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| 6/12/1995 12:00:00 AM

¿HACIA LA REUNIFICACION?

Las novedosas tesis sobre la integralidad de China parecen abrir el camino hacia la reunificación del país.

UNO DE LOS GRANDES FOcos de conflicto heredados de la Guerra Fría es la existencia de dos Chinas, nacidas de la guerra civil que instaló en el poder a los comunistas de Mao Zedong y arrinconó en la isla de Taiwan a los nacionalistas de Chiang Kai Shek en 1948. A pesar de la desproporción territorial, ambas capitales, Beijing y Taipei, reclaman la legitimidad del gobierno chino, a tiempo que la sola mención de la independencia de Taiwan trae a la mente imágenes de guerra.
Muertos Mao, Chiang y su hijo Chiang Chikuo, ese orden de cosas está cambiando aceleradamente y no es descabellado pensar que la China se unifique bajo una fórmula transaccional que permita la coexistencia de los dos sistemas, el comunismo y el capitalismo. Si eso se concretara, los ecos se sentirían en todos los confines de la Tierra. La razón es que China continental tiene el peso específico que le da ser el país más poblado del planeta, y Taiwan es uno de los tigres asiáticos, un país en permanente expansión económica. La combinación de los dos hace pensar a los analistas en el surgimiento de una nueva superpotencia.
Y es que los postulados que se han comenzado a manejar parecen despejar el camino hacia una hipotética reunificación. El presidente de Taiwan, Lee Teng-Hui dijo en su informe sobre el año 1994, que "ser anticomunista no significa ser antichino" y que "ser contrario a la independencia formal de Taiwan no significa ser antitaiwanés". Más recientemente, el presidente lanzó una idea aún más audaz: "Afirmar a Taiwan como la nueva 'Planicie Central".
La 'Planicie Central' es la manera tradicional como los chinos se han referido al ámbito territorial en el que se originó su civilización, y simboliza también el terreno político en el que se libran las batallas decisivas. De ahí que el planteamiento de Lee resulte audaz: se trataría de convertir a Taiwan en un nuevo centro de China, en el punto de referencia a partir del cual una China reunificada podría desarrollarse. De ese modo, Taiwan podría dar el empujón decisivo para convertir a China en el verdadero interlocutor mundial.
Lee ha conseguido enemistades en su tierra, porque en Taipei la idea de la independencia absoluta tiene adherentes. Pero el presidente taiwanés respondió así, de una manera inteligente y constructiva, a las propuestas del jefe de Estado comunista Jiang Zemin, quien pone a la integridad del territorio como una premisa fundamental para la reconciliación, y quien, sin oponerse a que Taipei siga teniendo relaciones comerciales y culturales con terceros países, se reservaría el uso de la fuerza si una potencia extranjera "complotara para estimular la independencia de Taiwan".
Dicho en otra forma, si Taiwan buscara su independencia formal, la guerra sería inevitable. El concepto de 'dos Chinas', preconizado por el presidente norteamericano John Kennedy en plena Guerra Fría, si no era viable entonces, lo es menos ahora. De ahí que el diálogo esté al orden del día, y que la reunificación de China sea una posibilidad no descartable.
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