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| 12/16/2014 11:00:00 PM

El niño que se hizo el muerto para sobrevivir a los talibanes

Un menor que sobrevivió al ataque a una escuela en Pakistán cuenta los momentos de horror que vivió.

Shahrukh Khan recibía clases en la Escuela Pública del Ejército en Peshawar, Pakistán, cuando cuatro hombres armados entraron violentamente a su salón. "Hay tantos niños... Ve y tráelos", escuchó que dijo uno de ellos.

El joven de 16 años recibió disparos en ambas piernas durante el ataque perpetrado por el Movimiento de los Talibanes de Pakistán, en una de las matanzas más sangrientas en la historia del país, que dejó 141 muertos.

En conversación con el diario británico MailOnline desde su cama en la sala de trauma del Hospital Lady Reading, Shahrukh recordó que los hombres gritaban "Allahu Akbar" (Alá es el más grande) antes de abrir fuego.

El estudiante cuenta que se metió bajo una silla y se hizo el muerto, mientras los pistoleros "les metían balas" a sus compañeros. Con temor de ser asesinado, el joven se arrastró, herido, y se escondió detrás de una puerta en un aula cercana.


Decenas de niños con graves heridas llegan en ambulancias a los servicios de salud en Peshawar, Pakistán. (AP)

"Vi un par de botas negras grandes que venían hacia mí... Este tipo probablemente iba en caza de los estudiantes que se escondían bajo los bancos", contó.

Khan sintió un dolor abrasador cuando le dispararon en ambas piernas, justo debajo de la rodilla. Entonces decidió hacerse el muerto. "Doblé mi corbata y la metí en la boca para no gritar. El hombre de las grandes botas seguía buscando estudiantes y disparándoles".

"Me quedé tan quieto como pude y cerré los ojos, a la espera de recibir otro disparo. Mi cuerpo estaba temblando", asegura. "Vi la muerte tan cerca... Nunca voy a olvidar las botas negras; sentía como si fueran la muerte que me acercaba".

El ataque comenzó con nueve hombres armados que entraron alrededor de las 10:30 a. m. a la escuela de 500 alumnos, todos entre 10 y 18 años.

Medios internacionales informan que la masacre habría sido una represalia por el Premio Nobel otorgado recientemente a Malala Yousafzai –a quien intentaron asesinar en el 2012 por sus esfuerzos a favor de la educación de las mujeres en esa misma región del país– y las incursiones del ejército pakistaní en una de las zonas de influencia talibán.

"Estoy desconsolada por este acto terrorista sin sentido y a sangre fría en Peshawar. No hay lugar en una escuela con niños inocentes para un horror así", dijo Yousafzai. "Condeno esos actos atroces y cobardes y respaldo al gobierno y a las fuerzas armadas de Pakistán, cuyos esfuerzos hasta ahora para responder a este acontecimiento horroroso son encomiables. Yo, junto con millones de personas en todo el mundo, lloro a esos niños, mis hermanos y hermanas —pero no seremos vencidos", dijo la nobel de Paz.


Una niña Pakistaní herida en el ataque es llevada a un hospital en Peshawar. (AP)

“Mártires”

Los yihadistas recorrieron la escuela y se detuvieron de aula en aula, disparando indiscriminadamente. El lugar pronto se convirtió en una zona de guerra, con maestros, policías y civiles retirando cuerpos cubiertos de sangre.

Horas después del ataque los talibanes aceptaron su responsabilidad, diciendo que ese "era solo el tráiler".

Mientras su padre, un comerciante, lo consolaba en una camilla empapada de sangre, Shahrukh recordó: "Traté de levantarme después de un rato, pero caí al suelo por mis heridas. Cuando me arrastré hasta el salón de al lado, era horrible. Vi el cadáver de nuestra asistente en llamas. Estaba sentada en la silla con sangre goteando de su cuerpo mientras se quemaba". Medios locales informaron que militantes talibanes le prendieron fuego a la mujer porque trató de proteger a sus estudiantes.

El joven se arrastró para ocultarse detrás de una puerta, pero perdió el conocimiento, para luego despertar en el hospital.

Un niño de diez años de edad, atrapado en la masacre, también habló sobre su dramática huida de los talibanes. Irfan Shah estaba sentado en su clase a las 10:30 a. m., cuando oyó los primeros disparos.

"Era nuestro período de estudios sociales. Nuestro maestro primero nos dijo que era una especie de simulacro y que no teníamos que preocuparnos. Luego los disparos se hicieron más fuertes, entonces oímos gritos. Uno de nuestros compañeros abrió la ventana y comenzó a llorar, porque había varios compañeros tirados en el suelo", contó Irfan.

Y agrega: "Todo el mundo entró en pánico. Dos de nuestros compañeros salieron corriendo de clase, pero les dispararon frente a nosotros".


Niños rescatados de la escuela salen en un camión del ejército pakistaní. (AFP)

El profesor les pidió a los 33 niños que conformaban su clase que corrieran hacia la puerta trasera de la escuela. "La puerta queda a unos 200 metros de nuestra aula –dice Irfan–. Agarré fuertemente la mano de mi amigo Daniyal y ambos corrimos. Estábamos llorando. Sentí dos veces que las balas pasaron al lado de mi cabeza. Era terrible".

Sin embargo, los niños lograron huir y encontraron refugio en la casa cercana de una tía de Irfan. "Luego nos fuimos a nuestra furgoneta. El conductor nos dijo que nuestros compañeros asesinados en el ataque eran mártires y que irían a Jannah (el paraíso)".

“Ciudad llena de cadáveres”

Muhammad Dahir, un ingeniero informático, dijo: "Estoy muy triste, no puedo explicar mis sentimientos. No puedo hablar. Hay cadáveres por todas partes. Esta ciudad está llena de cadáveres... ¿En qué tipo de terror estamos metidos? Estamos en la línea de fuego. Todo el mundo nos está empujando, los americanos, nuestro propio gobierno".

Zakir Ahmad, quien administra una tienda de electrónica en Peshawar, perdió a su hijo de 16 años, Abdullah. Llorando y casi sin poder hablar, dijo: "Esta es una terrible injusticia. Somos personas inocentes, los niños son inocentes y no portan armas ni bombas. La única justicia para mí es encontrar a estas personas que están apoyando a los extremistas y que los cuelguen en filas. Hacer que mueran por lo que hicieron".

El corresponsal de la BBC en Pakistán, M. Ilyas Khan, señala que "la escuela no era solo un objetivo blando, sino importante simbólicamente porque la gestiona el ejército y muchos de los alumnos son hijos de su personal".

"¿Es un intento desesperado de resurgir por parte de milicianos amenazados?", se pregunta Khan en referencia al supuesto arrinconamiento que ha sufrido el Talibán recientemente por parte de las fuerzas armadas pakistaníes, en colaboración de Estados Unidos.

Y aunque considera que esa es una posibilidad, para el corresponsal la acción contra la escuela ha conmocionado al país de tal manera que también podría provocar un clamor en la población para que los militares enfrenten con mano más dura en el futuro al Talibán .
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