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| 2/9/2008 12:00:00 AM

Independencia grita

La reelección del presidente serbio Boris Tadic es un paso decisivo hacia la separación de Kosovo. Pero el camino está lleno de obstáculos.

Cuando se supo en Kosovo que el presidente serbio, Boris Tadic, había ganado las elecciones del 3 de febrero, la gente en la capital, Prístina, salió a las calles a celebrar. La razón es que con su victoria, el gobierno de esa provincia separatista de Serbia obtuvo el último impulso que necesitaba en su carrera por dar el grito de independencia.

Tadic triunfó con la bandera de integrar a Serbia a la Unión Europea (UE), pero ésta condicionó la aceptación de su país a que solucionara el problema planteado por el separatismo de Kosovo, que se encuentra bajo administración de la ONU desde la guerra que terminó con la desaparición de Yugoslavia, en 1999.

Los obstáculos, sin embargo, ya comenzaron a surgir. Tadic superó al ultranacionalista Tomislav Nikolic sólo por poco más de 3 puntos, lo que indica que aún tiene mucha fuerza su posición según la cual Kosovo es un territorio inseparablemente unido a Serbia. Y de hecho, el primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, quien no apoyó a Tadic en las elecciones, la semana pasada se negó a aceptar que se conformara una misión de la UE para reemplazar a la de la ONU en Kosovo. Kostunica advirtió que ello implicaría aceptar la independencia y desconocer al Consejo de Seguridad de la ONU, donde Rusia -tradicional aliado de Serbia- siempre se ha opuesto a que Kosovo se separe.

El gobierno de la provincia, liderado por el primer ministro, Hashim Thaci, sólo espera el visto bueno de la UE y de Estados Unidos. Sin embargo, tanto Bruselas como Washington tratan de evitar que haya una declaración unilateral de independencia -con la que amenazó Thaci cuando llegó al poder-. Pero, como aseguró a SEMANA Spyros Economides, experto en política europea del London School of Economics, "dificultades como éstas eran de esperarse, pero la independencia tendrá lugar".

El fondo del problema es que, para los serbios, Kosovo es el símbolo mayor de su nacionalidad, pues fue allí, en la batalla del mismo nombre, donde fueron derrotados en el siglo XIII por los turcos, lo que dio lugar a varios siglos de dominación otomana. De ahí que el gobierno de Belgrado siempre respondió con una negativa rotunda y a veces violenta contra cada asomo de independencia.

No parece haber marcha atrás. Ya existe un borrador de Constitución; el Parlamento discute tres propuestas de bandera y algunas ciudades ya ensayan las manifestaciones que llevarán a cabo una vez se tome la decisión formalmente.

Pero nada garantiza que la transición sea fácil. Estados Unidos y la UE apoyan a los kosovares, pues de esta forma, dicen ellos, se garantiza la estabilidad de una región marcada por los conflictos. Pero la oposición ultranacionalista serbia podría tratar de descarrilar el proceso, apoyada por su viejo aliado Rusia. Esta forma parte, además, de los países que, como España, ven con malos ojos cualquier desmembración territorial, por el pésimo precedente que implica para su propia integridad.

Quienes se encuentran en una situación difícil son los serbios que habitan la región, pues apenas llegan al 10 por ciento de los 1.800.000 habitantes de Kosovo. El primer ministro Thaci hizo un llamado para que se queden y convivan tranquilamente, pero se espera un éxodo significativo toda vez que sus relaciones con los albano-kosovares -que son musulmanes- siempre han sido tensas. "Lo usual en estas situaciones es que los ancianos se queden y los jóvenes se vayan por razones económicas y de seguridad", explica Economides.

De lograrse sin mayores dificultades, la independencia de Kosovo sería el fin de una época marcada por la extrema violencia étnica y religiosa, que llevó al desmembramiento de lo que alguna vez se conoció como Yugoslavia. Y sería la demostración de que no hay mal, como la guerra, que dure cien años. Porque, como advirtió Economides, hay un gran cansancio en la población, y no es probable que en la región haya otro conflicto de grandes dimensiones, "al menos en un futuro cercano".
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