Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1996/02/12 00:00

GRINGAS GO HOME

Qué hace que dos mujeres estadounidenses se involucren en la lucha guerrillera en America Latina.

GRINGAS GO HOME

POR UNA CURIOSA COINCIdencia dos mujeres estadounidenses están en el foco de la atención internacional por cuenta de su vinculación con grupos guerrilleros de América Latina. Ambas son personas de alto nivel intelectual y ambas provienen de Nueva York, pero por lo demás no tienen nada en común, aparte de su aparente fascinación por la lucha insurgente del sur del Río Grande.
La primera se llama Jennifer Harbury, abogada graduada de la Universidad de Harvard, y su historia está circulando en los medios del mundo desde 1994. La semana pasada volvió a los titulares porque su abogado, José Pertierra, fue objeto en Washington de un atentado contra su automóvil. Harbury afirma que los autores del hecho fueron militares guatemaltecos interesados en desanimar las investigaciones por la muerte de su esposo, el guerrillero de la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca, Efraín Bamaca Velásquez.
La historia de Harbury comenzó en 1992, cuando ella cruzaba las selvas guatemaltecas en busca de material para un libro sobre los abusos de los militares y conoció en un campo guerrillero al comandante Bamaca, un subversivo indígena con quien se casó. Seis meses después de la boda el ejército anunció que el guerrillero había muerto en combate. Pero en enero de 1993 dos guerrilleros le dijeron a la viuda que Bamaca podría estar vivo en alguna prisión secreta de la selva. Desde entonces la señora ha movido cielo y tierra en busca de su esposo, o al menos de esclarecer los hechos que rodearon su desaparición, pero los militares guatemaltecos se mantienen en su versión. Huelgas de hambre, entrevistas con la televisión, manifestaciones frente a la Casa Blanca, ningún esfuerzo ha sido suficiente para lograr develar un misterio que se ahonda con cada día que pasa.
La otra mujer estadounidense que vive una situación relacionada con la guerrilla es Lori Helen Berenson, capturada en Lima (Perú) luego de una batalla entre miembros del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru Mrta y las fuerzas de la Dirección contra el Terrorismo Dincote. Lori Helen admitió formar parte de ese grupo y fue condenada a cadena perpetua a pcsar de sus alegatos de que el Mrta es una agrupación pacífica. Un comunicado militar señaló que Berenson alquiló una casa en Lima como frente para los rebeldes, transportó armas, ayudó en la preparación sicológica de los guerrilleros y recogió información para un posible ataque contra el Congreso peruano, para lo cual posaba como periodista de una revista norteamericana. Como si fuera poco, los informes de inteligencia sostienen que Lori tiene vínculos con los movimientos guerrilleros de Guatemala, El Salvador y Nicaragua. Mientras era presentada a los periodistas luego de su condena, Berenson gritaba en español: "Amo a este país, amo a este país. Por este error voy a pasar años en prisión. He sido condenada por mi preocupación por el hambre y la miseria que existen aquí".
Y lo cierto es que su idealismo le va a costar caro. Al cierre de esta edición Lori Berenson estaba a punto de ser trasladada a la prisión de Yanamayo, cerca de Puno, un establecimiento superpoblado y congelado por estar a 4.600 metros sobre el nivel del mar, donde los internos sólo pueden salir a la luz media hora al día. Los condenados por traición a la patria no pueden recibir visitas durante un año y luego se les concede una visita mensual de 15 minutos. Triste final para una niña que creció en un lujoso apartamento de Manhattan.

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