Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/11/24 00:00

¿Hacia una nueva frustración?

La cumbre de esta semana en Annapolis, Estados Unidos, trata de revivir el proceso de paz entre israelíes y palestinos, uno de los más difíciles del mundo.

Desde junio, cuando los combatientes de Hamas se tomaron el poder, la Autoridad Nacional Palestina gobierna solo la ribera occidental del Jordán

Pasaron siete años para que israelíes y palestinos volvieran a sentarse en la mesa de negociaciones. Cuando termine la conferencia de paz de Annapolis de este 27 de noviembre, en Maryland, Estados Unidos, comenzará un nuevo capítulo en la historia de un conflicto que el próximo año cumplirá 60 años. Seis décadas de muertes, atentados, explosiones, soldados caídos, conversaciones fallidas y espectaculares imágenes de guerra que han recorrido el mundo entero.

A pesar del optimismo de los líderes de la diplomacia internacional, la mayoría de los israelíes y palestinos está escéptica de que el encuentro pueda resolver las diferencias. Otros creen que al final de la cumbre, se producirán ataques terroristas como ya ocurrió en el pasado.

Desde la creación de Israel en 1948, israelíes y palestinos se han enfrentado por un territorio con un significado espiritual irrenunciable para ambos. Para los judíos, Israel es la tierra prometida por Dios. Para los musulmanes, Jerusalén es la tercera ciudad más santa después de la Meca y Medina, y la capital del terruño en el que los palestinos tienen derecho a su Estado. El último intento por resolver el conflicto se produjo en 2000 cuando el primer ministro israelí, Ehud Barak, se reunió con el líder palestino Yasser Arafat en Camp David, Estados Unidos, con el apoyo del presidente Bill Clinton. Las conversaciones terminaron en un fracaso que provocó el retiro de Barak de la esfera política por varios años y sirvió de preámbulo a la Segunda Intifada (rebelión) Palestina, que comenzó el 29 de septiembre de 2000.

La conferencia de Annapolis se produce por la actividad encabezada por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice; el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, y el enviado del Cuarteto para Oriente Medio, Tony Blair. A pesar del optimismo internacional y de los gobernantes, los israelíes y los palestinos corrientes coinciden en que la conferencia sólo será el punto de partida y que Olmert y Abbás deben solucionar los problemas que cada uno tiene en sus gobiernos antes de lograr un acuerdo entre ellos.

Las anteriores negociaciones de paz entre israelíes y palestinos han fracasado ante la ausencia de un consenso sobre cuatro temas vitales y espinosos: el desmonte de los asentamientos israelíes en territorios palestinos, la división de Jerusalén, el retorno de los refugiados y el cese del terror por parte de las organizaciones palestinas.

Mientras Olmert menciona la posibilidad de entregar el este de Jerusalén a Abás, en Israel se producen fuertes reacciones de la derecha. "No vamos a permitir que al corazón del Estado judío ingresen los terroristas de Hamás. Nos oponemos a que entreguen trozos de esta ciudad que está en el corazón del pueblo judío desde hace más de dos mil años", dijo a SEMANA Noam Ben Hur, un hombre que nació hace 65 años en Jerusalén. En el lado palestino, Abás tendrá que enfrentar la división de su pueblo en dos Gobiernos, el suyo, del grupo Al Fatah, que controla Cisjordania, y el del grupo Hamás, que maneja la franja de Gaza desde junio, después de violentos enfrentamientos.

Los analistas también son escépticos. Uno de ellos es Yossi Sarid, columnista del periódico israelí Haaretz, "Olmert caerá en los mismos puntos donde ya cayó Barak durante los Acuerdos de Camp David de 2000". El diario Yedioth Aharonoth, más optimista, plantea que la conferencia "será exitosa si logra vincular a Arabia Saudita", país que ofrece el reconocimiento del mundo árabe a Israel, si este se retira de los territorios que conquistó en 1967.

Naji Shurab, profesor de Ciencia Política en la Universidad Al Ahzar en la franja de Gaza, dijo a SEMANA que ni los israelíes ni los palestinos pueden impulsar el proceso, "especialmente Israel, que aún no expresa su posición frente al tema de los asentamientos, Jerusalén y el regreso de los refugiados palestinos". Shurab piensa que además, el gobierno israelí está integrado por hombres como el ministro de Defensa, Ehud Barak, y el líder del partido Likud, Benjamín Netanyahu, ambos en campaña electoral para primer ministro y quienes tienen una opinión de derecha para satisfacer a los votantes.

Para Shurab el panorama no es mejor en los territorios palestinos, fragmentados por las divisiones entre Al Fatah y Hamás. Y agrega que a Abás le queda un año en el poder y se acerca el fin del mandato del presidente George W. Bush, principal impulsor de las negociaciones. A esto se suman las investigaciones por corrupción a las que Olmert tendrá que responder en su país.

Pese a ese oscuro panorama, aún se escuchan algunas voces de los que no renuncian a albergar un poco de esperanza. Porque lo único peor que unas malas negociaciones, es no tenerlas.

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