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| 12/5/2004 12:00:00 AM

"La CIA instruyó a la Dina"

El mayor responsable de las torturas en Chile habló con SEMANA y reconoció los vínculos de la represión con el servicio secreto norteamericano.

Los días antes de que el presidente Ricardo Lagos diera a conocer el crudo informe que relata las torturas que vivieron miles de chilenos durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, SEMANA fue recibida por el hombre que dirigió la Dina (la Gestapo chilena), el general Manuel Contreras, hoy procesado y condenado por 200 detenidos desaparecidos y responsable de la tortura a cerca de 7.000 chilenos de todas las edades.

Hoy con 75 años y en espera de regresar a la cárcel, el otrora hombre de confianza del dictador reconoció a SEMANA que está molesto con él, por su cobardía al eludir su responsabilidad en las violaciones a los derechos humanos, dejando a sus subalternos enfrentados a pasar el resto de sus vidas en prisión.

SEMANA: ¿Cómo llega usted a la Dina?

Manuel Contreras: En Chile se había formado desde 1967 un ejército guerrillero, estaba actuando el MIR y entre el 67 y el 73 hubo 1.200 muertos, heridos, secuestrados y torturados. Entonces el general Pinochet dice que no se puede combatir a guerrilleros con tropa uniformada. Recordó un trabajo que yo había hecho en la Academia de Guerra sobre el tema y me ordenó que le pasara a la Junta de Gobierno un proyecto para una dirección de inteligencia nacional.

Yo presento el proyecto el día 12 de noviembre y a partir del 13 de noviembre (Pinochet) me ordena organizar la Dirección de Inteligencia Nacional, Dina. Así se hizo hasta el primero de abril de 1974, fecha en que llegan ocho agentes de la CIA que nos dieron instrucción hasta agosto.

SEMANA: Sin embargo, el entonces subdirector de la CIA Vernon Walters negó que ésta colaborara con la Dina.

M.C.: Lógico, Vernon Walters, que ya está muerto, puede haber dicho cualquier cosa. Porque en ese tiempo -estamos hablando de 1974- Vernon Walters estaba muy comprometido por la investigación de la Comisión Church, que casi disuelve la CIA. Ellos querían que hiciéramos lo que hizo la Disip venezolana, que sí cooperó con la CIA. Yo no lo permití. Les dije "nuestro problema está dentro de Chile".

SEMANA: ¿Por qué la CIA lo acusa a usted? ¿Por qué dice que le pagó a usted? ¿Qué tipo de guerra tuvo con la CIA?

M.C.: No sé quién recibió el dinero que me dio la CIA, porque yo no fui. La CIA no habla. El que habla es un señor Peter Kornblum, que desarchiva documentos, y si usted los ha visto sabrá que no dicen nada porque están todos borrados. Pero Kornblum lo interpreta muy bien y pone lo que él estima conveniente.

SEMANA: Hemos leído muchos documentos desclasificados de la CIA y da la sensación de que tenía una relación fluida y privilegiada con la Dina

M.C.: La Dine tenía relaciones con la CIA, las tuvo siempre. Tuve contactos con 40 agencias de inteligencia del mundo. Tuve relaciones con la KGB soviética, la CIA, la Kcia de Corea del Sur, con la Savak de Irán, con Alemania, con todos los países suramericanos, con gran parte de los países centroamericanos, con los franceses, con los ingleses, con el Mossad israelí.

SEMANA: Y la KGB ¿qué información le pasó? Si ellos apoyaban al Partido Comunista y usted reprimió al Partido Comunista.

M.C.: Tenía un brazo armado, la brigada Ramona Parra y otros elementos que también eran terroristas; no era todo el Partido Comunista. El hecho de que hayamos tenido contacto con la KGB tiene que ver con que estos servicios tratan, más allá de la diplomacia, de mantener la paz.

SEMANA: ¿Usted participó de un canje de prisioneros con la KGB?



M.C.: Sí, dos veces. A un alto miembro del Partido Comunista Chileno, Corvalán, lo entregamos en Suiza por un escritor soviético, que ni siquiera vino a dar las gracias. También a un agente de la CIA lo entregaron en Berlín por otro comunista chileno.

SEMANA: Usted ha negado que existió la Operación Cóndor y la atribuye a una invención de la CIA.

M.C.: No de la CIA sino del FBI.

SEMANA: Sin embargo, acepta que hubo una coordinación de servicios de inteligencia latinoamericanos.

M.C.: Sí, pero no como dicen los marxistas, yo no trasladé hombres a matar afuera y no vinieron a matar a Chile. Yo soy militar y hay que defender la soberanía. El único que no entró en esta coordinación fue Colombia, y mire cómo está.

SEMANA: ¿Por qué?

M.C.: No sé, no quisieron. Todos los demás países que trabajaron con nosotros están tranquilos. Mire cómo está Colombia.

SEMANA: ¿Qué hacía esta coordinación de servicios de inteligencia?

M.C.: Intercambiábamos información. El presidente boliviano Hugo Banzer se preguntó antes de morir: ¿qué tanto problema tienen con la cooperación, cuando se acaba de organizar una entidad de inteligencia entre Argentina, Perú, Bolivia, Chile y otros países?

SEMANA: ¿Usted hizo en Chile la primera reunión de esta coordinación de inteligencia?

M.C.: Efectivamente, se hizo en Chile.

SEMANA: Usted ha dicho que en Chile existía más de un organismo de inteligencia durante la dictadura, ¿a qué se refería?

M.C.: Cada institución tenía su propio servicio de inteligencia.

SEMANA: ¿Quiere decir que esos otros servicios son responsables de las violaciones de los derechos humanos por las que usted está siendo juzgado?

M.C.: Sí lo he dicho. He dado ejemplo de cómo nos han culpado a nosotros de cosas hechas por otros servicios.

Por ejemplo, el caso de un sujeto llamado Contreras Maluje. Un día lo llevaban en un vehículo y se tira contra un bus gritando "¡la Dina me tiene preso!". Ven la patente del vehículo y era del jefe de la inteligencia de la fuerza aérea, pero habían convencido al hombre que estaba detenido por la Dina. Está desaparecido. Un segundo caso. Dos hermanos Weibel Navarrete, un sargento que era hermano de ellos habla conmigo y me dice: mis dos hermanos fueron detenidos por la Dina. No, le digo, y efectivamente, los había detenido la fuerza aérea y aparecieron enterrados. Me molesta su falta de responsabilidad.

SEMANA: Hoy está usted condenado. Hoy usted debería estar en una cárcel.

M.C.: No, porque no se ha dictado el cúmplase. No ha terminado el juicio completo.

SEMANA: General, usted vive en una casa muy de clase media ¿Qué le parece que Pinochet haya tenido cuentas millonarias en el Banco Riggs?

M.C.: No me parece bien. Porque eso ha significado que lo tengan en este momento en un proceso judicial.

SEMANA: ¿Puede un general chileno tener esa suma de dinero que tiene Pinochet?

M.C.: No, ningún militar lo puede tener.

SEMANA: A usted que fue un hombre tan cercano a él ¿qué le parece que diga que no supo nada de lo que pasaba con respecto a las violaciones de los derechos humanos?

M.C.: El general Pinochet debió haber asumido la responsabilidad total de todo lo hecho por el gobierno militar.

SEMANA: ¿Cómo están sus relaciones con él?

M.C.: No lo veo desde hace muchos años.

SEMANA: Hay miembros de la Dina que han entregado información sobre lanzamientos de detenidos desde helicópteros, amarrados a rieles, o han hecho relatos de torturas.

M.C.: Nadie de la Dina ha dicho eso. Eran del ejército.

SEMANA: Unos días antes del golpe el general Carlos Prats lo defendió a usted por unas acusaciones. ¿Qué siente hoy procesado por el asesinato del general y su esposa?

M.C.: El general Prats fue mi profesor en la Academia de Guerra. Ahora estamos siendo injustamente juzgados cinco oficiales por su muerte, por un hecho en el que no tenemos nada que ver y sí tiene que ver la CIA. Porque Michael Townley (el autor material) era agente de la CIA y nunca hizo parte de la Dina.

SEMANA: ¿Se torturó en la Dina?

M.C.: Jamás di una orden de torturar.

SEMANA: ¿Usted está escribiendo su historia?

M.C.: Sí. Estoy escribiendo un tercer libro sobre mis memorias. Es un libro histórico donde se cuentan hechos, nombres, lugares. Lo estamos haciendo con historiadores y ya veremos cómo sale.

SEMANA: ¿Siente que ha sido vencedor?

M.C.: Efectivamente. Creo que nosotros somos el único país que ha derrotado al terrorismo en el mundo.
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