Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2001/03/19 00:00

Indulto sospechoso

Indulto sospechoso

Los escandalos, las in-vestigaciones y las audiencias del Congreso parecen perseguir al ex presidente Bill Clinton. El escándalo más reciente tiene que ver con su última decisión como primer mandatario el 20 de enero. Dentro de los 140 indultos que decidió otorgar al final de su mandato está el de Marc Rich, un conocido financista fugitivo de la justicia desde 1983 y refugiado en Suiza.

Hasta ahora nunca se había puesto en tela de juicio un indulto otorgado por un presidente norteamericano. Sin embargo el caso de Marc Rich parece ser diferente. Primero por la seriedad de los cargos que enfrentaba. Rich era buscado por evasión de impuestos, fraude, estafa y por contratos petroleros ilegales con Irán, Iraq y Libia. Segundo, por la relación de Denise, la ex esposa de Rich, con la familia Clinton y sus aportes por más de 450.000 dólares a la biblioteca presidencial de Clinton, al Comité Nacional Demócrata y a la campaña de Hillary Clinton al Senado por el estado de Nueva York.Tan pronto Clinton dejó su cargo, el comité judicial del Senado y el de reforma gubernamental de la Cámara convocaron a audiencias para investigar el indulto.

Los legisladores se preguntan si el presidente tomó la decisión influenciado por los aportes económicos de Denise Rich. Por esta razón Dan Burton, presidente del comité de la Cámara, está intentando obtener inmunidad para la mujer para que ésta declare. A esto se sumó el jueves el anuncio de Mary Jo White, fiscal federal de Manhattan, de la apertura de una investigación al respecto.

Sin embargo las leyes norteamericanas han hecho que el caso tome un rumbo poco esperado. Según dijo a SEMANA el experto legal Douglas Reed, “el indulto presidencial no se puede revocar y una vez otorgado es definitivo y absoluto. Por lo tanto lo que buscaría en realidad una investigación sería determinar si los aportes de Denise Rich están ligados al indulto, pero éste seguiría en pie”. El artículo 2 de la Constitución de Estados Unidos dice: “El presidente...estará facultado para suspender la ejecución de las sentencias y para conceder indultos...”, y a pesar del escándalo nadie hasta ahora ha expresado su oposición a dicha facultad. Sin embargo los legisladores, tanto republicanos como demócratas ven las audiencias como una oportunidad de aclarar las intenciones presidenciales para que ningún presidente pueda abusar de la facultad que le otorga la Constitución.

Como Chuck Babington, editor político del diario The Washington Post, dijo a SEMANA “nadie sabe qué pueda pasar con las audiencias ni con las investigaciones, ni cuánto tiempo puedan durar pues no hay ningún precedente que nos dé una idea”. Muchos indultos han causado controversia en la historia de Estados Unidos, empezando por el que Gerald Ford otorgó a Richard Nixon una vez éste renunció a la Presidencia de Estados Unidos tras el escándalo conocido como Watergate, sin embargo esta vez por tratarse de un criminal prófugo de la justicia es impredecible. Lo único seguro es que el recién elegido George W. Bush quiere que el país siga adelante y no se quede enredado en más investigaciones de la administración anterior, sobre todo para que el Congreso se concentre en su propuesta de reducción de impuestos y no en nuevas audiencias para investigar a Clinton.

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