Viernes, 20 de enero de 2017

| 1993/11/22 00:00

Hasta que el cuerpo aguante

Nada indica que el bloqueo a Haití logre los resultados propuestos.

Hasta que el cuerpo aguante

LA ORGANIZACION DE NAciones Unidas (ONU) acaba de bloquear de nuevo a un país para producir en su interior decisiones políticas. Ese viejo mecanismo de ineficacia comprobada hará sufrir mucho a los habitantes de Haití, pero no tanto a quienes detentan el poder. Por lo que parece, lo que se avecina al país más pobre de América es una nueva tragedia, esta vez de consecuencias imprevisibles.
El bloqueo a Haití era algo que se veía venir. El comandante del Ejército, Raoul Cedras, había acordado en julio pasado renunciar el 15 de octubre como paso previo al retorno de Jean Bertrand Aristide, presidente depuesto por un golpe militar hace dos años. Pero el plazo se cumplió y el militar permaneció en el cargo con el pretexto de que el exiliado no había decretado aún la amnistía para lo golpistas. Ese panorama se ensombreció aún más con la muerte del ministro de Justicia, Guy Malary, a manos de asesinos pertenecientes a grupos paramilitares, y con las manifestaciones violentas que impidieron el desembarco de la ayuda estadounidense. Como consecuencia, el primer ministro Robert Malval, escogido en los mismos acuerdos de julio, y los 11 ministros sobrevivientes, se encuentran "protegidos" por militares que fingen ser guardaespaldas pero que en realidad son carceleros.
El bloqueo no significa mayor cosa para la cúpula militar. Los generales controlan los principales sectores de la economía de la isla, incluídos los servicios públicos esenciales. Además, han hecho arreglos de "protección" al más puro estilo mafioso con los principales industriales haitianos, lo que les asegura el manejo y aprovisionamiento de los bienes fundamentales. Eso explica el escaso interés de ese estamento por cumplir un acuerdo que le quitaría, sin contraprestación alguna, el enorme poder que acumula en unas pocas manos. En esas condiciones los empleados de la ONU que debían supervisar el cumpliniento del acuerdo han sido evacuados presuradamente.
La sangre, la corrupción y el totalarismo no son nuevos en Haití. En 1804, una revuelta de esclavos obtuvo la independencia de Francia. Desde entonces se desarrolló un contubernio entre los militares y los grupos económicos poderosos. En 1957 asumió el poder Francois Duvalier. "Papa Doc", como lo conocen en la isla, gobernó hasta su muerte, en 1971. Para retener el poder creó un grupo paramilitar que se convirtió en su propio ejército privado, conocido como los "Tonton Macoutes", que sembró el terror en toda la isla. Su hijo, Jean Claude Duvalier, conocido en la isla por el mote de "Nene Doc", heredó el poder y sucedió al dictador. La era Duvalier se mantuvo hasta 1986, cuando una revuelta derrocó a Jean Claude y los militares asumieron el mando. Esa situación no ha cambiado desde entonces, pues aunque Aristide resultó electo democráticamente, su gobierno fue truncado por la cúpula de las Fuerzas Armadas, que, de seguir las cosas como van, se mantendrán otro tiempo en el poder.

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