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| 6/14/1999 12:00:00 AM

INCERTIDUMBRE EN MOSCU

Al enfrentar un juicio en el Parlamento y destituir a su primer ministro el presidente ruso Boris <BR>Yeltsin juega un delicado ajedrez político.

La destitución del primer ministro Yevgueny Primakov y el inicio de los procedimientos
parlamentarios para destituir al presidente Boris Yeltsin no solo han acabado con la magra estabilidad
política del invierno sino que tendrán serias consecuencias en los esfuerzos de Rusia por mediar en el conflicto
yugoslavo. En Moscú muchos analistas creen que los movimientos de los últimos días demuestran lo
difícil que es confiar en Rusia, sumida en sus graves problemas económicos y políticos que le impiden
jugar un rol mundial de primera línea. Si bien las razones de Yeltsin son varias, como su competencia
personal con Primakov, lo esencial es que éste era un hombre de compromiso con la oposición
comunista, cuyos puntos de vista se reflejaban también en el conflicto yugoslavo. Por algo Yeltsin sacó a
Primakov del manejo de la mediación en el conflicto balcánico y le encomendó esta tarea al ex primer
ministro Viktor Chernomyrdin, cuyas relaciones con Occidente se remontan a las épocas en que dirigía
Gasprom, el monopolio de gas natural que provee a toda Europa. A diferencia de Primakov, Serguei
Stepashin, primer ministro encargado, es considerado un 'halcón'. Con su título de general, cabeza del
siempre temido Ministerio del Interior, este ex director de la ex KGB fue un hombre clave en la impopular
guerra de Chechenia, leal al Kremlin, sin veleidades comunistas en la cabeza. Su tarea será, según
Yeltsin, tomar las duras medidas económicas que Rusia necesita. Sin embargo la mayoría de los
analistas considera que la decisión de Yeltsin no solo no fortalecerá a Rusia en su rol en el Kosovo sino que
dificultará la adopción de las leyes que pide el FMI para darle nuevos créditos. Según dijo a SEMANA el
analista Fedor Lukianov, "nuevamente no se entiende cuál va a ser la posición rusa en los Balcanes. No
alcanzó Moscú a ocupar su lugar en la difícil partida de los Balcanes cuando las personas con las cuales
Occidente se relacionaba quedaron fuera del juego. No hay primer ministro y el ministro de Relaciones
Exteriores que firmó el plan de paz del Grupo de los Ocho ha quedado en interinidad". De cualquier manera,
el mismo día en que se anunció el cambio, la posición rusa en Yugoslavia se endureció. Yeltsin amenazó con
retirarse de los esfuerzos de paz si las propuestas del Kremlin no son tomadas en serio y si la Otan no
suspende los bombardeos. Así las cosas, Kosovo se ha convertido en un asunto de política interna: los
comunistas lo utilizarán como un argumento en el juicio político para demostrar la impotencia rusay Yeltsin
intentará disolver la Duma, aliada del régimen serbio. Mientras tanto en Belgrado se preguntarán a quién
representa Chernomyrdin, proveniente de un país sin primer ministro, al borde de quedarse sin Duma o sin
presidente. El comportamiento errático de Yeltsin, que ha despedido a su tercer primer ministro en un año,
pondrá también a prueba la lealtad de las fuerzas armadas: ¿respaldarán a Yeltsin en una disolución de
la Duma, como en 1993, o, con su nacionalismo inflamado por los ataques a Yugoslavia, lo dejarán solo?
Lo cierto es que la crisis rusa, coctel de parálisis económica, soberbia política y enfrentamiento de proyectos
nacionalistas y prooccidentales, ha sido acelerada y tendrá importantes consecuencias en la forma como se
desenvuelva el conflicto yugoslavo.
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