17 diciembre 2012

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La clase de religión volvería a ser "fundamental" en España

MUNDOMientras el Gobierno le abre paso a esa iniciativa, en evidente muestra del poder de la Iglesia Católica, los socialistas intentan frenar lo que consideran franca regresión.

La clase de religión volvería a ser "fundamental" en España. El presidente de Gobierno español, Mariano Rajoy, espera que se apruebe la iniciativa.

El presidente de Gobierno español, Mariano Rajoy, espera que se apruebe la iniciativa.

Foto: EFE

Una vieja lucha resucita en España por estos días. La de un estado laicista que intenta escapar del pasado y un pasado que, resucitado y no menos auspiciado, está a punto de atraparlo de nuevo. "Con la Iglesia hemos topado", dice el viejo proverbio castellano y no parece haber mucha capacidad de maniobra, al menos para quienes advierten que la clase de religión, católica valga precisar, estarán de regreso muy pronto en las aulas, en calidad poco menos que obligatoria.
 
Y es que, como van las cosas y con el impulso del partido de Gobierno, los obispos españoles están a muy poco de conseguir que los estudiantes que decidan no cursar la materia de religión, que hoy por hoy es optativa, se vean en aprietos al tener la obligación de un curso "duro". En el caso de los de primaria, Valores Culturales y Sociales. Para los de secundaria, Valores Éticos.

Ahora bien, no hay duda de que el trasfondo del tema es político. Al fin y al cabo, la concepción actual es, en buena parte, cosecha de los gobiernos socialistas, y las contrarreformas, por llamarlas de algún modo, provienen de la derecha. Y como el poder es para ejercerlo, la administración de Rajoy no piensa pasar de largo.
 
La historia del tira y encoge es larga y comienza en 1979, cuando, ya muerto Francisco Franco y en plena marcha la transición, España y El Vaticano firmaron acuerdos que contemplaban la inclusión de la religión en las clases, a la altura de las demás materias “fundamentales”.

En el 90, según registra el diario El País en un extenso reportaje en el que denuncia que la actual movida forma parte de acuerdos bajo la mesa entre el Gobierno y los jerarcas de la iglesia católica, los socialistas consiguieron que, aunque la materia fuera obligatoria, serían los alumnos los que decidirían si la tomaban o no. En 2002, un intento del PP por darle vuelta a la torta fracasó cuando tenía el pan en la puerta del horno, porque perdió las elecciones.
 
Los socialistas no desperdician oportunidad y enseguida dan una vuelta de tuerca, al conseguir que la alternativa para quienes no quieran religión sea una especie de buenas prácticas (biblioteca, entre ellas) o historia de las religiones, a la que, dicen, nadie se apunta. Y ahora, el PP plantea esa reforma que genera desde ya un debate que irá para largo.
 
Uno de los grandes protagonistas de la tormenta es el ministro de educación, José Ignacio Wert, quien tiene entre manos este asunto no menor para Rajoy, quien sabe lo que está en juego en un mano a mano con la oposición en el que sólo vale ganar y no caben empates, tampoco reculadas.
 
Según El País, los socialistas intentan demostrar, con cifras en mano, que la iglesia y Wert buscan tapar con un dedo un hecho inocultable: los jóvenes no quieren estar en la clase de religión. En los últimos diez años los matriculados cayeron en un 8% y esa, la obligación académica, sería la única forma de parar esa deserción.
 
Antes de que se tome una decisión, ya la iglesia parece ganar en el partidor, al sacar de circulación la Educación para la ciudadanía, una conquista que los socialistas ostentaban con orgullo y que era la alternativa para quienes no querían las clases de religión. Las que ahora se abren paso, hablan con sus nombres de que habrá un giro: Valores Culturales y Sociales, y Valores Éticos.
 
Y, como si fuera poco, un tema más ocupará la agenda educativa: la ayuda a los colegios que establecen, como norma, la educación separada por sexos. La mayoría de esos establecimientos tienen relación directa con el Opus Dei. No son más de 80, dice El País, pero si eso prospera, como todo por estos días, sumará en el marcador de una sociedad polarizada, sobre todo en medio de la actual crisis.
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