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| 4/16/1984 12:00:00 AM

LA BUENA ESTRELLA DE GARY HART

Con el retiro de Glenn, Hart ha quedado como el único contendor de Mondale por la candidatura democrata

"Esto es una maratón", dijo el pasado martes 13 el ex vicepresidente Walter Mondale, refiriéndose a la batalla electoral que sostiene con el senador Gary Hart por la nominación presidencial del partido demócrata y, en realidad, después de los eventos políticos de la semana pasada son pocos los que se encuentran en desacuerdo con tal afirmación.
Lo que en un principio se presentara como una serie de fáciles victorias para el precandidato que cuenta con la bendición de los directivos del partido y de los sindicatos, se ha vuelto una semipesadilla en la que Mondale, el otrora favorito, ha estado al borde del descalabro total en más de una oportunidad. El surgimiento inesperado de Gary Hart, un contendor que clama ser "el candidato de las ideas nuevas", ha producido un cambio tan radical en el comportamiento del electorado que los politólogos todavía se están "quebrando la cabeza" tratando de explicar lo sucedido.
El recuento de lo que ha pasado no es largo. Después de estar al frente de las encuestas durante meses, Mondale confirmó las expectativas al triunfar fácilmente en Iowa donde cerca de la mitad de los demócratas registrados del Estado acogieron su nombre. Sin embargo, una semana después los votantes de New Hampshire le dieron la victoria a Gary Hart y, en los días siguientes (finales de febrero y principios de marzo), el senador por Colorado venció con relativa facilidad a Mondale en otros tres Estados.
Con tales antecedentes, ambos candidatos se enfrentaron el pasado 13 en desarrollo del promocionado "supermartes", fecha en la cual se eligieron más delegados a la convención nacional y en la que, en cierto modo tanto Hart como Mondale resultaron ganadores. En la cuerda floja: el pasar en el corto lapso de diez dias de ser favorito indiscutido a contendor del nuevo lider, no le ha disgustado del todo a "Fritz" Mondale. Al cabo de meses de ser el único blanco de los ataques de sus rivales y de estar vigilado continuamente por la prensa -atenta a cualquier equivocación-, el "nuevo Mondale" da la impresión de estar más relajado en el puesto de retador. Pese a que se decía que era un mal perdedor, el ex vicepresidente ha acometido de buen ánimo el difícil objetivo de volverse a ganar la confianza de los votantes, El redoble de esfuerzos por parte de Mondale da la impresión de estar dando dividendos, después de cuatro derrotas en línea, el "supermartes" le deparó varias victorias, especialmente en los Estados de Georgia y Alabama. Fuera de ello, si bien perdió con Hart en Massachusetts, el margen de derrota no fue tan grande con lo cual sus seguidores recibieron una inyeccion de optimismo para continuar en la carrera.
Tal como están las cosas actualmente, Mondale todavía tiene una pequeña ventaja sobre Hart en el número de delegados y ademas posee el dinero y la organización necesarios para buscar el triunfo. Con todo, lo anterior no quiere decir que los problemas de Walter Mondale hayan pasado. La que se ha considerado como la mayor organización politica en la historia electoral de los Estados Unidos ha probado ser inefectiva a la hora de llevar a sus partidarios a las urnas. En comparación, Gary Hart ha gastado la décima parte del dinero y su campaña está llena de jóvenes voluntarios, sin experiencia pero con entusiasmo, que han conseguido motivar a miles de votantes.
Según las explicaciones que se dan ahora, el gran punto en contra de Mondale es el respaldo que ha recibido de sindicatos tan poderosos como la AFL-CIO -(con 14 millones de miembros) y la confederación de maestros. A los ojos de la gente -y ello lo han subrayado enfáticamente los demás precandidatos- , Mondale sólo está presentando a diferentes grupos de presión sin tener un verdadero apoyo popular. El resultado es una profunda desconfianza que se ha traducido en votos para los demás contendores- y que el propio Mondale está decidido a cambiar. "Tengo la experiencia, soy el mejor preparado y voy a ser el presidente para toda la gente", anotó hace unos días en la ciudad de Atlanta.
HART: ¿TIGRE DE PAPEL?:
La otra cara de la moneda la presenta Gary Hart. Considerado apenas hace dos meses uno más entre el grupo de Dark Horses (nombre con el que se denomina a los candidatos de menor orden), la estrella del senador de 47 años ha ascendido impresionantemente, convirtiéndose desde ya en el hecho destacado del 84, su buena figura, su frialdad como orador y la adopción de un slogan similar al que usara Kennedy hace 24 años, le han ganado el favor de los jóvenes y de los que no creen en Mondale, si bien todavía no sobrepasa al ex vicepresidente en número de delegados, las victorias cosechadas lo han colocado al frente de los demás.
Con todas las ventajas e inconvenientes de ser el favorito, tan repentino éxito ha cogido a su organización por sorpresa y en varios Estados, Hart ha tenido que utilizar la estructura que montaron candidatos que ya se han retirado (Hollings, Askew, McGovern).
Sin embargo el obstáculo más grande para Gary Hart es el de demostrarle al pais que no es tan solo el "niño prodigio" que tuvo éxito en Nueva Inglaterra (grupo de Estados del nordeste conocidos por su tradición liberal), sino que tiene las capacidades para ser un candidato de proyección nacional. Parte de ese interrogante lo contestó Hart al ganar la primaria de Florida y conseguir buena figuración en Georgia y Alabama, donde quedo en daro que la gente le apoya.
Mientras que Mondale gastó 52 días en los Estados citados, Hart sólo se demoró 24, consiguiendo, en último termino, un número similar de delegados. Por otra parte, el éxito de Hart ha sido menor cuando de defender sus ideas se trata. Si bien critica constantemente a Mondale, lo cierto es que es prácticamente imposible trazar una linea divisoria entre lo que opina uno y otro. Además, varios observadores se han sorprendido al encontrar que Hart no es tan liberal como originalmente se había creído. Su record en el Senado lo coloca a la izquierda de John Glenn, pero bien a la derecha de Alan Cranston y, como dijera un adversario, "a la hora de presentarlas, el candidato de las ideas nuevas propone las mismas fórmulas de siempre". "El problema es de imagen -es la opinión de David Brinkley, comentarista de la ABC -. Mondale representa la experiencia y Hart el cambio, que digan lo mismo es otro asunto".
En todo este análisis no hay que olvidar lo que piensan los asesores de Reagan después de coleccionar durante meses datos sobre Mondale y encontrarse con que el candidato nominado puede ser otro. Según la más reciente encuesta Gallup, Hart tiene más posibilidades que Mondale de vencer al actual Presidente, aunque éste todavía conserva una cómoda ventaja. En cualquier caso, ya Reagan parece haber aprobado una doble estrategia: si el nominado es Mondale, se tratará de comparar el "caos" del gobierno de Carter (al cual Mondale estuvo ligado), con la buena situación económica de ahora. Si es Hart, contrastar la seguridad actual con la inexperiencia del joven senador que ha cambiado de nombre (originalmente era Hartpence), de firma, de religión y de edad (todavia no se sabe si nació en 1936 o 1937).

LOS QUE QUEDEN:
Con los resultados del supermartes, el grupo de pre candidatos demócratas se redujo a cuatro: Gary Hart, Walter Mondale, John Glenn y Jesse Jackson. A diferencia de los primeros, los dos últimos se sostienen ahora a punta de mística. En el caso de Glenn, éste no ha podido recuperarse de un mal comienzo y se descuenta que, tarde o temprano, anunciará su retiro. Otra actitud es la de Jackson quien, a sabiendas de que no va a lograr la nominación, va a participar "hasta el final".
La motivación del lider negro es muy clara: Jackson ha demostrado que puede movilizar a la minoría de manera significativa (en el sur, 20 por ciento de los votantes de color se registraron como resultado de su campaña) y eso le da poder dentro del Partido.
Lo que está pasando ahora en el partido demócrata, dista mucho de lo que se creía originalmente. Hace un mes los estrategas de Mondale proyectaban que éste ya habría asegurado la nominación para finales de marzo. Hoy, más de uno da gracias de que las esperanzas de sobrevivir aún se mantienen. Según lo visto, todavía falta para que sea posible distinguir al ganador. En las actuales circunstancias tanto Hart como Mondale pueden imponerse, aunque es casi seguro que ninguno logrará la mayoría absoluta antes de la convención en San Francisco. Si bien lo sucedido ha hecho el proceso de nominación más interesante, no hay que olvidar las palabras de George McGovern quien, al retirar su nombre del abanico, dijo en Boston que "quien sea el que gane su objetivo es el mismo de todos nosotros: Ronald Reagan".
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