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| 6/27/1988 12:00:00 AM

IMELDA MARCOS

"La verdadera riqueza está en la mente, no en el portafolio".

Imelda Marcos, la exótica exreina de belleza que acompañó a Ferdinando Marcos en sus 20 años de sangrienta dictadura en las Filipinas, es una verdadera caja de sorpresas. Desde cuando hace dos años debió escapar de su país a bordo de un avion norteamericano, acompañada de una corte de amigos, parientes y colaboradores, pero sobre todo de sus extraordinarias riquezas, no ha dejado de expresar sus inverosímiles puntos de vista en variadas entrevistas, incluída una muy comentada con la revista Playboy. Hace algunos días la exdictadora recibio en su residencia forzosa de Honolulú al periodista Enrico Franceschini, colaborador del diario italiano La Reppublica y de la revista argentina El Periodista. Sus respuestas, a más de pintorescas y marcadas por rasgos de misticismo, megalomanía y locura, dejan entrever la ambición casi visceral de Imelda y su envejecido esposo por recuperar el poder que tanto dinero les trajo, y que tantas penurias significó para el pueblo filipino. Por considerarlo de interes para sus lectores, SEMANA presenta los apartes más interesantes del diálogo.
E. F.: En su país había muchos pobres.
I.M.: Sí, ¿pero qué país no los tiene? Además eran pobres en cosas materiales, pero ricos, tal como yo lo entiendo, en espíritu. Créame: la verdadera riqueza está en la mente, no en el portafolio.
E.F.: Sin embargo, la riqueza de Marcos estaba en el portafolio. Ustedes están acusados de corrupción, de haber acumulado una fortuna con lo robado.
I.M.: El presidente ya era muy rico antes de ser elegido. No necesitaba robar.
E.F.: Se dice que ustedes tienen enormes tesoros escondidos, incluso en lingotes de oro.
I.M.: Es cierto. En el cerebro: allí está nuestro verdadero tesoro secreto. Marcos siempre me decía que hay que invertir con juicio. Así, cuando Estados Unidos empezó a vender sus reservas de oro de Fort Knox, en los años 50, empezamos a comprarlas. Ahora sé que las buscan.
E.F.: Se dice que está escondido en la selva, dentro de un Buda.
I.M.: Allí y en otras partes. Pero no lo van a encontrar nunca. Y no lo echamos de menos. El presidente es un hombre espartano: vive de sus estudios, de sus plegarias. Vive como un monje, encerrado en su habitación. Yo soy su único lujo.
E.F.: ¿Usted es una mujer espartana?
I.M.: Yo no. Tengo que nutrir mi cuerpo, mi espíritu, con cosas bellas. ¿Sólo porque soy Imelda, primera dama del Tercer Mundo, eso me está vedado?
E.F.: Entre esas cosas bellas estaban los miles de zapatos y vestidos de su guardarropa.
I.M.: Si. Durante 20 años como primera dama tenía que cambiarme siete veces por día. Además esa historia de los zapatos me tiene harta. No son mi debilidad. Tenía que promover las exportaciones filipinas, y los zapatos están entre ellas. Pero ¿qué les importa? Hay quienes coleccionan estampillas, o mariposas. Gracias a Dios yo tenía zapatos y no cadáveres en el armario.
E.F.: ¿No cree que todo se precipitó con el asesinato de Benigno Aquino?
I.M.: Por supuesto que no lo matamos nosotros, ¿qué habríamos ganado? Aquino no era una amenaza. Yo misma le gané en las elecciones. Además le tenía respeto. Yo lo hice viajar a Estados Unidos para que se curara, cuando estaba enfermo en la cárcel. ¿Sabe cómo me llamaba entonces? Su virgen salvadora.
E.F.: ¿Es cierto que Aquino estuvo enamorado de usted antes de casarse con Cory?
I.M.: Amor es una palabra demasiado grande. Me cortejaba. Tal vez hubiera algo de atracción.
E.F.: Antes de que ustedes huyeran, en Manila había manifestaciones permanentes, muertos en la calle, parecía la reiteración de los últimos días del Sha de Irán.
I.M: Sí, había gente en la calle, pero muchos eran nuestros partidarios. Había muertos, pero también los hay en Nueva York, en Roma. Cory Aquino es una maestra en relaciones públicas, tiene a los medios de comunicación en un puño, exageró todo.
E.F.: ¿Quiere decir que inventó los muertos?
I.M.: Por supuesto, es un genio. Aunque hubiera un millón de manifestantes en Manila, los otros 59 millones de filipinos ¿dónde estaban? El poder de los medios es enorme, exagera todo. Estados Unidos puso una usurpadora en nuestro lugar. Cory sí es una dictadora. Pero no va a durar. Va a caer sola. Marcos está seguro. Y nosotros volveremos, nos reivindicarán. Mientras hay vida hay esperanza, me dice siempre el presidente.
E.F.: ¿Pero ustedes volverían a gobernar con la ley marcial, como en otros tiempos?
I. M.: Los filipinos tienen buenos recuerdos de la ley marcial: fue un período de renacimiento. A veces hace falta la ley marcial para luchar contra el comunismo. A veces, en el Tercer Mundo, hace falta orden y disciplina. Pero Marcos es un verdadero libertario, un auténtico demócrata. Cuando él sea de nuevo presidente, yo demostraré que puedo hacer mucho aún como ciudadana particular. Quiero ser una embajadora mundial de la paz. He estado en todos los países del globo, me entrevisté con cinco presidentes norteamericanos, con Gorbachov, Mao, Nasser, Mubarak, De Gaulle, Fanfani, Moro, Nehru, Castro, Khadaffi. Todos quieren la paz. Mi misión será difundir la paz.
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