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| 9/12/1983 12:00:00 AM

LA CALDERA DEL DIABLO

Entre París y Washington surgen diferencias sobre cómo hacerle frente al coronel Khadafi en su apoyo a los rebeldes de Ueddei

"Francia no ha tomado la iniciativa de un comienzo de internacionalización" del conflicto chadiano. "Los libios lo han hecho. Todo lo que haga Libia, nosotros lo haremos. Salvo bombardear poblaciones civiles..." El ministro francés de defensa, Charles Hernu, comentó, en estos términos, el 9 de agosto, la decisión del gobierno Mitterrand de enviar 314 paracaidistas de "élite" (la cifra podría aumentar), a la capital chadiana, Yamena. Según el ministro, los militares galos trasladados desde Africa Central se limitarán a formar el ejército chadiano, especialmente en el manejo del armamento suministrado a Hissen Habré, pero no participarán en operaciones directas de guerra. Para Washington, lo esencial es que el gobierno francés haya decidido intervenir directamente. Durante cerca de seis semanas los dirigentes franceses habían retardado esa medida que figura en el acuerdo de cooperación firmado por los dos Estados en 1976. París no ignoraba la amplitud de la intervención del coronel Khadafi al lado de Gukuni Ueddei, pero, a pesar de las "pruebas" (armas y prisioneros libios) presentadas por Hissen Habré, consideró hasta el 8 de agosto que el conflicto chadiano era "una guerra civil con implicaciones extranjeras". Entretanto, el gobierno francés incrementó su ayuda,militar hasta alcanzar 45 millones de dólares y "cerró los ojos" sobre la presencia, en Chad, de decenas de mercenarios franceses que por cerca de 200 mil pesos mensuales, según reveló el diario "Le Canard Enchaine", prestan una ayuda eficaz al ejército oficial chadiano. Las autoridades francesas pensaban así suministrar una "ayuda suficiente" para que, sin intervenir, el gobierno chadiano pudiera hacer frente a los ataques del rebelde Gukuni Ueddei, evitando designar al jefe libio como "invasor" y conservando un margen de maniobra para tratar de disuadirlo de emprender una nueva aventura en Chad. Discretas pero reales, las amenazas de Francia fueron ignoradas por el coronel Khadafi cuya aviación bombardeó varias veces la ciudad de Largeau, que había sido recuperada por las tropas de Hissen Habré el 30 de julio. Diversas informaciones, provenientes de Washington, señalan, por otra parte, que cerca de 2.000 soldados libios se encuentran actualmente con los combatientes del ex presidente Gukuni Ueddei. Un piloto capturado reconoció en Yamena ante la prensa, la existencia de instructores y técnicos de su país pero negó la presencia de simples soldados. Como quiera que sea, diversos observadores coinciden en afirmar que la intervención directa de Francia no se explica únicamente por consideraciones de tipo militar. Ordenando esta operación, el presidente Mitterrand perseguiría dos objetivos: indicarle al coronel Khadafi que Francia cumplirá con sus compromisos y notificarles a los Estados Unidos que, a pesar de su extraordinaria actividad, Francia defenderá, en Africa, su zona de influencia. En efecto, después de señalar los peligros a los cuales se verían sometidos sus aliados en la región (Nigeria, Sudán, Egipto...) si Chad pasara indirectamente a manos del coronel libio, el presidente Reagan tomó varias medidas que no dejaban ninguna duda sobre su resolución. En el plano militar, suministró al presidente chadiano ayuda por valor de 25 millones de dólares y envió seis instructores militares a Yamena. También ordenó el envío de portaviones "Eisenhower" hacia el golfo de Sidra, reivindicado por Khadafi, pero considerado "zona internacional" por la administración norteamericana. Washington anunció por otro lado la partida hacia Sudán de dos aviones AWACS -equipados de sistemas sofisticados de detección- escoltados por ocho aviones F-15, considerados como los interceptores mejor dotados de la aviación de los Estados Unidos. La misma semana el gobierno de Reagan hizo saber que otros dos aviones AWACS habían despegado en dirección a Egipto en donde una serie de maniobras militares reuniría unos 11.000 militares, la mitad compuesta de estadounidenses. Otras maniobras, indicó el Departamento de Estado, movilizarán 2.300 militares en Somalia, es decir, tres veces más que el año pasado. La doble ofensiva, militar y diplomática, de los Estados Unidos irritó enormemente a los dirigentes franceses. Estos no apreciaron, por ejemplo, las declaraciones formuladas por el Departamento de Estado según las cuales los dos países estarán actuando, en Chad, en "estrecha colaboración". "No hay consultas entre Francia y Estados Unidos. No estamos sometidos a la voluntad americana. No tenemos ninguna razón para actuar únicamente con los americanos o sistemáticamente a su lado" declaró sobre ese capitulo el canciller Cheysson, a su regreso de América Latina. Pero París y Washington no difieren, en realidad, sobre el papel desestabilizador que, según ellos, juega el líder libio en Africa. Sólo divergen sobre la manera de hacerle frente. Francia que, contrariamente a los Estados Unidos, conoce bien el continente africano, sabe que la solución de algunos conflictos (Medio Oriente, Sahara Occidental) pasa necesariamente por Trípoli. Este hecho explicaría la prudencia observada por el gobierno antes de lanzarse, como lo deseaba Washington, en el engranaje militar. ¿Una intervencion más rápida por parte de Francia habría evitado la actual internacionalización del conflicto? Los Estados Unidos han reconocido haber tomado contacto con las autoridades soviéticas a proposito de la actividad libia en Chad. Libia a su vez, ha enviado una importante delegación militar a Moscú, y ha dicho que atacará cualquier navio de guerra que penetre en las aguas del golfo de Sidra. A su vez ha solicitado la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, dadas las amenazas que, según él, están planteando los Estados Unidos a la seguridad de Libia y sobre toda la región. Todo hace pensar, pues, que un conflicto presentado, en principio, como la guerra de dos jefes tribales por el poder, puede convertirse en un teatro más de la confrontación entre las dos superpotencias.
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