 grados. Pueden hacer falta muchas cosas, sin embargo,que el pueblo tenga salud, educación y alimentación es lo más importante.

Tengo una amiga de oposición y me dijo que está triste por la enfermedad del presidente. A ella le entregaron una casa con dos habitaciones, amueblada. Es de oposición, pero también es pueblo.

Como trabajadora de una misión del gobierno me toca recibir groserías de la gente, insultos, mucho odio. Pero estoy orgullosa de hacer parte de una generación que está cambiando el país. El papá de mi hijo trabaja para la revolución. No ve mucho al niño, pero le digo que su padre está haciendo patria para vivir en un mundo revolucionario y libre.

Me acuerdo del Caracazo. Saqueaban, había bombas lacrimógenas, toque de queda. Ahora la gente puede desearle la muerte al presidente, puede salir a la calle a marchar. Esto no es una dictadura. Me preocupa mucho el estado de salud de Chávez. Tiene que seguir la revolución.
 
Julio Corredor
25 años, de Maturín.
Vive en Caracas y trabaja en la campaña de Henrique Capriles desde 2011.

Cuando llegué de Maturín a Caracas nunca me había involucrado en temas políticos. Luego trabajé en el Consejo de escuela de la universidad e hice una pasantía en la Alcaldía de Sucre.
En ocho años que llevo en Caracas nunca he podido tener certidumbre de nada. Aquí no hay medidas que aporten empleo, no hay buenas políticas de desarrollo interno y estamos importando una cantidad de productos y dejando de lado lo que podemos hacer bien aquí. Los precios suben de forma desproporcionada, pero los salarios no aumentan de la misma manera. Ahorrar en bolívares es una desgracia.

Mi sueldo lo gasto en mantenerme a mí solo pero con la situación como está no soy capaz de cubrir la cesta básica, de tener un crédito de carro ni de casa. Somos un país consumista e irresponsable. El político que esté de turno tiene que sentarse y decir “necesitamos tomar unas medidas de austeridad”. Pero los políticos, al final del día, lo que buscan son votos.
No hay conciencia de futuro, todo tiende a morir después de un tiempo. En el caso de Chávez sí hay un plan, pero ¿qué pasa cuando tu idea no tiene logros significativos? ¿qué pasa cuando aquí mueren más personas que en los países que están en guerra? Entonces tu plan fracasó.

Cada día quieres hacer algo y te llevas un coñazo: vas a hacer mercado y no te alcanza el dinero, vas a un organismo público y te encuentras con corrupción, quieres invertir, pero hay demasiadas dificultades. Hay días que uno se sienta y piensa, qué frustración, pana.
 
Daniel Certain
28 años, de Caracas
Estudia en la Universidad de Illinois en Chicago.

La política antes de Chávez era externa a mí, pero Chávez, lo polémico que era y la revolución que planteaba, me hizo interesarme directamente. En primer lugar como un opositor. Yo ya había ‘caceroleado’ en el 93 contra Carlos Andrés Pérez, gritando “Viva Chávez”. Lo conocí personalmente a los 9 años. Su hijo estudiaba en el mismo colegio que yo. Un día me le acerqué y me dio abrazos y besos. Era la época en que recién había salido de la cárcel y estaba flaco y usaba liqui liqui azul.

En principio quería ver a Chávez derrocado. Apoyé golpes, paros y ‘guarimbas’. Pero hoy tengo un compromiso en pro del proyecto de Chávez, que crece cada día y para el cual me formo. Venezuela ha cambiado increíblemente: la gente es menos ingenua, está más dispuesta a opinar sobre política. El sentimiento nacional ha crecido mucho. Antes nos enseñaban a sentirnos avergonzados de ser venezolanos, pero eso ha cambiado para los bolivarianos y para los opositores. La gente tiene más acceso a las cosas, quieran verlo o no.

El gran aporte de Chávez es la oportunidad que le ha dado a Venezuela para repensar el modelo de desarrollo que queremos y de disminuir la brecha social. La principal falencia ha sido su incapacidad para desplazar el modelo burocrático por uno más eficiente. Sí hay un culto a la personalidad que podría ser peligroso pero yo creo que la alternabilidad es una ilusión, pues antes de Chávez solo gobernaban dos partidos.
 
José Andrés Souki
25 años, de Caracas
Creador audiovisual de la productora La Sonora.


Más allá de Chávez hay un montón de cosas que están mal. Hay un problema de inseguridad importante, pero además los medios lo llevan al punto de que uno cree que no puede abrir la puerta de la casa porque va a morir.

Viví en Barcelona dos años y volví a Caracas hace unos meses. Me fui porque esta era una ciudad en la que no se podía vivir. Ahora siento que en realidad lo que hay es una paranoia generalizada.

Chávez ha hecho que mucha gente piense “no me van a volver a joder. Los políticos, de ahora en adelante, no se van a olvidar de mí”. No sé si las cosas están mejor o peor. Yo me baso en lo que he leído porque no tengo la comparación de haber vivido algo más. Se ha respondido de cierta forma a cosas que en el pasado se habían relegado, y en este país no te puedes olvidar de la pobreza.

Me interesa la política pero no me identifico con ningún partido venezolano. Este es un país con muchos problemas graves, pero para mí lo único que evita que todo explote es Chávez. Ahora Venezuela es un desastre manejable, tiene sus problemas pero también sus cosas positivas. Me veo aquí por unos cuantos años más porque hay muchas oportunidades para hacer cine, que es lo que me interesa.

No sé por qué votan por Chávez. Verán cosas en su vida que creen que son mejores que antes. Sí, han pasado 14 años, que es mucho tiempo, pero deja de ser tanto cuando se piensa que aquí las cosas se han hecho mal desde siempre y hay mucho que arreglar.
 
Viviana Nabas
25 años.
Estudiante de Educación, Universidad Simón Rodríguez.

La economía está fallando, hay mucha delincuencia, se invierte dinero en cosas que no son las necesidades primarias del país. No hay empleo y nadie quiere trabajar por un sueldo mínimo, porque no alcanza ni para la cesta básica.

Ha construido casas, pero con expropiaciones. La gente debería ganárselas, deben darles trabajo para que puedan pagarlas. He visto experiencias de gente que le dan una casa y tienen que vivir ahí con 4 personas desconocidas, porque la casa es grande. Además, no tienen título de propiedad.

Yo no sé qué de bueno le ve la gente a este gobierno. Les está lavando el cerebro. No le interesa sacarlos adelante sino que sean felices siendo pobres. Hay que poner mano dura con la delincuencia y la corrupción. Esto ya no es democracia, Chávez tiene todo el poder. Quizá él tenga buenas intenciones, pero yo veo que hay muchos errores. Ha hecho miles de misiones, pero ¿de qué han servido? El país va de mal en peor. Y todo se regala a otros países. Es absurdo, viendo cómo está Venezuela. Si te estás ahogando y te pones a ayudar al otro, sin salvavidas, se terminan ahogando los dos.

Quiero graduarme y luchar a ver qué consigo. Quizá casarme, de pronto entre dos sea más fácil. De resto, pienso que no tengo futuro, nunca voy a salir de mi casa, no puedo pagar transporte y comida, mucho menos un alquiler.
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