Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2002/02/26 00:00

Golpe feriado

Chávez provoca a la oposición al celebrar el décimo aniversario de su intentona como una fiesta nacional.

Golpe feriado

El presidente venezolano está en problemas. Pero lo que terminó por convencer a la mayoría opositora a unirse y arrinconar a Chávez con movilizaciones de calle y el retumbar de las cacerolas como manifestación de protesta fue que el mandatario decretó júbilo nacional el 4 de febrero para celebrar la intentona golpista que encabezó hace 10 años para derrocar al ex presidente Carlos Andrés Pérez.

La celebración del 4-F fueron cuatro días de fiesta para el oficialismo mientras la oposición lo conmemoraba como un día de repudio y de luto por los caídos en la asonada militar. Mientras Chávez celebraba con una concentración multitudinaria traída desde el interior, otra multitud vestida de negro recorría las calles y le tronaba cacerolas hasta las mismas puertas de la residencia presidencial La Casona.

En su mitin de cierre Chávez encadenó las emisoras de televisión y radio para glorificar “bendito seas 4-F” mientras el valle de Caracas le respondía con un ruidoso cacerolazo. Los venezolanos se avergonzaron cuando su presidente insultó a los opositores en dos ocasiones con la frase: “Enrollen bien los periódicos y se los meten por el... bolsillo”.

Desde hace dos meses se están agudizando las tensiones y las presiones en diversos frentes. Además de los ruidos de sables, que se publican a través de manifiestos de militares descontentos, llueven las demandas para enjuiciar al mandatario por presunta demencia y corrupción y las protestas sociales se han tomado las calles.

Las encuestas reflejan lo que ocurre en la calle. El último sondeo de Consultores 21 sostiene que la popularidad del mandatario ha caído de 85 por ciento hace tres años a 21 por ciento en diciembre pasado. En las preferencias electorales Chávez ha bajado al quinto lugar por debajo del diputado Julio Borges y el gobernador Enrique Mendoza. La empresa Alfredo Keller afirma que su caída de popularidad es de 30 por ciento.

Pero Chávez se defiende atacando a la prensa, la Iglesia y los empresarios: “Dicen que estoy en el punto más bajo de popularidad, que las fuerzas armadas están contra mí, ya no me quieren y me tienen contra la pared. Yo te aviso churulí. Quieren dar un golpe, un magnicidio, la renuncia o la destitución. Se han creído sus propias mentiras. Yo me río, a ver si pueden... porque me iré pero en el 2013”.

A los venezolanos les cuesta imaginar a su presidente tantos años en el poder. “La verdad es que están mentalizados a un período de cinco años y cuando a la mitad el presidente fallaba tenían la alternativa de salir de él con los votos en las elecciones. Ahora es más difícil porque el gobierno controla todos los poderes públicos y los electores no tienen la paciencia de aguantar 12 ó 14 años como al actual”, dijo a SEMANA Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis, para explicar el rechazo de la mayoría.

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