Lunes, 16 de enero de 2017

| 1982/10/25 00:00

JUNTOS PERO NO REVUELTOS

Para conservar la representación de su país en la ONU viejos enemigos se alían en el exilio. Son Sann, Jefe de esa coalición explica a SEMANA cómo se logró tal cosa.

JUNTOS PERO NO REVUELTOS

El 21 de septiembre la ONU reexaminó la cuestión de la representación de Camboya y una vez más, como sucede desde 1979 se mantuvo dicho puesto en posesión de Pol Pot a pesar de que desde hace más de tres años ese sector ya no está en el poder. Desde 1975 hasta su derrocamiento a comienzos de 1979 el régimen de los Khumer Rojo dirigido por Pol Pot fue responsable de la muerte, mediante exterminación directa y hambrunas, de cerca de 3 de los 7 millones de habitantes de ese país. Pese a ese record de barbarie ampliamente documentado hoy en día el ex primer ministro Son Sann y el príncipe Norodon Sihanouk -quien gobernó a Camboya hasta 1970 siendo más tarde prisionero él mismo durante tres años de ellos y quien vio morir a algunos de sus propios hijos y nietos a manos del régimen de Pol Pot- terminaron el 22 de junio aliándose a las fuerzas de Pol Pot.
Tal coalición así como la administración norteamericana apoya la presencia de Pol Pot en la ONU para oponerse a la presencia de tropas vietnamitas en Camboya. Estas últimas, como lo explicara Hoang Bich Son, embajador vietnamita ante la ONU, el 1° de septiembre en Nueva York, insisten que están en Camboya para proteger al pueblo camboyano de un regreso de las fuerzas del Pol Pot al poder, y para proteger a Vietnam de una repetición de la doble invasión que sufriera su país en diciembre de 1978 y febrero de 1979, cuando 19 de las 23 divisiones del ejército de Pol Pot montaron una invasión a Vietnam con al ayuda de Pekin en una operación "de pinzas " que concluyó poco después con una invasión china desde el norte.
La posición del actual gobierno de Phnom Penh ante la ONU ha sido la de no presentar su propio candidato para el puesto de Camboya en la ONU y apoyar, más bien, la tesis hindú y de los países No Alineados de que el puesto permanezca vacante. A nivel militar los vietnamitas, por su parte, han declarado que "si el gobierno tailandés deja de ayudar a Pol Pot retiraremos más tropas (de Camboya) y si China cesa su apoyo a Pol Pot retiraremos todas las tropas". Agregan que sin el cumplimiento de esas condiciones el retiro de sus fuerzas "sería moralmente inadmisible y equivaldría a una complicidad vietnamita en el genocidio del pueblo camboyano"
En 1980, Sihanouk mismo se opuso a pedir un retiro incondicional de las tropas vietnamitas de Camboya porque tal cosa "podría llevar a que Pol Pot, Ieng Sary, y sus 'SS' reasuman su régimen de horror y transformen una vez más a toda Camboya en un vasto Gulag, en una inmensa carnicería digna de Auschuitz"
SEMANA, en exclusiva, ha logrado entrevistar en París a Son Sann, días antes de que él partiera a la sesión de la ONU en Nueva York. Muchas veces ministro o primer ministro de Sihanouk de 1946 a 1968, Son Sann fue representante de su país a la conferencia de Ginebra sobre la paz en Indochina en 1954. También ha sido fundador del Banco Nacional de Camboya, dirigente de la resistencia nacionalista y desde el 11 de junio jefe del gobierno de coalición en el exilio.
SEMANA: El año pasado usted había declarado: "Mi pueblo no acepta a los vietnamitas pero detesta aún más a los Khumeres Rojos". ¿Cómo explica la alianza que usted y el príncipe Sihanouk firmaron el 22 de junio con ellos?
SON SANN: Es verdad que, a pesar de múltiples presiones y propuestas nosotros habíamos rechazado cualquier alianza con los Khumeres Rojos.
Esa decisión se justificaba ampliamente. Hay, en efecto, muy pocas familias que no hayan sufrido las consecuencias del régimen sanguinario de Pol Pot. Durante cerca de un año consulté a los combatientes del Frente Nacional para la Liberación del Pueblo Camboyano (FNLPK) sobre la eventualidad de dicha alianza. Y cada vez previne que si la respuesta era negativa encontraríamos dificultades para obtener una ayuda humanitaria y militar. Cada vez obtuve la misma respuesta: "hemos sufrido tanto, que podemos sufrir un poco más".
Este año hice una gira por los Estados Unidos, Canadá, Europa y los países de la Asean (Singapur, Malasia, Indonesia, Thailandia, y Filipines), para pedir el reconocimiento del movimiento nacionalista y renovar nuestras demandas. Descubrí que todo estaba bloqueado. Los dirigentes de varios países me recordaron dos hechos: por un lado, la ONU mantiene su apoyo al Khumer Rojo no por simpatía, sino por puro principio: para oponerse a la invasión vietnamita y al gobierno instalado por una potencia extranjera. Y, en segundo lugar, ellos no podían apoyar al mismo tiempo a ese gobierno y a otros movimientos nacionalistas.
S.: Les quedaba adherir a la coalición. Pero usted reconoce que se trata de una alianza contra-natura.
S.S.: Yo diría que es una coalición voluntaria. Nosotros adherimos después de un amplio debate entre los combatientes nacionalistas con un objetivo claro: mostrarle al mundo, y en particular a Hanoi, que todos los camboyanos, a pesar de sus profundas diferencias, se han unido para liberar a su país. Se trata, repito, de una coalición de voluntades y no de una unión política. Los nacionalistas hemos aceptado dar prioridad a la lucha contra los vietnamitas pero seguimos rechazando cualquier alianza política con una organización comunista como la de los Khumeres Rojos. Eso explica la modalidad del acuerdo: cada organización conserva su identidad política, su libertad de acción y la posibilidad de recibir ayudas de los países que desee.
S.: Usted y el príncipe Sihanouk aceptaron sin embargo, que en caso de ruptura, la representación oficial de Camboya sea adjudicada ipso facto a los Khumeres Rojos...
S. S.: Sí, pero en caso de ruptura nos encontraríamos ante un problema jurídico. No olvide que este año, la ONU otorgará la representación oficial a un gobierno de coalición. Si los Khumeres Rojos rompieran el acuerdo la coalición desaparecería. No creo que, en estas circunstancias, la ONU continuara sosteniendo el gobierno de los Khumeres Rojos.
S.: ¿Qué espera usted de lo resolución de la ONU cuando los dirigentes vietnamitas siguen declarando que la situación en Camboya es irreversible?
S.S.: Nosotros sabemos que Vietnam ha ignorado las resoluciones de la ONU de 1979, 1980 y 1981, mostrando así su desprecio por las leyes internacionales. Para nosotros es importante, sin embargo, que la mayoría de países siga exigiendo la evacuación de las tropas vietnamitas de Camboya. En lo que concierne al carácter "irreversible" de la situación, permítame recordarle que no es la primera vez que mi país oye esa palabra. En 1970, cuando el mariscal Lon Nol dio su golpe de Estado, me llamó para explicarme con lujo de detalles las razones que, según él, justificaban ese golpe. Ante mi determinación de no legitimar ese tipo de acción, el mariscal me dijo: "La república camboyana es irreversible".
Pero la "republica camboyana" duró cinco años. Desde 1975 los Khumeres Rojos no cesaban de afirmar: "la revolución es irreversible". Su régimen sanguinario duró cuatro años. ¿Cuánto durará la invasión"irreversible" de los vietnamitas?
S.: Los movimientos de resistencia han anunciado un ineremento de las acciones militares contra el ejército vietnamita. ¿Descarta usted las negociaciones políticas?
S.S.: En absoluto. Nosotros somos favorables a una solución política si ésta garantiza la independencia total del país y nuestro derecho a la autodeterminación. Desgraciadamente, Vietnam se muestra poco dispuesto a negociar. La presión militar es un elemento más de un conjunto de acciones diplomáticas y financieras que nosotros pedimos a la comunidad internacional llevar a cabo para obligar a Vietnam a retirar sus doscientos mil soldados de Camboya.
S.: ¿Y si Vietnam mantiene su intransigencia?
S.S.: Nosotros no queremos hacer la guerra por las grandes potencias. Una guerra prolongada debilitaría a Vietnam pero exterminaría a mi pueblo.
Nosotros adherimos plenamente al principio de una conferencia internacional sobre Camboya. Los países de la Asean han prometido ayuda económica a Vietnam si acepta negociar.
Vietnam no puede continuar escamoteando los problemas de Camboya. La estabilidad y la paz de la región dependen de la solución del problema camboyano.
S.: ¿Cómo piensa usted mantener la independeneia de su país cuando su destino parece depender de la negociación entre las grandes potencias?
S.S.: Evitando el error que cometimos en 1954 en la conferencia de Ginebra sobre la independencia de Vietnam, Camboya y Laos. Nosotros fuimos los únicos que logramos mantener la integridad del país pero no insistimos en la neutralidad esa vez. Camboya no firma ninguna alianza ni permitirá la instalación de ninguna base militar.
S.: ¿Cuáles son las principales propuestas del gobierno de coalición?
S.S.: Los nacionalistas y los Khumeres Rojos estamos de acuerdo con las resoluciones de la ONU, es decir, organización de elecciones libres bajo control de la comunidad internacional. Todas las fuerzas políticas tendrán derecho a presentarse con sus programas ante los electores.
Los nacionalistas preconizamos un régimen democrático que garantice los derechos humanos, la libertad de culto y la lucha contra la corrupción y la miseria que fueron la mejor cuna de los Khumeres Rojos.
S.: Los vietnamitas dicen que el gobierno de coalición que usted representa es un frente fantoche al servicio de Estados Unidos...
S.S.: Nosotros no aceptaremos, repito, ninguna alianza con una gran potencia. Por otra parte, nosotros no hemos pedido ayuda únicamente a Estados Unidos. También la pedimos a los chinos, a los europeos, a los países no alineados... Nosotros aceptaríamos inclusive la ayuda de los soviéticos.
José Hernández, París

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