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| 5/30/1988 12:00:00 AM

HAGAN SUS APUESTAS

Sorpresa en Estados Unidos ante encuestas que revelan que Dukakis le puede ganar a Bush

Tal como van las cosas, el próximo presidente de los Estados Unidos podría ser alguien que sólo seis meses atrás, era un ilustre desconocido para la gran mayoría de sus compatriotas. Michael Dukakis, gobernador del pequeño Estado de Massachusetts, quien aparecía como uno más del montón de aspirantes a la nominación demócrata, ha ascendido por mérito propio, pero también por sustracción de materia, hasta convertirse en virtual candidato de su partido y, lo que es más sorprendente, en favorito para ganarse las elecciones presidenciales frente, nada menos, al peso pesado de los republicanos, el vicepresidente George Bush.
En efecto, conocida su amplia victoria sobre el pastor negro Jesse Jackson en las primarias de Nueva York con la que Dukakis es virtual candidato, al menos tres encuestas reveladas la semana pasada daban como ganador al descendiente de griegos frente a Bush. La muestra del diario USA Today indica que si la elección tuviera lugar hoy, el vicepresidente perdería con un 43% de los votos contra 45 de Dukakis. La encuesta Gallup dio un resultado más contundente, con 49% a favor de Dukakis frente a 44% por Bush.
En cualquier caso, la carrera ha quedado planteada entre dos candidatos que sobresalen más por su sentido organizativo, por su capacidad para manejar su campaña en tiempos difíciles y por su cautela para críticar a sus contrincantes, que por su contundencia. En pocas palabras, la elección se definirá entre los mejores sobrevivientes. Para algunos observadores, incluso existe un curioso paralelismo en las dos campañas, caracterizadas por "la prudencia y el buen tino".
Ese buen tino quedó demostrado del lado de Dukakis cuando en medio de la batalla por Nueva York, tuvo la habilidad de no criticar abiertamente a Jackson, mientras se favorecia de los violentos ataques que el tercero en discordia, Albert Gore, le lanzaba al pastor, con el respaldo del impopular alcalde Edward Koch. Gore quedó fuera de carrera, Jackson sufrió su derrota más significativa y Dukakis emergió como el candidato seguro.
Pero en lo que están de acuerdo los analistas es en que se tratará de las elecciones más reñidas desde que John F. Kennedy derrotó al entonces vicepresidente Richard Nixon en 1960. La gran diferencia está en que al contrario de éstos, los candidatos actuales no se distinguen por su capacidad para inflamar a las masas. Para muchos, lo único que hace de este proceso electoral algo digno de verse, es lo reñido de la competencia, pero de ningún modo el brillo de los contendientes. Como dijo un consultor del Partido Demócrata del Herald Tribune "tenemos dos candidatos de muy bajá intensidad". Y un republicano de su rango completó: "Ninguno de ellos es Mr. Emoción".
Los observadores políticos norteamericanos, entre tanto, tienen ya perfectamente previsto lo que cada uno de los contendores esgrimirá como estrategia contra el otro. Muy seguramente Bush enfilará sus baterías contra la inexperiencia de Dukakis en polítíca internacional y Dukakis tratará de dirigir la atención del electorado hacia los descalabros de la administración Reagan, de la cual Bush difícilmente puede sustraerse, en el escándalo Irán-contras y en los tratos con el general Noriega. El gobernador de Massachusetts pondrá como ejemplo al país el éxito de su gestión al frente del renacimiento económico de su Estado que algunos llaman el "milagro de Massachusett", un argumento que los asesores de Bush piensan contrarrestar poniendo en duda el papel que Dukakis haya podido jugar allí.
Entre tanto, la balanza parece inclinarse a favor de Dukakis. California, fortín tradicional del presidente Reagan y clave del triunfo de Bush, parece inclinarse hacia el lado demócrata de la mano de la capacidad de Dukakis para atraer al electorado de origen latinoamericano --habla español-- y del inconformismo de muchos jóvenes que ven en Dukakis la posibilidad de cambio. Los Estados del medio oeste, víctimas de alguna manera de la política económica de Reagan, también favorecen a Dukakis, lo mismo que Washington y Oregon, tradicionales bastiones republicanos.
Semejante posición justifica que el hombre del momento en Estados Unidos sea Michael Dukakis. Pero su camino hacia la presidencia deberá aún superar con éxito el escollo más peligroso: la designación de quien lo acompañe en la fórmula. En Estados Unidos, en la misma votación se elige simultáneamente al presidente y al vicepresidente, que se presentan ante el electorado como un equipo.
Por eso, la figura que acompañe a Dukakis en la recta final será determinante para saber si los republicanos continuan o no en el poder. Pero ese, que en ocasiones anteriores ha sido un punto de menor importancia relativa, en el proceso actual será definitivo. El punto de mayor tensión surge del extraordinario desempeño de Jesse Jackson, quien en condiciones normales sería el seguro acompañante de Dukakis en el tiquete. Pero da la casualidad de que Jackson, a más de ser negro, tiene en su pasado antecedentes de militancia radical que podrían espantar a muchos indecisos.
La campaña del pastor evangelista presentó la paradoja de que mientras más éxitos alcanzaba, más se aglutinaba la oposición a su candidatura.
En esas circunstancias, Dukakis deberá ejercer de malabarista para poder escoger un candidato que le convenga, sin perder el enorme caudal de Jackson. Por lo pronto, el "Duke" declaró el jueves pasado que el segundo en la carrera por la nominación no adquiere automáticamente el derecho a ser candidato a vicepresidente.
Jackson, por su parte, no lo ha reclamado expresamente por no dejar la impresión de que ya está derrotado, pero los analistas creen que tampoco lo hará, pues reconoce que una fórmula que lo incluya tendría muy pocas posibilidades de éxito, y no quisiera ver su carrera política empañada con la carga de ser el chivo expiatorio de una derrota por la presidencia. Si bien la campaña de Jackson marcó un hito histórico, los Estados Unidos no parecen estar preparados para un presidente negro.
En esas condiciones, los corrillos políticos de Washington se hacen dos preguntas claves: la primera, ¿qué tipo de arreglo podrá hacer Dukakis para mantener de su lado a Jackson sin nombrarlo vicepresidente? La situación no tiene precedentes, y por eso cualquier predicción puede resultar aventurada, pero se habla de una especie de ministerio sin cartera relacionado con algunos aspectos de política exterior.
La segunda, se cifra en quién sería el compañero ideal de fórmula. Los ojos se vuelven hacia Sam Nunn, senador por Georgia, que cumple los requisitos, es sureño, conoce el funcionamiento de Washington por dentro y tiene gran experiencia en política exterior, pues es presidente del comité del Senado para los servicios armados. Pero la nominación de Nunn tendría una característica espectacular pues parece que Dukakis estaría dispuesto a darle el doble carácter de vicepresidente y secretario de Estado, para aprovechar su experiencia en asuntos internacionales. No se sabe si la iniciativa es de Dukakis o si se trata de una exigencia de Nunn, quien no estaría dispuesto a dejar su influyente posición para pasar a ser una figura principalmente decorativa. Pero cualquiera sea la razón, se trata de un giro sorprendente de un proceso electoral que aún promete muchas sorpresas.-

Bush Dukakis

Encuesta USA Today CNN:
Si fuera hoy 43% 45%
Si Dukakis va con Jackson 49% 42%
Encuesta Field (California) 40% 50%
Encuesta Gallup 44% 49%
*
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