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| 9/23/2013 12:00:00 AM

Kenia: horror y heroísmo en un día aciago

El ataque de un grupo extremista islámico deja un saldo de 68 personas muertas y al menos 175 heridos.

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AFP
El centro comercial Westgate de Nairobi era uno de los símbolos de la creciente prosperidad de Kenia, pero desde que comenzó el asalto del sábado se transformó en escenario de uno de los peores ataques en la historia del este africano, con un saldo de 62 muertos.

La periodista de AFPTV Nichole Sobecki fue la única reportera de televisión que pudo entrar en el centro comercial inmediatamente después del inicio del ataque. Este es el relato de lo que vio:

"Estaba en casa editando cuando un vecino me contó que había un ataque. Llamé a la AFP y después a mi esposo, Tyler Hicks, fotoperiodista del New York Times.

En ese momento él estaba en una tienda cerca del centro comercial, recogiendo unas fotos de nuestra boda. Sólo llevaba una cámara pequeña y me pidió que le llevara su equipo.

Tomé sus cámaras y mi cámara de vídeo y me marché al lugar a cubrir lo que pasaba para la AFP.

He cubierto muchos conflictos, entre ellos los de Somalia, Libia y Afganistán, así que estoy acostumbrada a ver escenas de violencia. Pero ver que esto estaba ocurriendo en un centro comercial que conozco bien, a poca distancia de mi casa, era totalmente surrealista.

Al llegar al lugar, la gente salía corriendo del edificio agarrados de las manos, muchos llorando. Los heridos eran ayudados por otros y los coches hacían de ambulancias y los llevaban a los hospitales.

Me dirigí a una zona cercana a la entrada principal donde había un grupo de periodistas y médicos. Desde fuera no pude hacerme una idea clara de lo que estaba pasando dentro, donde las fuerzas de seguridad se enfrentaban a los asaltantes.

Pregunté a los colegas y a los socorristas y entré.

Mi marido y yo accedimos a la tercera planta y yo me uní a un grupo de las fuerzas de seguridad que intentaba bloquear los ascensores para impedir que los asaltantes los utilizaran.

Desde la tercera planta vi varios cuerpos que yacían en las plantas más bajas.

En el primer piso, una mujer tumbada boca abajo en el suelo que protegía a dos niños con un brazo esperaba ser rescatada poco antes de ser atendida por las fuerzas de seguridad.

Sensación de peligro por todas partes

Un incómodo silencio, disparos ocasionales y el hilo musical del centro comercial eran la música de fondo.

Las fuerzas de seguridad con las que estaba empezaron a recorrer las tiendas buscando a los asaltantes e intentando evacuar a los civiles.

Así llegamos a un restaurante de comida japonesa, donde una camarera y dos hombres se habían escondido.

En el cine del centro comercial, las tropas evacuaron a decenas de civiles que se encontraban en las escaleras mecánicas.

Las pantallas de televisión de una tienda de juguetes mostraban imágenes que informaban del asalto. Nos llegaron rumores de que algunos asaltantes llevaban explosivos adosados a sus cuerpos.

Estuvimos allí unas tres horas en las que no vi a los atacantes. Las únicas armas que vi fueron las que llevaban las fuerzas de seguridad. Pero la sensación de peligro estaba por todas partes. Era estresante. Intentaba estar tranquila y tomar decisiones claras.

Después de unas horas, pudimos acceder a la planta baja, donde varios soldados combatían con los atacantes en el supermercado.

Cuerpos apilados por los asaltantes

Las piernas de otra víctima se veían detrás de una estatua. Miembros de las fuerzas de seguridad seguían llegando al edificio y a mí y a otros periodistas nos pidieron que saliéramos por la puerta principal, donde los atacantes habían apilado cuerpos para impedir el acceso.

En medio de estas escenas de horror también fui testigo de algunos momentos de compañerismo: extraños que se ayudaban, el valor de las fuerzas de seguridad y de los civiles, mucha gente esperando en fila india para donar sangre... En un país caracterizado por sus divisiones, espero quedarme con estos detalles de uno de los días más aciagos de Kenia".
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