Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/01/19 00:00

Golpes bajos

Hasta ahora la campaña había estado libre de ataques contra Obama y Hillary por la raza del primero y el género de ella. Pero la pelea se hace cada vez más sucia.

Hillary cometió la osadía de referirse al histórico líder negro Martín Luther King. Muchos sintieron que estaba minimizando sus logros

La simple presencia de Hillary Clinton y Barack Obama en la campaña presidencial de Estados Unidos es sinónimo de avance en la democracia más antigua del mundo. Por primera vez en la historia de ese país una mujer y un afroamericano tienen serias posibilidades de llegar a la Casa Blanca en los comicios del 6 de noviembre. Hasta ahora, nadie se habría imaginado que el sexo femenino o los hombres de color podían llegar a la Oficina Oval, en el número 1500 de Pennsylvania Avenue y ocupar el puesto más poderoso de la Tierra.

Casi tan importante como eso había sido el hecho de que ni el género ni la raza habían formado parte de los temas candentes de la campaña actual, que está al rojo vivo. Pero la semana pasada todo cambió. El asunto racial se transformó en un arma arrojadiza entre la ex primera dama y el senador de Illinois, y la cuestión del sexo se volvió un foco de controversias que levantan ampolla. 'La raza y el género irrumpen en un día tenso para los demócratas', tituló el lunes el diario The New York Times en su primera plana, para luego destacar la dureza de la pelea entre Hillary y Obama por hacerse con la candidatura del partido demócrata en la convención nacional de finales de agosto en Denver.

La llama que prendió la mecha en el tema racial se encendió hace 10 días, cuando Hillary, en su afán por convencer al electorado de que Obama habla bien pero no tiene experiencia, se refirió nada menos que a Martin Luther King, el líder negro que luchó por la igualdad de derechos entre blancos y afroamericanos y que pronunció en Washington el famoso discurso titulado 'Tengo un sueño'. "El sueño del doctor King empezó a hacerse realidad cuando el presidente Lyndon Johnson hizo aprobar la ley de Derechos Civiles en 1964", advirtió la senadora. Y remató: "Fue necesario un presidente para que eso se lograra".

Quién dijo miedo. Molestos con esas palabras, Obama y sus aliados le contestaron a Hillary con el argumento de que estaba atentando contra la grandeza de Martin Luther King y minimizando sus logros. Hillary acusó el golpe y no tuvo más remedio que dar explicaciones el domingo 13 en el programa Meet the Press de la NBC frente al conocido periodista Tim Russert. "El doctor King no sólo hizo discursos. También marchó en manifestaciones públicas, fue atacado físicamente e hizo campaña por algunos líderes políticos, incluido Lyndon Jonson, porque quería que alguien en la Casa Blanca actuara a favor de aquello a lo cual había dedicado su vida", aclaró.

Sus declaraciones parecieron calmar las aguas en la orilla de Obama, pero no del todo. Las huestes del senador recordaban que, pocos días atrás, William Shaheen, directivo de la campaña de Hillary en el estado de New Hampshire, se vio forzado a renunciar luego de sugerirle a The Washington Post que si Obama resulta ser el candidato demócrata, la derecha republicana lo atacará por haber admitido él en su autobiografía Dreams of my Father (Sueños de mi padre) que cuando era joven usó drogas. Para nadie es un secreto que muchos estadounidenses relacionan el narcotráfico callejero con los afroamericanos. Las estadísticas muestran la discriminación con la población negra. No se compadece que el 13 por ciento de los consumidores sean gente de color y que el 35 por ciento de los detenidos lo sean igualmente.

Con el tema racial muy candente, Hillary y Obama decidieron fumar la pipa de la paz el martes pasado en un debate del canal Msnbc. Sin embargo, nadie pone en duda que las 'cuchilladas' contra el senador de Illinois buscan restarle apoyos de cara a las elecciones primarias del 26 de enero en Carolina del Sur, donde casi la mitad de los votantes son afroamericanos. Con el triunfo de Obama el 3 de enero en los caucus de Iowa, y la apretada victoria de Hillary cinco días después en las primarias de New Hampshire, si el senador supera a la ex primera dama en Carolina del Sur, llegará muy fuerte al 5 de febrero, cuando 22 de los 50 estados del país elegirán sus candidatos.

En estos momentos, Hillary está asustada. La última encuesta de la ABC y The Washington Post asegura que Obama le sacará una ventaja de dos a uno entre la población negra. Para recortar distancias, la ex primera dama ha recordado la frase de la escritora negra Toni Morrison cuando dijo que Bill Clinton había sido "el primer presidente negro de Estados Unidos", y ha puesto de presente que su marido fue respaldado por pesos pesados del mundo afroamericano como el abogado Vernon Jordan, el basquetbolista 'Magic' Johnson y el productor musical Quincy Jones.

Pero si a Barack Obama le han dado 'puñaladas' por la espalda en esta campaña, Hillary Clinton no ha estado exenta de 'bombas' inmisericordes por cuenta de ser mujer. El primer estallido ocurrió el lunes anterior a las primarias de New Hampshire. Ese día, el blog de Dick Morris, ex asesor clave de los Clinton y hoy su peor enemigo, sostuvo que una mujer que llora no puede ser presidenta de Estados Unidos. Morris, que ha escrito libros contra la senadora, se burló de la lágrima que Hillary dejó escapar en un café de New Hampshire cuando una mujer, que paradójicamente confesó luego su voto por Obama, le preguntó cómo seguía adelante en medio de tanto lío. Una injusticia.

Lo de Morris fue, no obstante, un jardín de rosas en comparación con la forma como un mes antes se fue lanza en ristre contra Hillary el famoso comentarista radial Rush Limbaugh. Este hombre de ultraderecha, que dirige un programa con la impresionante cantidad de 15 millones de oyentes, abrió el micrófono para comentar una foto que The Associated Press le había tomado a Hillary Clinton en New Hampshire en la que se le ven numerosas arrugas en el rostro. "Los norteamericanos son adictos a la perfección física gracias a Hollywood y a la televisión. Lo sabemos porque lo vemos. Vemos a la gente en los gimnasios. Vemos a los jóvenes tratando de conseguir abdominales como un 'six pack'. Vemos a las mujeres muriéndose de hambre para llegar a talla cero. Hay cirugías plásticas, y botox", dijo en su espacio. Pero al referirse a Hillary, que tiene ya 60 años, lanzó un comentario discriminatorio: "¿Quiere este país ver cómo envejece diariamente una mujer?".

Tanto los políticos responsables como la prensa seria han rechazado la guerra sucia contra Obama y contra Hillary. En el caso de la senadora, muchas columnas se han escrito en su defensa y en contra de Rush Limbaugh y Dick Morris. Y ella misma reaccionó con altura: "No quiero ser presidenta porque soy mujer sino porque creo ser la mejor preparada", dijo. En el caso de Obama, el mejor apunte ha sido el de The Washington Post, que el martes pasado, en su editorial 'Raza en la carrera' ('Race in the race'), afirmó que lo bueno del senador es que "se presenta como un candidato a la presidencia coincidencialmente negro, y no como un candidato negro a la presidencia". Pero aunque todos se empeñen en hacer a un lado el asunto de la raza y del género, ambos temas están sobre la mesa y empiezan a causarles daño a los involucrados. Las consecuencias, no hay duda, se comenzarán a ver en Carolina del Norte.

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