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| 11/26/1984 12:00:00 AM

HISTORIA DE UN LIBELO ESCANDALOSO

Tormenta en el Congreso norteamericano por un manual de la CIA que predica el terrorismo en todas sus formas

La administración Reagan se ha visto enfrentada a un embarazoso problema a lo largo de los últimos días: ¿cómo explicar el terrorismo de Estado? ¿Sobre quién recae la responsabilidad por la elaboración, distribución, en implementación de un manual de la CIA titulado Operaciones Sicológicas en Guerra de Guerrillas, que aconseja cometar asesinatos, secuestros, extorsionar a la población, y aplicar otras tácticas terroristas deplorables? Desde que fue divulgado por la Associated Press el pasado 15 de octubre, cada día la prensa trae explicaciones diferentes de la misma CIA, del Presidente Reagan, o de la "contra", sobre quién es el responsable del manual que la central de inteligencia admitió haber elaborado para uso de los grupos contrarrevolucionarios que intentara derrocar al gobierno sandinista.
La difusión pública del manual representa el último escándalo en que se ha visto envuelta la CIA en lo que respecta a la política de Ronald Reagan hacia Centroamérica. La controversia ha venido aumentando a lo largo de una serie de hechos que han revelado los objetivos de la guerra encubierta contra Nicaragua. Primero se cuestionó la legalidad del apoyo a las fuerzas antisandinistas que operan desde las fronteras de Honduras y Costa Rica contra Nicaragua. Dentro y fuera de la administración los críticos denunciaron que constitucionalmente ni su gobierno ni los ciudadanos norteamericanos podían apoyar ningún esfuerzo que tuviera como fin derrocar un gobierno con el que Estados Unidos sostiene relaciones diplomáticas. Frente a ese argumento Reagan sostuvo que su apoyo--40 mi llones de dólares-estaba destinado a detener el supuesto tráfico de armas desde Nicaragua hacia la guerrilla salvadoreña. Pero después vinieron las minas a los puertos nicaraguenses: barcos de distintas nacionalidades, entre ellos uno soviético, fueron víctimas de detonacione con lo que se violaron las normas internacionales de libre tránsito marítimo. Esto le costó una condena a Estados Unidos por parte del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.
Precisamente a raíz de las minas, se empezó a discutir el nivel de información que la CIA le estaba dando al Congreso, como lo obliga la ley, porque en esa ocasión esa agencia no le había informado previamente al Comité de Inteligencia sobre sus actividades. Y cuando el Presidente estaba en el apogeo del uso de la amenaza del terrorismo de Estado, del cual siempre ha dicho ser víctima, empezaron a circular en Washington las primeras copias del manual aconsejando todo tipo de actos terroristas, promovidos por su propio gobierno. Como anotó un editorial del New York Times la semana pasada: "la confirmación obvia del manual por aquéllos que aún lo necesitan, es que la administración Reagan le ha estado mintiendo al Congreso sobre el objetivo de la guerra contra Mcaragua, que no era el de interceptar el contrabando de armas hacia El Salvador, sino el de saboteary de alguna manera derrocar un gobierno con el que Estados Unidos está formalmente en paz".
Por su parte, el ex director de la CIA, almirante Stansfield Turner, anotó que con ese manual la agencia ha perdido su prestigio y ha desprestigiado a todo el país. Turner defiende la necesidad de un trabajo "serio" de inteligencia, pero critica fuertemente las actividades de la CIA en los últimos años diciendo: "no hay indicios de que el Presidente Reagan reconozca el costo de continuar las operaciones con "la contra" en Nicaragua".
Cuando se planteó inicialmente la creación de un ejército rebelde antisandinista, el ex secretario de Estado de Reagan, Alexander Haig, había advertido que se trataba de una operación políticamente muy costosa.
Argumentaba que para que las actividades de inteligencia fueran efectivas tenían que ser secretas, y que no podría pensarse en el éxito de una operación secreta que para lograr su objetivo tenía que ser pública.
Para completar la impopularidad de las acciones de la CIA, varios líderes de "la contra" declararon que efectivamente habían recibido el manual. Peor aún, que desde hace un año lo están implementando. Un reportero le preguntó al "negro Chamorro", el máximo dirigente de la "contra" exiliado en Miami, si habían asesinado sandinistas, y éste contestó con la mayor frialdad: "Sí. hemos tenido que matar a sangre fria enemigos... Esa es la guerra". Pero éste no fue el primer manual que la CIA dio a los "contras". Hace unos meses éstos rechazaron otro de 16 páginas titulado Manual de los Luchadores de la Libertad que enseña acciones de sabotaje y demolición, mediante dibujos animados. Al parecer, sus destinatarios objetaron el manual no por la calidad de sus instructivas sino porque los monos no se parecían a la gente de Nicaragua.
Reagan había dicho en el último debate televisado que sólo se habían distribuído 12 copias del manual en su versión original. Pero Chamorro al día siguiente, reveló que se habían impreso 2.000 copias y que 200 habían sido distribuídas entre sus tropas. Fue tanto el descrédito que cayó sobre la Fuerza Democrática Nicaraguense (FDN) que dos dirigentes de ella, Bosco Matamoros y Adolfo Calero, trataron de negar que el FDN practica tácticas terroristas. Sin embargo, es ampliamente conocido que sandinistas o simpatizantes del gobierno de Nicaragua han sido asesinados después de ser capturados por los "contras" y que entre éstos se discute cómo asesinar a los 9 miembros del directorio sandinista.
La Casa Blanca puesta contra la pared por el escándalo, ordenó entonces practicar dos investigaciones sobre el manual y puso a Larry Speakes a hacer frases rechazando responsabilidad al respecto. "La administración no ha abogado o condenado el asesinato político o cualquier otro tipo de ataques a civiles ni lo hará", dijo. Pero esto no quiere decir que las actividades de los "contras" serán desalentadas. Patrick Leahy un miembro del Comité de Inteligencia del Senado reveló que la CIA está ordenando a los rebeldes aplicar otro libro que contiene un código de conducta "que refleja la tradicional conducta de la guerra".
Obviamente la revolución del manual constituye un revés para la campaña electoral de Reagan, aunque de por sí no alcanzará a afectar los resultados de las elecciones del 6 de noviembre, las cuales, según todos los sondeos, favorecerán al actual Presidente. No obstante los efectos más graves serán a largo plazo. Un editorialista del Washington Post comentaba que era increíble cómo hoy pasan desapercibidos por la opinión pública norteamericana, dos hechos que se deducen del manual: primero, que la discusión se centrará en buscar un responsable, descartando desde un principio al Presidente, sin darse cuenta que el asunto de fondo es que realmente hay una guerra contra un país. Y, segundo, que para ganar esa guerra los norteamericanos han contratado a mercenarios, a ex guardias somocistas, y a criminales profesionales para asesinar, robar, violar y destruir un pueblo. Congresistas, senadores, políticos, y hasta miembros de la CIA, han criticado fuertemente al director de esa agencia, William Casey, y algunos han llegado a pedir, como Mondale, que se le destituya. El congresista Edward Boland no vaciló en declarar que el manual era "repugnante para una nación que condena tales actos de otros. Se adoptan tácticas comunistas revolucionarias que Estados Unidos está comprometido a derrotar en todo el mundo". Según la revista Time, el documento de la CIA "viola el espfritu de una orden ejecutiva suscrita por Reagan en 1981 que prohibe participar, incluso indirectamente, en asesinatos". Y lo que es más, según la misma publicación, el incidente "socaba los pronunciamientos morales de Reagan condenando el terrorismo de Estado de naciones como Libia, Siria e Irán".
En últimas, el consenso, que ha sido bien aprovechado por el candidato demócrata, es que el responsable por encima de Casey es el propio Presidente Reagan. En efecto, Mondale logró hacer tambalear considerablemente a su adversario, pero a pesar de que este último no supo explicar el incidente del manual, su ventaja sobre Mondale se ha mantenido en las encuestas. Pese a todo, la fuerza del Presidente Reagan, a pesar del escándalo, parece sencillamente imbatible.
No quiere esto decir que no le haya costado a la administración perder mucho del prestigio internacional que quería ganarse mostrando un rostro menos duro. Como anotó el columnista del Washington Post: "Será cuestión de ver si el Presidente puede disciplinar a su propia administración y alfuncionario que tanto dano le ha hecho al país y a la CIA: el director Casey". -
COMO HACERSE GUERRILLERO EN 14 DIAS
El conflictivo libelo que hizo exclamar al senador Christopher Dood "si esto no es terrorismo de Estado, yo no se que cosa es" y que generó otras airadas reacciones en el parlamento norteamericano, es un volúmen de 48 páginas, titulado "Operaciones Sicológicas en Guerra de Guerrillas"y está firmado por "Tayacán" (palabra indígena que significa líder o cabecilla). Consta de un prefacio, siete capítulos y un apéndice "sobre técnicas de oratoria", que no es la parte más siniestra pero si la más divertida. En el prefacio se establece que "el blanco es la mente de la población" y se dedica el texto a "la cruzada cristiana y democrática que están librando en Nicaragua los comandos de la libertad". En los siete capítulos se postulan cosas como "la discusión en grupo" porque es una buena forma de "ejercer presión sobre los débiles" y la "autocrítica" porque sirve para exaltar a los demás.
Se sugiere el uso de "5 o 6 razones lógicas" para ganarse a los campesinos, pero no se dan esas razones, sino que se generaliza sobre algunas formas de vida mejor, dando por sentados los aspectos negativos del actual gobierno. Se recomienda hacer el reclutamiento de efectivos "para la liberación" por medio de "movimientos típicamente inocuos", que permitan luego revelarle su situación al candidato cuando eso lo intimida y "se puede ejercer mayor presión sicológica sobre él". Se debe hacer ver, en las conversaciones personales y grupales, que el gobierno sandinista es "extranjerizante, represivo e imperialista", en tanto que ellos buscan "la unificación de la nación" con una "plataforma política pluralista"
También se explica cómo hacer un campamento, cómo dar instrucción militar a los guerrilleros"en 14 días", de qué manera se establece y se cambian santo y seña (distinto cada 24 horas), dónde y cómo deben apostarse los guardias y centinelas,etc.
Cuando se toma un poblado se debe "establecer un tribunal público, que dependa de los guerrilleros" (sic) y que se dedique a "avergonzar, ridiculizar y humillar los símbolos personales del gobierno". Cuando los funcionarios capturados a tal efecto cuentan con la simpatía popular, se los debe cambiar por otros que resulten más antipáticos, después de su juicio se les puede "dañar" pero no en forma pública. La acción sicológica, siempre según el "manual", debe orientarse a "acusar al gobierno de violaciones, pillaje, destrucción, capturas". Se recomienda además "crear obsesiones compulsivas de carácter temporario", abarcando todo eso en un solo slogan fundamental: "Dios, Patria y Democracia".
En otro párrafo se aconseja que "de ser posible, se contratarán criminales profesionales para realizar trabajos específicamente selectivos", o en todo caso "se asignarán los trabajos especfficos a otros elementos a fin de crear mártires para la causa". En lo referente a "recursos literarios", que los nuevos líderes deben usar cuando toman poblaciones o durante las asambleas de base, el autor se empecina en proponer la repetición de palabras ("libertad para los pobres, libertad para los ricos, libertad para todos", es el ejemplo que usa) y también se ocupa de sugerir consignas con rima: "Con Dios y patriotismo vencermos al comunismo". A.A.
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