Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2016/10/19 19:21

"Esta vez le tocó a Lucía, la próxima te puede pasar a vos"

En una sentida misiva Matías, el hermano de la joven que fue violada y torturada hasta morir en Argentina, recordó cómo era Lucía, reclamó justicia y se unió a decir "Ni una menos".

"Esta vez le tocó a Lucía, la próxima te puede pasar a vos" Foto: Fotomontaje SEMANA / Fotos: AFP

Lucía Pérez fue drogada y abusada sexualmente hasta morir. Tenía 16 años. Vivía en el Mar del Plata, Argentina. Era estudiante de segundaria. Y ahora es un símbolo para decir: "No a la violencia de género", "Ni una menos".

La fiscal del caso aseguró que la joven murió a raíz de una "agresión sexual inhumana". Los detalles de su muerte son escalofriantes, fue empalada, atravesaron su cuerpo hasta agotar sus fuerzas.

El caso ha causado indignación. Sin embargo, no es el único, está lejos de serlo, y eso es lo más preocupante.

Miles de mujeres marcharon este miércoles contra la violencia machista en Argentina, horrorizadas por el brutal asesinato de la adolescente, en una manifestación que se sumó a una huelga femenina y replicada en ciudades de España y América Latina.

"Por esas tantas Lucías también se pide Justicia. Para que no haya más Lucías ni más familias destruidas como la nuestra", pidió Marta Montero, la madre de la víctima.

Fotografía: AFP

El hermano de la víctima, Matías Pérez, decidió escribir una carta para expiar su dolor y para alzar la voz ante la violencia. Esta es la misiva:

La verdad, me hubiera gustado poder ilustrar esta carta con alguna foto mía, riendo junto a mi hermana. O con una foto suya, abrazada por mis viejos. Pero no, no podemos, ni siquiera eso podemos, porque mientras intentamos procesar que la mataron y cómo la mataron, estamos obligados a procesar las amenazas de muerte que caen sobre todos nosotros.

¿Cómo era Lucía? Como el arte, como el rock, como el amor a los animales. Ahí, en cada estrofa de Viejas Locas, en cada pogo ricotero y en cada abrazo a una mascota abandonada, la van a poder encontrar siempre, sonriendo, mimando a su perro y tirando buena onda para todos lados, por las dudas.

Vivía tranquila, sin salir mucho de casa, hasta ese maldito sábado, 8 de octubre. Pasaron a buscarla cerca de las 10, cuando papá ya se había ido a su laburo. Y a las 15, cuando mi mamá llegó de trabajar, encontró el Facebook abierto en su computadora, junto al equipo de mate, porque sí, Lucía creía que iba a volver inmediatamente a su casa… Se la llevaron engañada.

A las 18, una amiga me avisó que debíamos ir a la comisaría, porque mi hermana había sufrido un accidente. Nunca podría haber imaginado lo que me esperaba. Al llegar, con mi mamá, la oficial que nos atendió no sabía qué decirnos, de modo que permanecimos diez eternos minutos en la oficina del comisario, hasta que nos dieron la noticia. Y se nos cayó el mundo. Pedí reconocer el cuerpo, pero se negaron. Me rehusé a irme e insistí incansablemente, hasta que pude verlo: estaba en una camilla, con los ojitos entreabiertos, como acostumbraba a dormir.

Matías Farías, Juan Pablo Offidani y Alejandro Maciel, los tres sospechosos, hoy están detenidos. Pero no nos alcanza: queremos justicia en serio, que se investiguen todas las causas en las que están involucrados y que cada persona con información pueda ir a la Fiscalía para aportarla. Necesitamos apoyo, sin importar de quién, porque este caso nos compete a todos y no pertenece a ningún sector partidario: se trata de una chica, mi hermana, que murió de una forma horrenda.

Y debemos ser conscientes, sí, porque esta vez le tocó a Lucía sufrir esa bestial violencia de género, pero la próxima te puede pasar a vos, o a la persona que más amás en el mundo. Hay que tomar fuerzas y salir a las calles, para gritar todos juntos, ahora más que nunca: “Ni una menos”.

Sólo así, evitaremos que maten a miles de Lucías más.

Y sólo así podremos cerrar sus ojos, para verla descansar en paz.

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