Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1989/03/13 00:00

LA CANCION DE ROLANDO

Cae el número uno del movimiento guerrillero Tupac Amaru.

LA CANCION DE ROLANDO

Nadie,ni sus propios captores se imaginaban que el comandante Rolando, el líder absoluto del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru, fuera a caer tan de improviso, sin disparar un tiro y sin más recurso que mascullar un rabioso "mueran los soplones" mientras era esposado por las fuerzas de seguridad. La captura del jefe guerrillero, uno de los hombres más buscados del país, está ligada a una historia personal donde se cruza la ferviente militancia juvenil en el hoy gobernante partido APRA, el paso a la lucha armada en el movimiento tupacamarista y una estrecha amistad con el presidente Alan García.
No son sólo esos antecedentes los que dan a la figura de Víctor Polay Campos, que es como se llama realmente el comandante Rolando, un renombre especial, pues su movimiento, el MRTA, es el segundo en importancia después de Sendero Luminoso. Polay Campos había llegado ese 3 de febrero a Huancayo -eje administrativo del departamento de Junín-, acompañado de la joven Rosaluz Padilla Baca, "camarada Rosaluz", en una misión aún desconocida que propició, por azares del destino o imprevisión de los dos subversivos, su fácil e inesperada captura.
La llegada del general Enrique López Albujar, quien secretamente visitaba las llamadas "zonas calientes" de la geografía peruana, movilizó en Huancayo, situada a un poco más de 300 kilómetros de Lima, un operativo especial de seguridad. La requisa del bolso de Rosaluz, cuando volvía de la calle al Hotel de Turistas en que estaban alojados ella y Polay desde esa mañana, dio con una pistola y una granada. La inmediata intervención de los uniformados, después de un exhaustivo interrogatorio a la muchacha, los condujo hasta la habitación número 22 del lujoso hotel donde reposaba el cabecilla rebelde. Polay Campos, una especie de Carlos Pizarro del Perú, era hombre preso.
La coincidencia del ministro y del jefe guerrillero en el mismo lugar parece confirmar los móviles de la ofensiva, lanzada entre noviembre y diciembre pasados, por el otro grupo subversivo que opera en Perú: el maoísta Sendero Luminoso.
En efecto, Huancayo y su fértil Valle del Mantaro, se ha convertido en el curso de estos meses anteriores, en el campo de batalla y en el punto de lanzamiento de una estrategia senderista para cercar a la capital peruana, en lo que ha sido bautizado por dicho grupo como "tercera etapa". Las especiales características de esta región -de donde sale el 70 por ciento del abastecimiento de alimentos para Lima y es el corazón del sistema eléctrico central del país, en el que se halla el grueso de la industria- han puesto a la capital peruana en la mira más próxima de Sendero y han fijado otro espacio de beligerancia entre ambas agrupaciones rebeldes.
El MRTA, surgido como movimiento socialista de militares y civiles a mediados de la década del 70, se convirtió con el correr de los años en la amalgama de corrientes minoritarias y disidentes de la izquierda legal, y en la supuesta alternativa ante el constante fantasma del golpe de estado. En 1982 el MRTA estaba listo para actuar, y en sus filas se contaba ya Polay Campos, joven que había sido pupilo en los últimos años del fundador del APRA, Victor Raúl Haya de la Torre, y quien había regresado de estudiar sociología en Europa junto con el entonces desconocido Alan García Pérez.
Desencantado del APRA e imbuido del marxismo ejemplarizado en la revolución cubana, Polay se declaró en rebeldia contra su partido (cuyo único sobreviviente fundador era su propio padre, Víctor Polay Pisco), y contra su amigo, García, de quien ahora, durante su presentación a la prensa hecha por la policía, gritó: "No tiene ninguna autoridad moral para llamarnos delincuentes ".
En 1984 los tupacamaristas irrumpieron en la vida peruana, como su modelo el M-19 años atrás en Colombia, con actos efectistas, de estilo Robin Hood. En noviembre de 1987 ya se mostraban como columna guerrillera, uniformados y armados en la zona nororiental de la selva peruana, dirigidos por Polay, quien se había convertido en su cabecilla y jefe más visible. Pronto se presentó una escalada de pugnas mortales internas, lucha frontal con Sendero, cobro de "cupos", atentados y secuestros, en una sucesión interminable.
Entre tanto, en entrevistas dadas en noviembre del 87 en la selvática región de Juanjui, Polay reconoció que su movimiento tenía relación con el MIR chileno, el grupo Alfaro Vive del Ecuador, el M-19 y el ELN de Colombia.
Hoy el "comandante Rolando" enfrenta una vasta serie de cargos -102 secuestros y 20 atentados según la policía- que, de aplicarse la nueva ley antiterrorista le podrían significar 25 años de prisión.
Su antigua condición de aprista y de amigo del presidente García, amistad que los hizo compartir en Europa cuartos, cantos y guitarra callejeros y el clásico lavado de platos en restaurantes parisinos, le da un tinte novelesco a su historia. Y el matiz costumbrista aportado por la visita a su cautiverio, el día siguiente de la captura, del primer ministro Armando Villanueva del Campo, acompañado de sus padres (que hasta hace dos días le enviaban las tres comidas diarias a la cárcel), ha provocado fuertes críticas en especial de sectores conservadores. Polay por su parte se ha declarado jefe del MRTA y según versiones de prensa se niega a beber o a comer por miedo a ser envenenado.
Con su detención, la segunda más importante hecha en los últimos siete meses, luego de la del número dos de Sendero, Osmán Morote Barrionuevo, parece plantearse ahora la continuidad de un movimiento que tiene a 3 de sus 4 principales dirigentes en la cárcel y que marcó en años anteriores la rebeldía militarista de sectores de la izquierda, de parte de la juventud aprista y de sectores universitarios peruanos de centro que, como Polay, provenían de la clase media y que, con una rebeldía calificada de "libresca", han creído posible mejorar su sociedad a punta de fusil.

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