Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1988/07/18 00:00

JUNTOS PERO NO REVUELTOS

Los disturbios de Armenia ahondan el debate interno del Partido Comunista.

JUNTOS PERO NO REVUELTOS

Cuando Mikhail Gorbachov comenzó a hablar de la necesidad de más democracia en su país, probablemente no era esto lo que tenía en mente, pero esas son las jugadas del destino. Animados por las palabras del jefe del Kremlin, por lo menos 50 mil ciudadanos de la República Soviética de Armenia salieron a las calles de Erevan -la capital- la semana pasada y obtuvieron de su Parlamento una resolución que hace unos años habría sido considerada impensable: la demanda de que la zona de Nagorno-Karabaj, hoy en día territorio de Azerbeiján, a ser armenia.
En términos prácticos, los manifestantes armenios estaban pidiendo la devolución de un territorio que fue separado de su control administrativo por Stalin en 1921, pocos años después de la revolución Bolchevique. Aunque el Nagorno-Karabaj (montañas negras) queda geográficamente dentro de Azerbeiján, el 80% de sus 160 mil habitantes son armenios.
La agitación este año había comenzado en febrero cuando en Erevan se dieron las primeras manifestaciones. La petición del Soviet Supremo de Nagorno-Karabaj de formar parte de Armenia fue recibida jubilosamente por los armenios que creyeron alcanzar su ideal rápidamente. Desde hace rato, la cuestión de este territorio es uno de los caballitos de batalla de esta república limítrofe con Turquía, cuyos habitantes son cristianos en un área rodeada de musulmanes.
La decepción llegó, sin embargo, rápidamente. El 23 de marzo el Presidium en Moscú rechazó de plano las aspiraciones armenias y dejó en claro que no aceptaría peticiones colectivas expresadas de esa manera.
Dos días antes de esa fecha, los eventos tuvieron un carácter más trágico. En la ciudad de Sumgait, cerca a Bakú (la capital de Azerbeiján) hordas de azeris atacaron a los residentes armenios, dando origen a una horrible carnicería. Aunque la cifra oficial de muertos fue de 34, testigos del evento dijeron que cientos de personas habían sido asesinadas y demostró igualmente que los azeris también piensan luchar por lo que consideran suyo.
El problema está lejos de resolverse. La semana pasada las manifestaciones en Erevan fueron mucho más organizadas que la vez pasada y en cuestión de horas la presión sobre los delegados al Parlamento era inminente. Los debates fueron transmitidos en directo por la televisión y ningún diputado votó en contra de la resolución exigiendo la devolución de Nagorno-Karabaj .
Adicionalmente, hubo protestas por lo que se consideró como mano suave contra los "asesinos" de Sumgait. Un joven que confesó haber matado a varios armenios recibió una condena de quince años de prisión, pena considerada como ligera en un país donde las condenas a muerte y la cadena perpetua no son nada extraordinario.
El problema para la jerarquía soviética es evidente. Si el Presidium cede a las demandas de Armenia estaría sentando un precedente que se puede volver incómodo y puede dar origen a peticiones antipáticas por parte de las diferentes repúblicas socialistas. En un país donde coexisten más de 100 nacionalidades y donde se hablan más de 160 lenguas diferentes, los roces limítrofes son de vieja data y lo cierto es que el Kremlin no tiene ninguna intención de dejar que líos como el de Armenia se le salgan de las manos.
Por lo tanto, los analistas consideran que en el mejor de los casos Gorbachov puede salirse del lío proponiendo una solución intermedia, según la cual Nagorno-Karajab no quede ni bajo el control de Armenia ni bajo el de Azerbeijan, sino, por ejemplo, del gobierno central en Moscú. La duda, sin embargo, es la de si el jefe del Kremlin se le mide a la tarea. La semana próxima Gorbachov estará con la mente ocupada en la conferencia extraordinaria del Partido Comunista Soviético que comienza este 28 de junio y donde las iniciativas de Glasnost y Perestroika se jugaran la vida.
Obsesionado con sacar sus reformas adelante, es casi seguro que Gorbachov no mira con buenos ojos lo sucedido en Erevan. En opinión de los analistas, las manifestaciones armenias pueden ser utilizadas por los enemigos del actual secretario general del PCUS para decir que se está perdiendo el control de la situación en la URSS.
Esas especulaciones se confirmarán en las semanas siguientes. Por ahora, el único resultado concreto de la "crisis" armenia ha sido un aumento de la presencia del Ejército Rojo en ese territorio, al igual que en Azerbeiján. A pesar de que el Parlamento de Erevan no se va a quedar con Nagorno-Karabaj, los eventos de los últimos días han servido para aumentar las tensiones en la zona y recordarle a la gente de que aparte de ser todos camaradas y comunistas, en Armenia y Azerbeijan también hay cristianos y musulmanes.



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