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| 9/24/2009 12:00:00 AM

Honduras trata recuperar normalidad en medio de asedio militar

El gobierno de Micheletti criticó a el gobierno de Lula por ayudar a Zelaya a llegar hasta Tegucigalpa.

Con un vasto despliegue de militares y policías en las calles para vigilar nuevas manifestaciones, Honduras intentaba el jueves recuperar la normalidad tras levantarse el toque de queda vigente desde la llegada del presidente depuesto Manuel Zelaya a la capital el lunes.

Zelaya declaró a la radio Globo que "el país no volverá a la calma mientras su presidente esté encerrado" y reiteró sus temores de que las autoridades de facto planeen matarlo.
Luego de tres días de toque de queda, disturbios y saqueos a negocios, el gobierno de facto de Honduras pidió a la población volver a sus actividades rutinarias y ofreció mantener el orden.

A nivel diplomático, las autoridades instauradas en Honduras criticaron al gobierno del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva al acusarlo de haber ayudado a Zelaya a llegar subrepticiamente hasta Tegucigalpa.

Aunque Lula y su canciller Celso Amorim han expresado en las Naciones Unidas que no tuvieron conocimiento previo de la llegada de Zelaya a la embajada brasileña, la Cancillería del gobierno de facto emitió un comunicado en el que afirmó: "esas afirmaciones han sido categóricamente desmentidas por su principal beneficiario y protegido, el señor Zelaya".

Según el comunicado, Zelaya dijo el miércoles "desde las oficinas de Brasil en Tegucigalpa" que su llegada al país "fue una decisión personal consultada con el presidente Lula y el canciller Amorim, igual que con el encargado de negocios de aquí".

Horas antes, el ministro de facto de Información René Zepeda descartó que el gobierno esté sopesando romper lazos diplomáticos con Brasil para justificar un asalto a la embajada. "Sólo hemos pedido respeto a Brasil, así como nosotros respetamos su embajada", declaró a la AP.

Señaló que "Brasil debe hacer callar a Zelaya y ofrecer las condiciones adecuadas de que él dialogue con nuestro gobierno, en vez de desatar la violencia en Honduras".
Pero Zelaya dijo temer que las autoridades de facto permitan una incursión armada en la embajada "para asesinarme".

Manifestaciones convocadas tanto por el Frente de Resistencia al Golpe de Estado como por grupos afines al gobierno encabezado por Roberto Micheletti recorrieron simultáneamente diferentes partes de la capital, sin que de momento se reportaran desórdenes.

"Aquí estamos en las calles y siempre estaremos hasta que Zelaya vuelva al poder", dijo a la AP el líder del Frente Rafael Alegría.

Otra multitud de aliados de Micheletti se congregó frente a la sede de las Naciones Unidas en Honduras y de ahí marcharon hacia la embajada de los Estados Unidos, para demandar que no haya injerencia extranjera en los asuntos del país. Muchos llevaban pancartas con mensajes como: "Lula no te metas en los asuntos de Honduras".

"Los hondureños queremos vivir en paz, sin Zelaya y sin injerencias de otros países", dijo a la AP Cecilia Flores, una abogada de 39 años, que como la mayoría de manifestantes vestía de blanco y llevaba la bandera del país.

Cuestionaron la posición de Estados Unidos frente a la crisis cuando llegaron a la sede de la misión diplomática de ese país.

En el Capitolio, el congresista republicano Aaron Shock divulgó públicamente los resultados de un análisis efectuado por el Servicio de Investigaciones del Congreso estadounidense, según el cual "la destitución del ex presidente Zelaya fue constitucional y debemos respetar ese hallazgo", aunque también halló ilegal que el mandatario fuera expulsado del país.

"Es inaceptable que nuestro gobierno trate de obligar a Honduras a violar su propia constitución al cortarle la ayuda extranjera", manifestó el legislador.

Soldados y policías mantenían bajo asedio la embajada de Brasil, en donde Zelaya se encuentra refugiado desde el lunes acompañado por unos 100 seguidores, para quienes el sacerdote salvadoreño-hondureño Andrés Tamayo, ofició una misa. Más de 2.000 efectivos del ejército y de las policía controlan la zona.

La policía reportó 20 arrestos vinculados a brotes de violencia ocurridos el miércoles por la noche y el Hospital Escuela informó que recibió cinco personas heridas de bala presuntamente por los mismos incidentes.

Hasta ahora no existe diálogo entre Zelaya y Micheletti. Se espera que el fin de semana llegue a la capital hondureña un grupo de cancilleres encabezados por el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, en busca de propiciar una solución a la crisis política que vive el país centroamericano desde el golpe de estado del 28 de junio.

La OEA anunció en la víspera que los países de la región y europeos que decidieron remover a sus embajadores después del golpe, los enviarían de vuelta para que ayuden a resolver el conflicto.

La vocera del Centro Carter Deanna Congileo dijo en un correo electrónico que "el presidente Jimmy Carter ha estado en contacto con el gobierno de Honduras para expresar su preocupación sobre la situación actual", pero aclaró que no se está ofreciendo como un mediador, sino "respaldando la mediación" del presidente costarricense Oscar Arias y de la OEA.

AP.
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