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| 3/8/2013 12:00:00 AM

“La batalla continúa. Chávez vive, la lucha sigue”

Esta noche se juramentará como presidente a Nicolás Maduro, lo que generó protestas de los opositores.

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AP
Venezuela rindió el viernes el último gran adiós al presidente Hugo Chávez con un funeral de Estado al que asistieron una treintena de jefes de Estados, incluidos sus principales aliados de Latinoamérica, y en el que su sucesor elegido Nicolás Maduro prometió lealtad eterna a su líder y convocó a la sociedad a continuar con el proyecto iniciado hace más de una década por el "comandante".

Con música folclórica, las notas vibrantes de una orquesta sinfónica y la espada del libertador Simón Bolívar sobre el féretro del fallecido dirigente, Venezuela realizó el funeral en una ceremonia cerrada a las multitudes de seguidores que aguardaban estoicas afuera de la academia militar y pese al calor se mantenían atentas a las pantallas que transmitían las imágenes.

Y mientras los ojos se centraban en la ceremonia, el Tribunal Supremo fallaba sobre un tema que también ha mantenido la atención nacional e internacional: la Sala Constitucional dijo que tras la muerte de Chávez, Maduro "deviene presidente encargado y cesa en el ejercicio de su cargo anterior", un asunto clave porque la constitución le prohíbe a los vicepresidentes ser candidatos a la primera magistratura.

La resolución provocó reacciones inmediatas de la oposición. El ex candidato Henrique Capriles calificó la decisión como "un fraude constitucional".

Durante poco más de dos horas se rindió el homenaje a Chávez, cuyo cuerpo yacía dentro de un féretro cubierto por la bandera venezolana. Un coro y una orquesta dieron inicio a la ceremonia entonando el himno nacional.

"Viva Chávez", gritaron los asistentes al término de la entonación del himno nacional.

Enseguida, el vicepresidente Nicolás Maduro colocó sobre el féretro de Chávez la espada del libertador Simón Bolívar, que según el maestro de ceremonias compró el gobierno a familiares por 120 bolívares.

En grupos, los líderes asistentes realizaron guardias de honor alrededor del ataúd café, cubierto con la bandera venezolana.

La primera guardia de honor estuvo a cargo de sus más cercanos aliados en Latinoamérica: el presidente cubano Raúl Castro, el boliviano Evo Morales, el nicaragüense Daniel Ortega y el ecuatoriano Rafael Correa. Más adelante, el iraní Mamud Amadineyad se sumó.

Con la vista del mundo en la ceremonia, Maduro pronunció un encendido discurso en el que se hizo eco de la retórica de Chávez.

A la ceremonia también asistieron líderes religiosos, incluido el reverendo estadounidense Jessy Jackson, quien pidió al próximo presidente encargado Maduro que tenga la fortaleza y entereza necesaria para conducir a Venezuela y que pueda tender nuevos puentes con Estados Unidos.

Maduro agradeció la presencia de los jefes de Estado por haber "traído su amor más puro a este hombre más allá de las fronteras políticas y las ideologías", a un Chávez que dijo que fue el hombre "más vilipendiado" del mundo.

"¡No pueden contigo!", gritó Maduro con la voz quebrada y el llanto a flote.

Durante el acto, Maduro recordó la manera como se reactivaron las relaciones entre Venezuela y Colombia, en una visita de Chávez a Santa Marta en 2010 y dio a entender al presidente Juan Manuel Santos que ambas naciones seguirán trabajando mancomunadamente.

Antes de partir a Caracas, Santos había manifestado que el fallecimiento de Chávez "me duele porque había logrado con él una relación que estaba beneficiando tanto a los venezolanos, como los colombianos. Y tuvimos una confianza que ayudó mucho a sentar a las FARC a negociar allá en Cuba y buscar la paz para Colombia”.

Maleficio roto

Entre llantos y a gritos un Maduro emocionado dijo que Chávez tenía desde adentro unos de los "escudos más poderosos que puede tener un ser humano que es su pureza, su verdad, su escudo de pureza de amor de Cristo de Cristo, de hijo verdadero de Cristo", que aseguró que lo salvó de "la injuria, de la infamia".

"Aquí está invicto, puro, transparente, único, verdadero, vivo para siempre, para todos los tiempos para este y todos los tiempos futuros. Comandante no pudieron contigo, no podrán con nosotros jamás, jamás podrán", dijo conmovido el vicepresidente arrancando aplausos entre los presentes.

"Hemos roto el maleficio de la traición de la patria y romperos el maleficio de la derrota", acotó.

Dentro de la academia militar, un coro y una orquesta dieron inicio a la ceremonia entonando el himno nacional de Venezuela mientras funcionarios del gobierno, encabezados por el aún vicepresidente Maduro, los líderes de gobierno y algunas personalidades como el actor Sean Penn.

"Viva Chávez", gritaron los asistentes al término de la entonación del himno nacional.

Enseguida, el vicepresidente Nicolás Maduro colocó sobre el féretro de Chávez la espada del libertador Simón Bolívar, que según el maestro de ceremonias compró el gobierno a familiares por 120 bolívares.

En grupos, los líderes asistentes realizaron guardias de honor alrededor del ataúd café, cubierto con la bandera venezolana.

La primera guardia de honor estuvo a cargo de sus más cercanos aliados en Latinoamérica: el presidente cubano Raúl Castro, el boliviano Evo Morales, el nicaragüense Daniel Ortega y el ecuatoriano Rafael Correa. Más adelante, el iraní Mamud Amadineyad se sumó. La segunda guardia de honor la encabezó el presidente colombiano Juan Manuel Santos.

Música y folclor

Tras las guardias, llegó la música. Un diputado y cantante entonó canciones folclóricas de la zona geográfica donde nació Chávez, en el estado suroccidental de Barinas.

A la música "llanera", le siguieron las notas de la orquesta sinfónica Simón Bolívar, la más importante de Venezuela, guiada por el afamado director Gustavo Dudamel.

Luego, una oración y palabras de líderes religiosos, entre ellos el reverendo estadounidense Jackson que rezó para que a Maduro se le conceda sabiduría en momentos que se apresta a tomar el relevo en Venezuela.

En la primera fila, destacaban el presidente cubano e iraní acompañando a Maduro.

Durante el servicio fúnebre, el reverendo estadounidense Jessy Jackson pidió al próximo presidente encargado Nicolás Maduro que tenga la fortaleza y entereza necesaria para conducir a Venezuela y pueda tender nuevos puentes con Estados Unidos.

Paciencia en las afueras

Afuera, seguidores hacían largas filas rumbo a la academia militar en lo que se asemejaba un ejército de hormigas, debido a que casi todos iban vestidos de rojo, el color que identifica al partido del presidente.

Algunos ya se retiraban tras ver el cadáver que reposa desde el miércoles en la academia y caminaban por una avenida, el Paseo de los Próceres, adornada con grandes banderas con los colores amarillo, azul y rojo, colgadas de postes de alumbrado público, mientras en las aceras se acumulaban cientos de botellas vacías de agua.Vendedores ambulantes ofrecen botanas y botellas de agua que se vendías a 10 bolívares cada una y que se consumen sin cesar.

Edgar Carvajal, de 50 años y quien trabaja en la filial venezolana de la empresa china de electrodomésticos Haier y que son parte de un programa social para el equipamiento de hogares de venezolanos de bajos recursos, comentó que llegó a las 10 de la mañana y se encontraba detrás de unas 500 personas que hacían fila que avanzaba lentamente para ver al presidente fallecido.

"Se nos fue él, pero nos dejó a Maduro y hay que confiar en Maduro, pero él tiene que cuidarse mucho de ese gran desabastecimiento que tenemos y los altos precios. El pueblo una vez que despertó no hay marcha atrás. Si Maduro se desvía el pueblo lo sacará", añadió Carvajal.

Yanina Barrera, de 42 años, propietaria de una pequeña tienda donde se imprimen imágenes en camisas, comentó que "quedaron muchas cosas pendientes" que Chávez no tuvo tiempo de resolver.

"Me imagino que deben estar en la mesa para que Maduro la cumpla, como (resolver) el desabastecimiento y la criminalidad. yo vivo en el Cafetal (en el este de la capital), antes era tranquilo y ahora se escuchan tiros", dijo Barrera.

Este rico país petrolero de 28 millones de habitantes se vestía el viernes con una pompa que no se veía desde fines de la década de 1980, sólo que ésta vez no por una celebración sino por el funeral del primer presidente muerto en tiempos democráticos.

La cantidad de invitados y la expectativa general ante el acontecimiento no se veía desde febrero de 1989, cuando asumió la presidencia Carlos Andrés Pérez en un fastuoso acto al que asistieron como invitados desde Fidel Castro hasta el entonces vicepresidente de Estados Unidos, Dan Quayle.

"Más allá de nuestras diferencias todos somos latinoamericanos y tenemos que construir juntos un futuro mejor", dijo el presidente chileno Sebastián Piñera a reporteros a su llegada el viernes al aeropuerto. "Tenemos diferencias pero en América Latina hemos aprendido a vivir con ellas", agregó.

A su arribo el mandatario iraní dijo que: "Chávez para nosotros es un gran dolor porque hemos perdido un amigo, un amigo entrañable y un líder revolucionario y justo. Para mí él fue una personalidad muy grande y un hermano y un amigo muy entrañable... Pero estoy seguro de que él sigue vivo, Chávez nunca morirá, su alma y el espíritu está vivo en los corazones de todos", dijo el mandatario iraní al hablar en parsi con traducción oficial al español.

Un día después de que se anunciara la decisión de embalsamar el cuerpo de Chávez, quien murió el 5 de marzo tras dos años de padecer cáncer, la capital venezolana aguardaba la última gran ceremonia para el dirigente.

Polémica juramentación

Nicolás Maduro, de 50 años, tomará juramento el viernes en la noche como presidente electo por la Asamblea Nacional, dominada por el oficialismo. Maduro será además el candidato oficialista en los comicios cuya fecha aún no se ha precisado.

Los 68 diputados opositores decidieron el viernes en bloque no acudir a la sesión especial que convocó la directiva de la Asamblea Nacional para juramentar como presidente encargado del país al vicepresidente Nicolás Maduro alegando que ese evento representa una "violación al orden constitucional en Venezuela".

El congresista Angel Medina, quien habló a nombre del bloque opositor, dijo a la prensa que no entendían por qué si la Asamblea Nacional tiene su sede en Caracas se convocó la juramentación de Maduro para hacerla en una área del fuerte militar Tiuna, a un lado de la edificación donde está siendo velado el fallecido presidente Hugo Chávez.

"¿Por qué como Poder Legislativo autónomo debemos ser tutelados por militares del país e ir a un centro militar? Quisiéramos que se respetara la majestad de la Asamblea Nacional y que fuese en el propio Palacio Legislativo donde se produjera", indicó el parlamentario al cuestionar al oficialismo por no permitir una sesión donde se pudiera hacer un debate.

Medina consideró la juramentación de Maduro como un "acto electoral", y pidió a los invitados internacionales ver como el gobierno utiliza los actos funerales de Chávez como un evento de "campaña", y el oficialismo está tratando de "acallar las voces críticas".

Juristas consultados por la AP, como la exmagistrada Blanca Rosa Mármol, explicaron telefónicamente que tal juramentación es necesaria porque, de acuerdo con las leyes venezolanas, un vicepresidente en ejercicio no puede ser candidato a la presidencia.
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