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| 12/18/2013 12:00:00 AM

HRW denuncia centros de tortura para “curar” a drogadictos

La ONG Human Rights Watch pide el cierre de ocho instalaciones ilegales que operan actualmente en Camboya.

No es la primera vez que Human Rights Watch (HRW) denuncia este tipo de centros para “tratar” a los adictos a las drogas. En 2009 publicaron un primer informe titulado “Nos tratan como animales” en el que compilaron las experiencias de 33 internos en estos lugares. “Aunque hemos documentado instalaciones parecidas en Vietnam, Laos o China, lo que caracteriza a los centros camboyanos es su extrema brutalidad”, denuncia Joe Amon, responsable de la división de salud de HRW. En el informe hay testimonios que describen maltratos físicos, humillaciones, abusos sexuales y explotación laboral.

Esta vez HRW denuncia la existencia de ocho centros ilegales alrededor de Camboya en los que hay cerca de 1.000 personas, de las cuales un 10% son niños de la calle. Los autores del informe destacan que estos lugares no son para llevar a la rehabilitación a los consumidores sino, por el contrario, para encerrar a “gente indeseable” como prostitutas, mendigos, niños abandonados y enfermos mentales. Las redadas de la policía y las capturas se intensifican en los momentos en que hay visitas de mandatarios internacionales o eventos importantes, señala el informe.

El tiempo promedio en que los internos permanecen retenidos es de tres a seis meses, aunque hay casos de retenidos hasta por cinco años. En 2012 se calcula que 2.200 personas pasaron por estos centros. Sin embargo, no hay cifras oficiales, como afirma Joe Amon. “Aunque el gobierno habla de unos 5.000, todo el mundo está de acuerdo en que es una infraestimación. Algunas estimaciones hablan de 10 veces más”, le dijo Amon a el diario El Mundo de España.

Además de las torturas físicas que denuncia la ONG, también se reporta el uso de métodos que nada tienen que ver con la medicina para la rehabilitación de los usuarios de drogas, como el uso de ejercicio físico extenuante “para que el sudor les ayude a recuperarse de las drogas”. Expertos en tratamientos de rehabilitación para la drogadicción señalan que el primer requisito para lograr un tratamiento exitoso es que el paciente tenga la voluntad de recuperarse. Por eso resulta tan absurdo que las personas sean retenidas y forzadas a ingresar a estos lugares y, más aún, que sean maltratados dentro de los mismos.

“El tratamiento forzado de la adicción a las drogas debe llevarse a cabo sólo en circunstancias excepcionales y acompañado de las medidas de protección necesarias para asegurarse de que su objetivo sea el devolver al individuo su autonomía para que tome sus propias decisiones sobre su tratamiento”, afirma Amon. “Estos centros no pretenden ayudar a las personas con adicción a las drogas”, concluye.

Con el argumento de que en estos lugares se “violan los derechos humanos de los detenidos, y sus programas masivos violan todas las leyes internacionales sobre los mejores estándares de salud”, HRW ha solicitado al gobierno de Camboya el cierre inmediato de estos ocho centros.

Doce agencias de Naciones Unidas se han unido a la petición de clausurar las instalaciones y de liberar a los internos. Esta misma petición ha sido presentada en el pasado pero aún hay donantes privados que las mantienen en funcionamiento. “Espero que con la condena internacional y el rechazo de algunos donantes internacionales a apoyar estas instalaciones, el gobierno de Camboya reconozca la violación de los derechos humanos y sus inútiles esfuerzos para abordar la adicción a las drogas”, concluye Joe Amon.
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