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| 7/20/2015 1:03:00 PM

Histórico: la bandera de Cuba se izó en Estados Unidos 54 años después

La imagen representa un enorme avance en el deshielo de las relaciones entre ambos países. La bandera de EE.UU. en Cuba se levantará el 14 de agosto.

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EFE
Bajo un calor sofocante, unos 500 invitados y una pequeña multitud de curiosos acompañaron la ceremonia en el edificio -una pequeña mansión neoclásica de piedra caliza- que desde inicios del siglo XX representa los intereses cubanos.

Afuera de la sede diplomática manifestantes gritaban "¡Viva Cuba!", "¡Fidel, Fidel!" y "¡Cuba sí, embargo no!", en medio de un frenesí de camarógrafos, fotógrafos y periodistas de varios países.

La bandera era la misma que fue arriada hace 54 años de la sede diplomática, cuando ambos países rompieron sus relaciones al fragor de la Guerra Fría, dijo el canciller cubano, Bruno Rodríguez, ante una audiencia de invitados que abarrotaban los pasillos de la embajada.

Tal y como anunció a principios de mes el presidente de ese país, Barack Obama, la Sección de Intereses norteamericanos en la isla caribeña (Usint por su sigla en inglés) se convertirá en una embajada con todas las de la ley. Y el primer visitante oficial podría ser nada menos que el secretario de Estado, John Kerry, quien tiene previsto visitar la isla antes de que acabe el verano boreal.

En paralelo, la Cancillería del país caribeño va a reinaugurar durante esta jornada su embajada en Washington, donde cuenta con un elegante edificio de principios del siglo XX. Tras la ruptura  de las relaciones diplomáticas posterior a la Revolución cubana– alberga una sencilla misión, similar a la Usint.

Esas decisiones son hasta la fecha el mayor fruto del acercamiento emprendido el 17 de diciembre del año pasado.

Ese día, Obama sorprendió al mundo aceptando que el bloqueo no solo no había logrado disminuir el poder del régimen comunista en la isla, sino que era incluso contraproducente para los intereses norteamericanos.

Desde entonces, las relaciones bilaterales se han reforzado con el viaje a La Habana en enero de una delegación estadounidense de alto nivel, el estrechón de manos en abril de Obama y (Raúl) Castro en la Cumbre de las Américas de Panamá, y la salida de Cuba a finales de mayo de la lista del Departamento de Estado de los países que apoyan el terrorismo.

Todos ganan...

Se trata de una decisión en que las dos partes salen ganando. Por un lado, le permite a Estados Unidos tener una política exterior más coherente con el contexto posterior a la Guerra Fría, lo mismo que una oportunidad para mejorar su mala imagen en la región, que había alcanzado un récord negativo durante los ocho años de gobierno de George W. Bush.

"Este es un nuevo capítulo con nuestros vecinos de toda América", reconoció el propio Obama al anunciar la apertura de la embajada.

Para Cuba, se trata de un avance significativo en su objetivo de terminar con el embargo económico que desde 1962 pesa sobre su economía.

...pero no todos están contentos


Pese a la buena disposición de los gobiernos actuales de Cuba y Estados Unidos, la decisión de desmontar el bloqueo es un cambio que no depende de Obama ni de Castro, sino del Congreso norteamericano.

De hecho, el cambio en la política hacia Cuba se ha realizado a punta de acciones ejecutivas, que no necesitan la aprobación del Congreso, actualmente dominado por el Partido Republicano, que se ha opuesto a cualquier acercamiento con la isla.

Al respecto, los candidatos republicanos como Jeb Bush y Marco Rubio –cercanos a la comunidad latina y con posibilidades de conseguir la nominación de su partido– no solo han descartado de plano la posibilidad de levantar el embargo, sino que han asegurado que echarán para atrás las medidas adoptadas por Obama.

Sin embargo, no todo depende de que a la Casa Blanca llegue un demócrata que continúe con las políticas de los últimos años. Como le dijo a Semana.com Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center, "las medidas de Obama han sido bien recibidas en la comunidad cubano-estadounidense, que ha celebrado la posibilidad de visitar y ayudar a sus familiares en Cuba".

"Aunque un cambio de gobierno podría enrarecer el ambiente, los intereses centrales en términos de cooperación como narcotráfico y migraciones harán que sea mucho más difícil deshacer los logros alcanzados", afirmó.
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