Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2016/02/05 10:18

Assange, 1.326 días de confinamiento en 18 metros cuadrados

El fundador de WikiLeaks causó revuelo con la divulgación de documentos oficiales y secretos de EE. UU., pero más de tres años encerrado le restaron el protagonismo de antaño. Esta es su historia.

Son dos las películas sobre Wikileaks estrenadas desde que Assange entró en la embajada: el documental "We Steal Secrets" y "The Fifth State", en la que el actor británico Benedict Cumberbatch interpreta al australiano. Foto: SEMANA

Desde un balcón en la embajada de Ecuador en Londres, el fundador de WikiLeaks, el australiano Julian Assange, calificó como una "victoria histórica" la decisión de la ONU que condena su detención.

Dirigiéndose a una multitud congregada ante el edificio en el barrio de Knightsbridge, Assange, vestido con traje y corbata de cuadros, les pidió a los Gobiernos sueco y británico que respeten el dictamen "vinculante". Para la ONU ambos países están obligados a no hacer efectiva la orden de captura.

El Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitrarias pidió a esos países que "pongan fin a la privación de libertad" del fundador de WikiLeaks y reconozcan su derecho a reclamar una compensación, en un dictamen "jurídicamente vinculante".

Sin embargo, los gobiernos de Londres y Estocolmo argumentan que el veredicto "no cambia nada" ni afecta al proceso legal en curso e invitan a Assange a salir de la Embajada, donde se exilió para evitar su extradición a Suecia, y permitir su arresto.

"Assange es libre de salir de la embajada en cualquier momento y las autoridades suecas no pueden influir de ninguna manera en su decisión de quedarse. Por eso no se puede considerar que Assange esté privado de libertad por una decisión o medida tomada por las autoridades suecas", insiste la carta enviada a la AFP.

El creador de WikiLeaks, de 44 años, niega una acusación de violación que habría sido cometida en la región de Estocolmo en agosto del 2010, y que le derivó en una orden de arresto europea. Él se rehúsa regresar a Suecia por miedo a ser extraditado a Estados Unidos, donde se le reprocha la publicación de documentos clasificados de EE. UU. sobre Irak y Afganistán.

Según Wikileaks, han divulgado 8,5 millones de documentos confidenciales desde su creación en 2006. Sin embargo, tras la acusación por agresión sexual que lo obligó a refugiarse en la embajada de Ecuador en Londres, Assange perdió el protagonismo de antaño.

Allí, en un espacio de 18 metros cuadrados ha transcurrido 1.326 días de su vida, desde cuando agotó todas las opciones legales para evitar ser extraditado. En el primer piso de la embajada duerme, trabaja y hace ejercicio en una cinta que, según The Guardian, le regaló el director de cine británico Ken Loach.

El caso

El australiano es buscado por las autoridades suecas para interrogarlo, aunque en ese país no ha sido acusado por ningún delito. Aun así, la policía británica advierte que lo arrestará si sale de la embajada porque sobre él también pesa una segunda orden de extradición a EE. UU.

Y es que WikiLeaks fue la pesadilla de Washington desde la difusión de cientos de miles de documentos estadounidenses, mensajes militares secretos sobre las guerras de Irak y de Afganistán y cables diplomáticos secretos llenos de confidencias embarazosas sobre dirigentes extranjeros.

El australiano siempre temió que Suecia sea solamente una escala hacia un destino final en Estados Unidos, cuyo gobierno busca detenerlo  para hacerle lo mismo que al hombre que le proporcionó muchos de sus documentos, el soldado Bradley Manning (hoy Chelsea Manning), condenado a 35 años de cárcel.

Una infancia nómada y un talento para la piratería

Su madre es Christine Ann Assange, una artista que se separó del padre de Julian antes de que naciera. Hasta los 15 años, el futuro fundador de WikiLeaks vivió en más de 30 ciudades australianas diferentes antes de establecerse en Melbourne.

Alumno inteligente, estudió matemáticas, física e informática en la universidad, sin llegar a licenciarse. Le sedujo entonces la piratería informática, y llegó a penetrar en las páginas web de la NASA o el Pentágono con el seudónimo de "Mendax".

Fue en esa época cuando tuvo a su hijo Daniel, cuya custodia se disputó luego con la madre. Se sabe que tiene otro hijo más viviendo en Francia.

Con la notoriedad de WikiLeaks, se le saludó como un genio informático y un mesías libertario. El hombre más peligroso del mundo, se titulaba una biografía suya.

Pero rápidamente, arreciaron las críticas. Las autoridades lo acusaron de poner en peligro las vidas de agentes de inteligencia, y algunos viejos amigos y colaboradores lo describieron como egocéntrico, obsesivo y paranoico.

"El hombre que presume de desvelar los secretos del mundo, no soporta los suyos", sentenció Andrew O‘Hagan, el hombre al que se encargó escribir la autobiografía de Assange y acabó por tirar la toalla.

La habitación en la que vive Assange está dividida en una oficina y una sala de estar. Tiene una cinta para hacer ejercicio, una ducha, un microondas y una lámpara de luz solar artificial.

Hay unos balcones a los que Assange se ha asomado sólo en unas pocas ocasiones, porque teme por su seguridad.

"Su existencia es miserable", resumió este jueves a la AFP su amigo Vaughan Smith.

*Con información de AFP, AP y EFE

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