Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2009/06/27 00:00

'Il Cavaliere', el sexo y las drogas

El alud de escándalos que ha caído sobre Silvio Berlusconi, primer ministro de Italia, comienza a hacer mella en su hasta ahora imbatible popularidad. La razón: cocaína y prostitutas son demasiado, incluso para el hombre más poderoso del país.

Silvio Berlusconi

Los escándalos de cocaína, prostitutas y desnudos que han golpeado la imagen de Silvio Berlusconi en los últimos días, parecen haber llegado a un punto intolerable hasta para sus más fieles seguidores, a pocos días de la Cumbre del G8 de la que será anfitrión.
Primero fue la controversia por la supuesta relación con una menor. Luego, el anuncio de incluir velinas (azafatas de televisión) en las listas de su partido para las elecciones europeas. Y, por último, las fotos de las fiestas que organiza en su mansión Villa Certosa, en Cerdeña, publicadas por el diario español El País, donde se ven desde mujeres desnudas, hasta un ex primer ministro checo (también sin ropa).

Pero lo que ha colmado la paciencia hasta de la Iglesia Católica han sido dos noticias que en los últimos días confirmaron que no están lejos de tener la razón sus detractores cuando afirman que la procacidad del premier no tiene límites. Primero causó revuelo Patrizia D'Addario, una prostituta de lujo que además es candidata municipal de la ciudad de Bari por el partido La Puglia Prima di Tutto (sobra decir que por influencia de Berlusconi), quien declaró que éste pagaba a las velinas por asistir a sus fiestas. Y luego, la estocada final, los indicios del consumo de cocaína en las bacanales de Villa Certosa.

La sucesión de escándalos que hoy lo tienen acorralado comenzó en abril, cuando se le acusó de mantener relaciones con menores de edad, luego de saberse que había asistido al cumpleaños número 18 de Noemí Letizia, una aspirante a modelo, catapultada a la fama de cuenta de la debilidad por las mujeres que tiene el Primer Ministro. Aunque esto no tuvo gran impacto sobre el prestigio de Il Cavaliere, sí lo tuvo el hecho de que se convirtió en causal de divorcio, pues su esposa Verónica Lario le pidió el divorcio luego de 18 años de matrimonio.

Fueron las fotografías tomadas por el reportero gráfico Antonello Zappadu en Villa Certosa las que motivaron que nuevos escándalos salieran a la luz. A raíz de su publicación, la Fiscalía italiana abrió una investigación contra Berlusconi por el uso indebido de aviones del Estado, pues muchos de los invitados arribaban a Villa Certosa en el avión presidencial. Desde entonces, Zappadu ha sido perseguido y acusado de intento de estafa por el abogado del primer ministro, y la Fiscalía ha decomisado cientos de sus fotografías. "Vamos a combatir la demanda de Berlusconi, porque aquí se está trabajando mucho sobre la libertad de prensa. Eso ya es una cosa personal del primer ministro contra mí", declaró a SEMANA el fotógrafo, quien ya adelanta una demanda por difamación contra el magnate y político.

A pesar de lo mucho que ha intentado Berlusconi ignorar el escándalo y de su costumbre de no responder a ningún cuestionamiento al respecto, luego de la polémica por las fotografías llegaron las acusaciones más serias. Cuatro mujeres han declarado ante la justicia italiana que recibieron dinero por asistir a las fiestas de Berlusconi. Según declaró al diario italiano La Repubblica Patrizia D'Addario, "las fiestas de Berlusconi eran como un harén". La mujer, además, entregó a la Fiscalía grabaciones y fotografías de sus encuentros con Il Cavaliere, que han puesto en evidencia la ligereza con que maneja el premier el ingreso a Villa Certosa, que se supone está protegida por la figura del secreto de Estado.

Todo comenzó con una investigación por corrupción a la empresa de Gianpaolo Tarantini, personaje muy cercano al premier, que se supone hacía las veces de intermediario entre éste y las chicas. Las conversaciones telefónicas del empresario despertaron las sospechas de las autoridades, confirmadas luego por los testimonios de las velinas que se decidieron a hablar. Tarantini está siendo procesado por inducir a la prostitución, y las recientes declaraciones de su abogado, Niccolò Ghedini, dejaron al premier muy mal parado. Según él, el proceso que se adelanta contra Tarantini sólo afectaría a Il Cavaliere como "usuario final" de los servicios de las prostitutas.

Algunas alusiones telefónicas de Tarantini a una "fiesta blanca" y noches de "sexo y drogas", han llevado el escándalo a su clímax. Y, como si no fuera esto suficiente, el ex secretario del empresario, Alessandro Mannarini, está siendo procesado por posesión de estupefacientes.

Actualmente están siendo investigadas cinco fiestas, y 19 mujeres han declarado que en ellas hubo mucho sexo y mucha coca. Una de ellas es Barbara Montereale, una modelo que ha confirmado la versión de D'Addario, quien fue víctima de un ataque y su carro incendiado.

¿A prueba de cocaína?

Las prostitutas y la cocaína son una mala combinación, aun para el hombre más poderoso de un país que es miembro del G8, y Berlusconi ya no parece tan intocable. Como explicó a El País de España, una ciudadana italiana que ha sido partidaria de Berlusconi, "la moral vaticana soporta machismo, cuernos y menores de edad; puede envidiar las fiestas con 25 'velinas', admitir la corrupción e incluso los ajustes de cuentas. Pero los italianos jamás tolerarían que un primer ministro se asocie con las drogas".

Y aunque su apoyo entre los italianos no ha ido en picada, como se esperaría, el futuro político de Berlusconi es ahora incierto, y hasta él lo sabe: a finales de la semana pasada, el premier admitió que ya no aspiraba a ocupar la Presidencia del país. Como declaró al diario británico The Guardian James Walston, catedrático de la American University en Roma, "aunque el gobierno no colapsará en un futuro cercano, está muy debilitado".

En la segunda vuelta de las elecciones locales que se celebraron el pasado domingo, si bien ha salido ganador su partido, ha sido por mucho menos de lo que se esperaba. Además, el referendo para la reforma electoral que pretendía darle más estabilidad al Parlamento italiano, se quedó engavetado por la abstención masiva.

Que los escándalos no hayan provocado una debacle mayor del berlusconismo en las elecciones se atribuye, principalmente, al mutismo de los medios televisivos italianos, manejados casi en su totalidad por el premier. Eso no ha bastado, sin embargo, para frenar el descontento, pues los mismos periodistas de la cadena estatal RAI se han rebelado contra lo que algunos medios han llamado "apagón informativo". Zappadu declaró a SEMANA que "el pueblo italiano no se ha enterado de nada en la prensa italiana, porque Berlusconi ha censurado todo".

Si antes había un consenso de favorabilidad en torno a la figura del primer ministro, la forma en que fue recibido cuando fue a votar a Milán, revela que ahora las opiniones estuvieron divididas. A los gritos de ánimo de sus partidarios, una señora gritó: "Vergüenza, no lo voten, es un putero".

Inconformes con el sexismo de Berlusconi, un grupo de mujeres intelectuales del país ha solicitado a las primeras damas de los más de 20 líderes mundiales invitados al G8 no asistir a la cumbre. Y hasta el Sumo Pontífice ha hecho una velada crítica al premier, al referirse a "la rectitud moral" de Alcides de Gasperi, célebre primer ministro italiano de mediados del siglo XX. Incluso los medios conservadores, hasta hace poco fieles berlusconistas, han adoptado un tono menos complaciente con el líder.

La figura de Berlusconi está ahora llena de fisuras y, así las cosas, resulta improbable que sea un buen anfitrión en la Cumbre del G8 que se avecina. En todo caso, no habría que esperar mucho, viniendo de un líder que lo único que tiene por decir ante una muy justificada polémica es: "Soy así, no voy a cambiar, los italianos me quieren como soy".n

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