Viernes, 20 de enero de 2017

| 1990/10/01 00:00

HABLA EL EMBAJADOR

Enrique Peñaloza cuenta en esta entrevista todo lo que usted debe saber sobre la crisis del Medio Oriente

HABLA EL EMBAJADOR

Colombia, por primera vez en la historia de las Naciones Unidas, tiene un asiento en el Consejo de Seguridad de esa organización. Esto ha permitido que el embajador colombiano, Enrique Peñaloza, haya podido seguir muy de cerca las discusiones y el desarrollo de la crisis mundial desatada por la invasión de Irak a Kuwait. SEMANA se comunicó con el embajador en Nueva York y obtuvo su visión y su análisis del conflicto.

SEMANA: Señor Embajador, ¿cuáles cree Ud. que fueron las principales causas de la invasión a Kuwait por parte de Irak ?
ENRIQUE PEÑALOZA: Como generalmente pasa con los conflictos, existen razones históricas. En el pasado, durante el Imperio Otomano, Kuwait formó parte de Irak. Además, parte importante de los habitantes de Kuwait son de origen iraquí . Pero la causa inmediata es la desesperación de Irak de obtener mayores ingresos para poder satisfacer las necesidades de su pueblo, después de la sangrienta guerra de ocho años con Irán. Para lograrlo, Irak había planeado el no pago de la deuda externa con el mundo árabe, que llega a más de 100 mil millones de dólares, de los cuales más de 30 mil eran para Kuwait. Los resultados de ese planteamiento habían sido rechazados por los países árabes y en especial por Kuwait mismo. Así mismo, Irak había propuesto subir el precio del petróleo para mejorar sus ingresos, pero su propuesta no había tenido acogida por parte de Kuwait y Arabia Saudita, a los que Irak acusaba de estar vendidos a los Estados Unidos y a otros países consumidores de petróleo. Como si eso fuera poco, en los últimos años,Kuwait había venido explotando un campo muy rico en pretróleo que pertenece también a Irak. Desde luego, este arreglo de cuentas de varios miles de millones de dólares de por medio no era fácil. Sumado a todo lo anterior, hubo una falla de cálculos por parte de Saddam Hussein sobre la posible reacción internacional, que el subestimó tremendamente y por eso decidió invadir a Kuwait.
S.: ¿Ud. cree que habrá guerra ?
E.P.: Soy optimista por naturaleza y creo que puede lograrse un retiro de Irak como resultado de las gestiones del Secretario General, Javier Pérez de Cuéllar. Pero desde luego hay factores de pesimismo como los que señalan algunos países en el sentido de que, mientras exista el régimen de Saddam Hussein,no podrá haber paz en el Medio Oriente.
S.: Pero, ¿cuál ha sido la causa real del conflicto ?
E.P.:No tengo ninguna duda de que la causa real se llama petróleo y de que si en Kuwait no hubiera una gota de petróleo, quizás la explicación fría e indiferente de la comunidad internacional, hubiera sido la de que era una lógica reincorporación de una antígua provincia de Irak. Pero resulta que no solamente Kuwait produce el 10% del petróleo del mundo, sino que con sus vecinos ese porcentaje llega a más del 60%. En otras palabras, el corazón del mundo industrializado está en el Golfo Pérsico. Con o sin la ONU, garantizar el flujo de petróleo es materia del más alto interés nacional para cada una de las naciones industrializadas.
S.: ¿Entonces el retiro de Irak de Kuwait no resolvería los problemas ?
E P.: Desde luego que no. Esto es solamente una parte. El problema de fondo es la situación inestable del Medio Oriente. En esa región ha habido muchas equivocaciones, sin poder señalar la más importante. Para mencionar alguna, tenemos el caso de la ocupación de territorios de Líbano, Siria, Jordania y Palestina desde hace 23 años por parte de Israel, que ha generado un gran sentimiento de frustración e inestabilidad, y en donde el veto del Consejo de Seguridad de los Estados Unidos ha impedido una acción positiva. Otro punto es el engaño colectivo de Occidente y aún de la URSS, cuando se dedicaron a armar y a financiar directa o indirectamente a Saddam Hussein, a quien le prestaron más de 300 mil millones de dólares, con la esperanza de que él detendría y acabaría con el Ayatollah Khomeini, cosa que no sucedió.
El mundo occidental, con el solo retiro de Irak, no puede quedar tranquilo. Si Hussein sigue controlando ese país con un ejército de un millón de soldados y un increible arsenal de armas químicas y posibilidades de conseguir en pocos años armas nucleares, no puede haber traquilidad. Esto obligará a una presencia militar occidental, especialmente norteamericana, en el área.
S.: ¿Cuáles cree que van a ser las consecuencias en el mundo árabe de todos estos acontecimientos ?
E.P.: Desde luego, el mapa geopolítico árabe cambiará. El Medio Oriente nunca volverá a ser lo que era hace un mes. La intervención armada norteamericana en el área, a solicitud de Kuwait y Arabia Saudita, ha producido ya una división entre los árabes que durará mucho tiempo y que tenderá a polarizar a los árabes entre ricos y pobres. Además, hechos como el de que un país árabe haya invadido a otro país árabe por primera vez en la historia moderna,o el de que los árabes compartan las mismas trincheras con soldados extranjeros contra otros árabes por primera vez desde el fin del período colonial,provocará, sinduda, un replanteamiento completo del mundo árabe.
S.: ¿Cuál cree que es el futuro de Hussein ?
E.P.: Creo que Hussein la tiene perdida de todas maneras, excepto en un sentido:pasará a la historia como el héroe árabe que se le enfrentó al mundo entero.
S.: ¿Cuál será el efecto en Israel de este realinderamiento político del mundo árabe ?
E. P.: Es difícil predecirlo a primera vista. Se podría pensar que los beneficiaría, y en especial si hay una intervención militar y se destruye el régimen de Hussein, que es de lo que los israelitas han tratado de convencer a las autoridades y congresistas norteamericanos. De todas maneras, si los Estados Unidos quieren ayudarles a sobrevivir a sus amigos de esta oportunidad, no veo otra manera que la de lograr convencerlos de que lleguen a un entendimiento con los palestinos. No resolver el problema palestino directa o indirectamente, continuará siendo una de las mayores fuentes de tensión en el planeta.
Desde luego, la presencia armada y a largo plazo de los Estados Unidos va a crear el convencimiento de que Israel no es el único aliado estratégico de los Estados Unidos en la región y de que quizás Egipto y Siria tienen una mayor importancia estratégica para Estados Unidos.
S.: ¿Cuáles cree que van a ser las relaciones futuras del mundo árabe con Estados Unidos ?
E.P.: No hay duda de que el sentimiento popular aún en los países con los regímenes más conservadores estarán contra la intervención militar en contra de Hussein y, por lo tanto, contra los Estados Unidos.
S.: ¿Y los efectos en América Latina?
E.P.: A corto plazo son diversos. Hay países especialmente favorecidos como México y Venezuela; otros muy afectados como el Brasil. A largo plazo, creo que las multinacionales petroleras darán una mayor prioridad a la América Latina después de esta experiencia, porque a pesar del bajo costo del barril del Golfo, habrá que añadirle el costo de la protección y la seguridad. ¿Qué tanto nos beneficia ésto? Depende de las condiciones que nosotros mismos ofrezcamos.
S.:¿Y en el mundo en general ?
E.P.: En forma muy resumida podría mencionar los siguientes puntos:
-Precios altos del petróleo por lo menos por un año. Eso significará mayores costos para muchos países en desarrollo, algo así como 15 mil millones de dólares al año.
-Unos países se han ganado la lotería: México, Venezuela, Gran Bretaña y la URSS, para mencionar algunos. En este último caso, cada dólar de incremento del precio del petróleo les significará a los soviéticos mil millones de dólares al año.
-Los bancos comerciales deben estar felices, porque sus mayores deudores son países exportadores de petróleo, con lo cual el problema de la deuda puede mejorar considerablemente.
-Mayores precios del petróleo harán que Japón y Europa Occidental sean menos competitivos, además de que algunos países perderán millones de dólares en los préstamos hechos a Irak y que éste no pagará.
-Países en desarrollo importadores de petróleo tendrán que enfrentar mayores tasas de inflación y, desde luego, recesión.
-Los países de Europa Oriental, que se habían salvado de las crisis petroleras anteriores por los suministros de petróleo soviético, tendrán que hacerle frente a dificultades de proporciones críticas.
-Países como Bulgaria, Jordania, Sri Lanka, India, con lazos comerciales grandes con Irak, se verán más directamente afectados.
-Otros países muy afectados serán aquellos que derivaban ingresos muy importantes de divisas por las remesas de sus trabajadores en Kuwait, como Egipto, India, Pakistán, Sri Lanka y Tailandia.
S.: ¿ Por qué Colombia asumió el liderazgo de los países No Alineados del Consejo de Seguridad en esta oportunidad ?
E.P.: Colombia no es ni será un superpoder ni siquiera a nivel regional. Lo único que nos ha hecho y hará respetables y respetados por otras naciones, es nuestro apego al derecho internacional. No podemos guiar nuestras acciones por intereses o conveniencias a corto plazo. Por esa razón no siempre coincidimos con la política norteamericana, sus intereses nacionales no siempre coinciden con los nuestros ni con el derecho internacional.
En esta oportunidad, Colombia patrocinó y lideró entre los No Alineados la votación de la resolución condenando la invasión de Kuwait por parte de Irak, de la misma manera que lo habíamos hecho en diciembre para condenar la invasión de Panamá por los Estados Unidos. Colombia siempre ha estado en contra del uso de la fuerza o de la amenaza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales. Para Colombia todas las invasiones son malas.

LA CALMA CHICHA
Todavía nadie sabe lo que va a suceder. A pesar de que la semana pasada los eventos en el Golfo Pérsico parecían indicar que la estrategia estaba cambiando de dirección y que el enfoque del problema habla pasado de radical a moderado, la alerta roja continúa. Aunque la guerra ya no parece tan inminente gracias al respiro que le dió la diplomacia, las hostilidades no están descartadas.
No obstante, lo sucedido fue suficiente para disminuir la presión y calmar a las bolsas de valores. Si bien militarmente la situación es quizás más crítica (los soldados norteamericanos siguen llegando), hubo un hecho tranquilizador: Saddam Hussein, "El carnicero de Bagdad", habló. Y habló mucho. Tanto que dejó de ser el hermético dictador de comienzos de agosto. Sus entrevistas con la televisión francesa y con la CBS norteamericana convencieron a muchos de que, al fin de cuentas, con este árabe también se puede dialogar.
Por lo tanto el objetivo que antes era salir de Hussein ya no es tan imperativo. Ahora todo parece indicar que un retiro de las tropas iraquíes de Kuwait dejaría a casi todo el mundo satisfecho. En el interior del gobierno del presidente George Bush, algunos asesores consideran que Estados Unidos y sus aliados podrían contener a Hussein y neutralizarlo.
Esta convicción está fundamentada en algunos hechos que demuestran que Hussein, a pesar de su fama y de sus amenazas, puede tener también, como cualquier mortal, su talón de Aquiles. Para empezar, sus cálculos sobre el apoyo que el resto de los países árabes darían a su operación para anexar a Kuwait, fallaron. Esto quedó confirmado a finales de la semana pasada con los resultados de la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la Liga Arabe en El Cairo, que formalizaron el rechazo a la invasión y la necesidad del retiro de las tropas iraquiés del territorio de Kuwait. Aunque sólo asistieron a la reunión 13 de los 21 países de la Liga, quedó claro que Hussein está lejos de contrar con el apoyo unánime de sus colegas árabes. "Es necesario evitar cualquier tipo de desastres, que no sólo se cernirán sobre una región, sino sobre toda la patria árabe", dijo el Secretario General de la Liga, Chadli Libi. Es evidente que la crisis del Golfo ha realinderado posiciones política y militarmente no sólo en el mundo entero, sino concretamente en el mundo árabe, ante la posibilidad de que Hussein siga adelante con su política expansionista.
Por otra parte, el jefe iraquí ha mostrado algunos gestos que han sido interpretados como síntomas de que no está tan decidido como se creía a jugarse la carta de la guerra: liberó a algunos grupos de mujeres y niños extranjeros que mantenía, según sus palabras, como "huéspedes", y aceptó enviar a su canciller a reunirse en Amman (Jordania) con el Secretario General de las Naciones Unidas.
Sin embargo, la crisis sigue. Los norteamericanos, en las tres primeras semanas después de la invasión, han colocado en Arabia Saudita más hombres y equipo que el que enviaron en los tres primeros meses de la guerra de Corea. Todo eso a un costo cercano a los 50 millones de dólares diarios cuya cuenta de cobro debe ser compartida con otros países industrializados, según George Bush. Según el Pentágono, el número de tropas norteamericanas se está acercando ya a las 100 mil,una cifra que no es suficiente para reconquistar a Kuwait, pero que le debe recordar a Saddam Hussein que es mejor que siga hablando y, si es posible, respalde sus palabras de paz con hechos concretos.

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