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| 6/1/2013 12:00:00 AM

La contraofensiva chavista

La visita de Capriles a Colombia fue la excusa perfecta para que el PSUV activara una campaña política.

La crisis bilateral que se desató con Colombia por la visita del líder opositor Henrique Capriles, y que hoy tiene nerviosos a varios sectores políticos que apuestan por una salida negociada al conflicto con las FARC, empieza a tener un efecto que puede ser aprovechado por el chavismo en Venezuela.

Aunque la oposición venezolana había emprendido una estrategia de visitas a otros países del continente, México, Perú, Paraguay, Chile y Colombia desde hace varias semanas, el oficialismo parecía no haberse molestado, o mejor dicho, no le había dado importancia. Quizás estaban tranquilos pues las visitas no habían tenido mucho eco mediático a nivel internacional y porque en Nicaragua, por ejemplo, fueron prácticamente obligados a salir por la fuerza por parte de las autoridades, como ellos mismos lo denunciaron a través de sus cuentas de Twitter en días pasados.

Pero el viaje del propio Capriles y el hecho de que se reuniera, ya no con otros políticos de su nivel, sino con uno de mayor rango, un presidente, cambió las cosas. Acompañando a las declaraciones de sus principales miembros, Cabello, Maduro y Jaua, que elevaron el “malentendido” a una “traición” por parte de Colombia, el chavismo emprendió una estrategia de visitas a otros países por parte de diputados del PSUV como una contra ofensiva.

Entre los primeros enviados al exterior estuvo Roy Daza. El Senado colombiano aceptó que Daza fuera escuchado en el Congreso esta semana, puesto que ya habían oído a la diputada María Corina Machado, hace 15 días, le dijo un congresista del Polo a Semana. El viaje de Daza fue interpretado como un tema de “afán”, pero el jueves el propio Rodrigo Cabezas, directivo del PSUV y coordinador de Asuntos Internacionales dijo que emprendían una primera fase de viajes no sólo a Colombia, sino también a Ecuador, Argentina, Bolivia, República Dominicana, México, Chile, Uruguay, Perú y El Salvador. En una segunda etapa, viajarían a países de la Unión Europea.

Hoy, mientras la crisis con Colombia sigue sin resolverse, el PSUV tenía a sus delegaciones de parlamentarios en Bolivia difundiendo un mensaje diferente al que trata de posicionar la oposición en el exterior. El mensaje es que el presidente Nicolás Maduro es una víctima de un mal perdedor llamado Henrique Capriles, quien no solamente se ha negado a reconocer los resultados electorales que dieron como ganador al candidato del oficialismo, sino que días después convocó a protestas violentas en la calle que dejaron como saldo 11 personas fallecidas.

Pero Maduro no solo es objeto de un ataque permanente de una oposición, a la que tildan de derecha y fascista, sino que es víctima de un sabotaje económico por parte de sectores empresariales que hacen acaparamiento de alimentos y provocan la escasez. En sus visitas hacen lobby para que económicamente los ayuden también contra esa guerra económica y se continúen apoyando los acuerdos comerciales entre los países.

El chavismo radical en Venezuela no concibe que los otros países de la región puedan tener relaciones cordiales con oficialismo y oposición a la par, porque no reconocen a la oposición. El mismo presidente Chávez repetía que con Capriles no se podía debatir porque él era "la nada". El reconocimiento que el chavismo pide a nivel internacional es el de su proyecto político.

Ser reconocidos como “potencia” en el exterior es uno de los argumentos que el PSUV utiliza con fines electorales y que sorprendentemente es un mensjae que funciona con las bases.

Precisamente, mientras Maduro acusaba a Santos de traidor, la rectora del Concejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, anunció que la fecha de las elecciones locales, que estaban previstas para celebrarse en junio, se realizarían hasta el 8 de diciembre.

La fecha no es aleatoria. Esa fue la última vez que el país vio y escuchó a Chávez por televisión. En ese último mensaje, dijo que debían elegir a Maduro y pronunció la frase que repiten hoy todos los chavistas en cada acto. “Unidad, lucha, batalla y victoria”, la misma frase que volvió a mencionar Diosdado Cabello en un acto del partido PSUV en el Estado fronterizo de Zulia.

La inflación galopante, el desabastecimiento de alimentos, los escándalos de presuntas rencillas políticas internas y una oposción que no da tregua en sus ataques al gobierno, le han puesto la tarea difícil a Maduro para gobernar. La visita de Capriles a Colombia y la idea de una conspiración internacional en contra del gobierno orquestada desde Bogotá, puede ser ahora la excusa perfecta para que en los próximos meses se reactive un chavismo golpeado, se sellen acuerdos con lobby internacional y a la vez, prepararse para elecciones.

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