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| 7/5/1982 12:00:00 AM

IRAN ESTA IGUAL QUE LA ARGENTINA

Para el Presidente Iraní, el triunfo de su país sobre Irak no fortalecerá el poder de los Ayatolas.

Nuestro corresponsal en París José Hernández, ha entrevistado el 2 de junio en forma eclusiva a Abol Hassan Bani Sadr expresidente iraní ixiliado en la capital francesa desde mediados de 1981. La entrevista esá precedida de una nota de nuestro corresponsal. Bani Sadr se halla aliado actualmente con los Mujahedin, grupo que se ha hecho responsable de las muertes de altas figuras del Partido Republicano Islamico, de Khomeini.
"Los Estados Unidos tienen amigos e intereses amenazados por la continuación de las hostilidades entre Irak e Irán"
Así, el general Haig confesaba, sin rodeos, la preocupación de la administración norteamericana ante un conflicto que, según él, podría extenderse a los Estados del Golfo Pérsico.
La verdad es que la situación ha cambiado desde el 24 de mayo, cuando Radio Teherán anunció la liberación del puerto de Khorramshahr, último enclave que permanecía en poder de Irak. Esta ciudad fue recuperada al cabo de una serie de operaciones denominadas "Semana Santa", que culminaron en la toma del estuario de Shatt el Arab con lo cual fue bloqueada la única vía de escape con la que contaba Irak.
Hasta hace pocos meses todo parecía militar en favor del presidente Iraquí, Hassan Hussein. La situación económica y el desempleo en Irán, las persecuciones políticas, la guerra contra los Kurdos y la guerrilla urbana contra Khomeini, dejaban presagiar, según los cálculos de Bagdad, un rápido hundimiento del régimen de los ayatolas.
Irak contaba, por otra parte, con un ejército bien equipado, un excelente material de fabricación soviética, con la complicidad -discreta pero efectiva--de la Comunidad Económica Europea y con el respaldo financiero que el "New York Times" cifró, el 23 de mayo, en 20.000 millones de dólares provenientes de Arabia Saudita, de Qatar y de Kuwait.
Irak carecía, sin embargo, de militares competentes y, sobre todo, de motivación por parte de sus soldados. El presidente Hussein no imaginaba que, veinte meses después de su incursión en territorio iraní, los papeles se intercambiarían hasta el punto de ver amenzada la integridad de su país y la existencia de su propio gobierno.
La actividad diplomática norteamericana y la declaración de "buenos oficios" por parte de la CEE apuntan, en efecto, a impedir que las tropas iraníes desborden la frontera internacional para derribar el régimen de Hussein.
Turquía, Pakistán, Indonesia, Argelia, han sido solicitados para ejercer una influencia moderadora sobre Irán y tratar de frenar así la escalada militar.
SEMANA. ¿Cuáles son, según usted, las consecuencias de la victoria militar iraní?
BANI SADR. Yo considero la victoria como un hecho normal. Es más, para mí es un triunfo que hubiera podido ser logrado hace un año. Ahora los Estados Unidos han podido, gracias a Khomeini, llevar a cabo sus objetivos económicos y políticos en la región. En efecto, favorecidos por la baja producción de petróleo, en Irak e Irán, los Estados Unidos han podido tomar en sus manos el mercado del petróleo.
La llegada masiva de petrodólares y la venta de armas a los países del Medio Oriente por unos 40.000 millones de dólares durante los veinte meses de la guerra, han beneficiado ampliamente su economía. Desde el punto de vista político, Khomeini ha ayudado a los Estados Unidos a llevar a cabo tres metas: dislocar el Frente de la Firmeza, realizar los acuerdos de Camp David y, en fin, cambiar la relación entre la revolución iraní y el mundo islámico.
Hasta hace un año, nuestra revolución constituía una amenaza para los regímenes dependientes de los Estados Unidos en la región. Pero nos limitábamos a ser un ejemplo. Hoy, con la ayuda militar de Israel, nuestro país es percibido, en cambio, como una fuerza de Estado que los amenaza desde el exterior.
S. Sin embargo, ¿ese triunfo militar no a a incidir en el reforzamiento del poder de Khomeini?
BS. En absoluto. El pueblo no apoya su dictadura. En Irán ha ocurrido lo que está sucediendo hoy en Argentina. Los argentinos no apoyan la dictadura de los militares pero sostienen la reivindicación territorial. La guerra funciona según su propia lógica y logra bloquear, por momentos, las demás contradicciones.
Los iraníes sabíamos que si perdíamos la guerra, nuestro país corría el riesgo de desaparecer. El triunfo era nuestra única alternativa. Pero no veo por qué este triunfo fortalecería el poder de los ayatolas. Se trata de dos cosas bien diferentes.
S. Usted era el presidente de Irán cuando se iniciaron las hostilidades. ¿Por qué aseguró que la guerra hubiera podido terminarse hace un año?
BS. Hace un año, justamente, yo había aceptado la proposición de cuatro ministros de países no alineados que buscaban convencer al presidente de Irak de retirar sus tropas de nuestro país.
S. ¿Lo hubiera hecho Irak?
BS. Sí. Las negociaciones fueron interrumpidas cuando fui depuesto por el golpe de Estado de Khomeini. La guerra fue prolongada porque servía a Khomeini para exportar las contradicciones, y a los Estados Unidos para recuperar sus posiciones perdidas.
Saddam Hussein, engañado por los Estados Unidos, cometió un grave error al atacar mi país y, contrariamente a lo esperado, salvó el régimen de Khomeini.
S. Los llamados para terminar con esa guerra se multiplican. ¿Cuál es su posicion?
BS. Los Estados Unidos afirmaron, en efecto, querer terminar con ese conflicto. Yo no creo en esas declaraciones pues los norteamericanos siguen vendiendo armas a Israel que apoya a Khomeini y a los países árabes que colaboran con Irak.
Tampoco creo en las proposiciones de los regímenes como el de Jordania que dependen de los Estados Unidos y que buscan poner a los países árabes delante de hechos consumados como Camp David.
S. ¿La alternativa es: fin de la guerra o continuación, esta vez, en Irak?
BS. Yo creo que Khomeini quiere continuar la guerra hasta derribar el régimen de Saddam Hussein. Ahora bien, si lograra su objetivo. ¿Cuál sería el futuro de Irak? Khomeini no podría imponer los grupos islámicos ni apoyarnos en los movimientos pro-sirios. Irak estaria condenada a escogerentre un régimen favorable al eje Arabia Saudita-Washington-EI Cairo y una lucha de grupos e intereses extranjeros como sucede actualmente en Líbano.
Si Khomeini entra en Irak habrá un neto reforzamiento de los regímenes proamericanos, e intereses extranjeros a los países del Medio Oriente y temo que esa guerra terminaría volviéndose contra mi propio país.
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