Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/02/12 00:00

Holocausto femenino

Con 30 asesinatos, 2005 rompió el récord anual de muertes misteriosas de mujeres en Ciudad Juárez. Llevan 12 años y aún no se sabe quién y por qué asesina.

En el sitio conocido como 'Campo algodonero' han sido encontrados muchos cadáveres de mujeres asesinadas. Allí los familiares de las víctimas les rinden homenaje con cruces marcadas con sus nombres.

En 1993, 'la frontera más caliente de México', Ciudad Juárez, frente a El Paso, Texas, empezó a hacerse tristemente célebre en los medios de comunicación. Ese año comenzó una siniestra matanza de mujeres que se mantiene hasta el actual, en el que van 30 muertes. Los investigadores ya no saben qué pensar ante las características comunes de esa interminable serie de crímenes: la mayor parte de las víctimas son jóvenes, tienen entre 12 y 25 años, son delgadas, morenas, de cabellos largos y casi todas de condición humilde. Las cifras varían según la fuente. Amnistía Internacional habla de 340 mujeres que han sido asesinadas en los últimos 12 años, pero otros cálculos hacen llegar la cifra a más de 500. La mayoría de los cuerpos aparece en lotes desiertos, hoteles de paso, basureros o carreteras, y presentan señales de haber sido sometidos a actos de extrema crueldad. Muchos aparecen irreconocibles, con signos de tortura, estrangulamiento, abuso sexual, mutilación y quemaduras. Pero, a pesar de los esfuerzos desesperados de las autoridades, todavía, más de una década después, es un misterio quién y por qué mata mujeres en Ciudad Juárez. Se han barajado muchas hipótesis al respecto. En 1999, Robert Ressler, el mítico detective del FBI que acuñó el término "asesinos en serie", llegó a la conclusión de que se trataba de un grupo de criminales que mataban por placer, y los calificó como "Spree Murderers" (asesinos de juerga) . También se habla de que miembros de las cerca de las 300 bandas y pandillas locales existentes, muchas ligadas al narcotráfico, están involucrados en rituales de iniciación, trata de blancas, venta de órganos, de sectas satánicas o producción de películas snuff, en las cuales, frente a las cámaras, las víctimas son torturadas y mutiladas hasta la muerte para vender las cintas en un siniestro mercado negro. Además, Juárez es una ciudad con altos índices de pobreza que, por ser fronteriza con Estados Unidos, se ha convertido en un lugar de paso para quienes quieren cruzar la frontera de manera ilegal. En hogar de 'coyotes' (delincuentes que ayudan a cruzar la frontera a los indocumentados a cambio de dinero) y en centro de negocios como los de la prostitución y la trata de blancas. Los carteles de la droga - principalmente el famoso 'cartel de Juárez'- se han establecido allí por ser un corredor estratégico y con esto han llegado la corrupción, la delincuencia y el imperio del crimen. Por otro lado, las empresas estadounidenses han implantado allí un sistema industrial de 'maquilas', en donde a muy bajo costo contratan mano de obra femenina para ensamblar partes fabricadas del otro lado de la frontera. Miles de mujeres llegan anualmente a esta ciudad del estado de Chihuahua a buscar trabajo y un mejor futuro, pero muchas de ellas sólo encuentran una muerte brutal a manos desconocidas. Hay quienes relacionan los crímenes con la represión de posibles protestas laborales de esas mujeres. El periodista Sergio González, en su libro Huesos en el desierto, planteó que detrás de los crímenes estarían reconocidos empresarios de la región y que la inoperancia de las autoridades sería generada por la cercanía de éstos a gobernante Partido de Acción Nacional (PAN), del presidente Vicente Fox, que en la última década ha ganado peso político en la región. El sábado 3 de diciembre, con motivo de una manifestación de activistas estadounidenses y mexicanos que le pidieron justicia al gobierno de Fox y el esclarecimiento de los casos, la subprocuradora Claudia Velarde dijo que "no hay un asesino en serie por las calles. La mayoría de los asesinos vienen de la propias casas de las víctimas". Sin embargo, hay quienes piensan que detrás de los hechos realmente hay algo más. Jeri Myers, antropóloga forense que trabaja en Ciudad Juárez en un proyecto adelantado por la Procuraduría General de México y la Embajada de Estados Unidos para identificar víctimas a partir de muestras de ADN, piensa que hay varios factores detrás de los homicidios. "Creo que se trata de al menos un asesino en serie, porque hay mutilaciones sexuales similares en algunos de los homicidios que, usualmente, son señal de sicopatía. También hay asesinatos cometidos por miembros de pandillas y homicidios domésticos", explicó a SEMANA. Lourdes Portillo, quien en 2001 dirigió Señorita extraviada, un documental sobre el drama de las familias de las mujeres asesinadas y desaparecidas en la región, dijo a SEMANA que "allí se ha creado un gobierno paralelo. No hay orden y desafortunadamente no manda el gobierno sino el crimen, y de éste se puede esperar lo que sea. Entre estos hombres hay un gran machismo y ven el cuerpo de la mujer como un negocio". A pesar del optimismo que reinaba en 2004, cuando el presidente Fox creó una fiscalía especial para indagar sobre los casos, en lo que va corrido de 2005 se han producido 30 homicidios, mientras el año pasado fueron 19. Estas cifras hacen de éste el año en que más hechos de este tipo se han presentado. Además, hubo episodios especialmente macabros. El mes pasado, una niña de 2 meses fue violada y asesinada, según un reporte de la organización 'Amigos de las mujeres de Juárez'. El pasado martes 29, 11 ONG acusaron a Fox de haber incumplido su promesa de encontrar y castigar a los culpables del 'femicidio'. Una representante de las organizaciones pidió la creación de un observatorio ciudadano y un organismo de transparencia para fiscalizar la actuación de las autoridades en este tema. Precisamente la actuación de las autoridades y su cercanía al narcotráfico han estado en tela de juicio durante los últimos años. "En Ciudad Juárez había una atmósfera de terror. La gente le tenía miedo al gobierno, a la Policía, a los narcotraficantes y a la justicia, porque todos eran cómplices de los crímenes. El gobierno es cómplice de una u otra forma, porque no hace nada, es una vergüenza", afirma Portillo. Lo peor es que la violencia contra mujeres y las violaciones se han incrementado no sólo en México, sino también en El Salvador, Guatemala y Honduras, lo que parece estar directamente relacionado con el aumento en el número de pandillas o 'maras', un fenómeno que crece a pasos agigantados en Centroamérica. Hasta el momento, la mayoría de los crímenes de Ciudad Juárez sigue sin resolverse y muchos de los presos que se encuentran acusados son considerados como 'chivos expiatorios', incluso por parte de las familias de las víctimas. Muchas mujeres continúan desaparecidas y varios funcionarios están implicados en investigaciones por su negligencia. Se han tomado medidas que se limitan a recomendarles a las mujeres que no salgan solas o que no se vistan provocativamente. Pero, para Saúl Hernández, líder de la banda de rock Jaguares, que adelanta una campaña en la zona junto a Amnistía Internacional, no se ataca el problema de fondo. Como dijo Hernández a SEMANA, " es una sociedad que necesita más hombres y menos machos". n

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