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| 1/10/2012 12:00:00 AM

Guantánamo: diez años de la cárcel que nació del miedo

Cerca de 800 hombres sospechosos de terrorismo han pasado por la prisión creada por EE.UU. y cuyo cierre todavía es tema pendiente. Testimonios de algunos de los prisioneros.

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BBC
La cárcel de Guantánamo cumple este miércoles una década de críticas y voces que piden su cierre. El penal estadounidense para sospechosos de terrorismo internacional alberga en la actualidad a 171 prisioneros. BBC Mundo habló con algunos presos que pasaron por la prisión e indagó sobre la situación de los que siguen allí.

El 11 de enero de 2002 un avión militar de Estados Unidos procedente de Afganistán aterrizó en la Bahía de Guantánamo; una base naval situada en el sureste de Cuba y que funciona desde 1903. Una veintena de prisioneros, maniatados y con un mono naranja, fueron transportados al Campamento Rayos X; una explanada llena de alambres que durante tres meses se convirtió en una cárcel provisional.

El saudí Shaker Aamer es el prisionero US9SA-000239DP. Llegó a Guantánamo en enero de 2002 y sigue encerrado en este penal del Caribe. "Se está muriendo en su celda", afirma su abogado a BBC Mundo, Clive Stafford Smith.

"Los prisioneros siguen confiando en sus abogados pero han perdido la confianza en el sistema legal", explica Gita Gutiérrez, una de las primeras abogadas civiles que entró en el penal y miembro del Centro para los Derechos Constitucionales (CCR), una organización de Nueva York que ha coordinado la defensa de unos 200 reos de Guantánamo.

Dos de sus clientes siguen entre rejas: el paquistaní Majid Khan, prisionero US9PK-010020DP, y el saudí Mohammed al Qahtani, prisionero US9SA-000063DP, considerado el "piloto suicida número 20" de los atentados del 11-S.

"La orden de cierre sigue vigente"

La abogada no duda en comparar a estos hombres con "muertos vivientes". "Son caparazones sin vida, pero debajo de esas cáscaras se esconden hombres que tal vez en otras circunstancias podían volver a recuperar la ilusión", le cuenta a BBC Mundo.

A lo largo de estos diez años han pasado por Guantánamo 779 prisioneros. Todos hombres, musulmanes y de más de 40 nacionalidades. Al menos una docena eran menores de edad. Ocho presos han muerto en la cárcel; seis se suicidaron, uno murió de un ataque cardíaco fulminante y otro a causa de una grave enfermedad.

Guantánamo cumple una década coincidiendo con un año electoral. El Congreso ha bloqueado la partida presupuestaria de Defensa destinada a nuevos traslados y ha reforzado la custodia militar para extranjeros sospechosos de terrorismo.

En la actualidad los prisioneros están encerrados en una prisión que es una réplica de una cárcel de máxima seguridad de Estados Unidos y los responsables del centro aseguran que el trato es "humano y justo".

En una reciente visita a Guantánamo, el responsable de la cárcel, el coronel Donnie Thomas, aseguró que "la orden de cierre de Obama sigue vigente".

La responsable de prensa, la comandante Tamsen Reese, seguía ultimando la cobertura mediática del futuro juicio (comisión militar) del saudí Abd al Rahim Hussayn Muhammad al Nashiri, acusado de ser el responsable de los atentados del año 2000 contra el buque de guerra USS Cole en los que murieron diecisiete marineros.

La vida después de Guantánamo

Algunos volvieron a países como el Reino Unido, Australia, España o Australia, mientras que otros empezaron una nueva vida en islas que no conocían, como Palau o Bermuda.

El australiano Mamdouh Habib es el prisionero US9AS-000661DP. Fue detenido en 2001 y liberado en 2005.

"Yo no fui detenido, a mí me raptaron", explica a BBC Mundo en conversación telefónica desde Australia.

Moazzam Begg es uno de los nueve británicos que estuvieron encarcelados en Guantánamo. Fue detenido en 2002 y liberado en 2005. Regresó al Reino Unido y fundó la organización CagePrisoners.

"Los exprisioneros tenemos que dar voz a los hombres que siguen en Guantánamo y no pueden contar su historia", explica Begg, prisionero US9UK-000558DP, a BBC Mundo.

"Solo estuve tres años allí; son pocos si tenemos en cuenta que algunos prisioneros han pasado diez años en Guantánamo", subraya.

Prisioneros que no querían regresar a China

El uigur Khalil Mamut no regresó a su país, China. Es el prisionero US9CH-000278DP y pasó siete años en el penal. Estados Unidos negoció con Bermudas que se hiciera cargo de Mamut y otros tres uigures que no querían regresar a China por miedo a ser torturados.

Mamut tiene una nueva casa y trabajo. "El sitio es bonito y el clima muy agradable", explica por correo electrónico.

Otro uigur ha tenido más problemas de adaptación. Ahmad Abdulahad, prisionero US9CH-000201DP, llegó a Guantánamo gravemente herido y los médicos le tuvieron que amputar una pierna. Ahora vive en Palau, una isla del Pacífico que tiene 20.000 habitantes.

Abdulahad no puede salir de Palau y en la isla no hay médicos expertos en piernas ortopédicas.

Su abogada, Kristine Huskey, directora del programa antitortura de la organización Physicians for Human Rights, no ha encontrado una solución a largo plazo: "De momento mandamos a un médico para que le ajustara la prótesis", comenta.
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