Viernes, 20 de enero de 2017

| 2010/06/28 00:00

Honduras: un año después, aún dividida

En el aniversario del golpe contra Zelaya, el país está afectado por tensiones políticas y denuncias de violaciones de derechos humanos.

Este lunes, miembros del grupo Resistencia Popular realizaron una multitudinaria marcha en Tegucigalpa (Honduras), para conmemorar un año del golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya. Foto: EFE

Hace exactamente un año, Honduras despertó con la noticia de que su presidente, Manuel Zelaya, había sido removido de su cargo por las fuerzas armadas y expulsado de un país dividido por una consulta popular promovida por el mandatario con el propósito, según sus críticos, de permitir su reelección.

Un año después, y tras la crisis política más profunda de su historia, muchos hondureños consideran que el país sigue dividido y que la crisis todavía no termina.

"El país está en un caos social, político y económico", le dijo a BBC Mundo desde Tegucigalpa Patricia Licona, quien fuera canciller durante el gobierno de Zelaya.

Y la llegada de Porfirio Lobo al poder en enero pasado, tras las elecciones celebradas en noviembre, tampoco ha logrado calmar los ánimos de muchos hondureños, especialmente el de los seguidores de Zelaya.

El ex mandatario sigue fuera del país, y cada vez hay más denuncias de violaciones de derechos humanos y de acoso en contra de quienes defienden su legado.

Pero no son sólo los simpatizantes del ex presidente los que están descontentos con el desempeño del gobierno de Lobo.

"Creo que el presidente Lobo llegó al poder con expectativas no muy realistas", aseguró Martha Lorena Alvarado, quien fue vicecanciller del país durante el gobierno interino de Roberto Micheletti, quien ocupó la presidencia tras el golpe hasta la llegada al poder de Lobo.

Según Alvarado, durante sus primeros meses en el poder, Lobo "estuvo muy enfocado en la política exterior y al no tener mucho éxito, se ha sentido un poco frustrado".

El actual presidente también ha denunciado una serie de intimidaciones que, según él, buscan desestabilizar a su gobierno.

Por Honduras corrió el rumor que le habían llegado mensajes de texto sugiriéndole que "prepare su pijama", una referencia a la ropa que vestía Manuel Zelaya la noche en la que fue removido a punta de pistola del poder.

La sombra de Zelaya

El posible regreso de Zelaya al país es uno de los puntos más álgidos de la agenda de Lobo.

A pesar que el actual presidente se ha mostrado dispuesto a gestionar ese regreso, Zelaya todavía permanece en el exilio, en República Dominicana, donde se estableció luego un fallido intento por regresar al poder que lo obligó a pasar varios meses refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa.

"Nosotros pedimos que lo dejen regresar, junto con los otros hondureños que se han visto obligados a exiliarse", dijo Licona.

Pero, según el gobierno, las cartas ya están sobre la mesa y ahora el regreso depende del mismo Zelaya.

"Nosotros ya hicimos lo que teníamos que hacer... Le estamos prestando atención a una persona y nos estamos olvidando de los ocho millones de hondureños", le dijo a BBC Mundo el actual canciller del país, Mario Canahuati.

"Las intenciones y el futuro de Zelaya dependen de él", agregó.

En temas como éste, a Lobo le toca transitar un territorio delicado, ya que otros sectores no ven con buenos ojos su disponibilidad a aceptar el regreso al país del ex mandatario.

"Cuando (Lobo) se expresa muy complaciente con el posible retorno de Zelaya, genera animadversión en parte de la ciudadanía, que no es necesaria", afirma Alvarado.

Otros intentos del gobierno de Lobo por reconciliar al país, como la instalación de una comisión de la verdad para investigar lo que ocurrió antes, durante y después del golpe, también han sido fuertemente criticados.

Este lunes, los seguidores de Zelaya lanzarán una comisión de la verdad "paralela" que, con expertos internacionales, buscará dilucidar qué pasó en el país durante este último año.

Mientras tanto, los defensores del golpe mantienen su convicción de que las acciones de un año atrás fueron justificadas.

Zelaya "gobernaba de manera anárquica, y por eso se declaró un estado de necesidad", asegura Alvarado, actual diputada.

Preocupación por los Derechos Humanos

Lo que más preocupa a muchos de la situación actual es el creciente número de denuncias de violaciones de derechos humanos en el país.

En una carta al fiscal general de Honduras en marzo pasado, la organización internacional Human Rights Watch, mencionó asesinatos, violaciones, torturas y acoso a personas, y aseguró que el hecho de que las víctimas hayan sido en muchos casos opositores al golpe "sugieren la posibilidad de que estos abusos estén políticamente motivados".

El canciller Canahuati, por su parte, está dispuesto a admitir que el país está viviendo un "creciente nivel de criminalidad que afecta a ricos y pobres".

Pero en cuanto a los casos específicos de persecución contra activistas políticos, asegura que éstos están en "proceso de investigación".

Para muestra de lo que sucede en el país, muchos citan el caso de los periodistas.

Nueve periodistas han sido asesinados desde principios de este año, haciendo de Honduras uno de los países más peligrosos del mundo para practicar esta profesión.

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la situación es "alarmante".

La dimensión internacional

La crisis en Honduras también tuvo un enorme impacto político en el resto de la región.

Con el correr de los meses, la inicial condena unánime al golpe -que acarreó la expulsión de Honduras de la Organización de Estados Americanos (OEA)- evolucionó hacia una división de los países de la región en cuanto al reconocimiento del actual gobierno.

Mientras Estados Unidos y la mayoría de los países centroamericanos han restablecido relaciones con Honduras, muchos otros -como los países sudamericanos que conforman la UNASUR- no están todavía preparados para reconocer como legítimo al actual gobierno.

Varios han indicado que el regreso de Manuel Zelaya sería una de las condiciones para hacerlo.

A pesar de ello, el canciller Canahuati es optimista de que pronto Honduras gozará de un pleno reconocimiento y será readmitida a la OEA.

"El Presidente Lobo llegó al poder con la misión de fortalecer la paz y reconciliación en el pueblo hondureño, e iniciar la normalización en las relaciones con la comunidad internacional", aseguró.

Para otros, sin embargo, el legado de un año de crisis política va más allá del reconocimiento internacional al nuevo gobierno.

Tras lo que pasó este último año "Honduras nunca más será la misma", es la conclusión de la ex vicecanciller Licona.

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