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| 1/1/1990 12:00:00 AM

LA CRUZ Y EL MARTILLO

Relaciones con el Vaticano y libertad de cultos en la URSS, algunos de los anuncios tras la reunión histórica de Gorbachov con Juan Pablo II.

Nadie lo hubiera imaginado. El lider de la Unión Soviética, el país que establecio el ateísmo como credo oficial y proscribio toda forma de religión, visito la semana pasada al Papa en la Santa Sede de Roma. Un encuentro histórico que marca la reconciliación del sistema comunista del Kremlin con la religion en general, y que sella, para muchos, el papel crucial de Mijail Gorbachov en los grandes eventos historicos del fin de siglo.

Más de tres años de pacientes gestiones se necesitaron para poder realizar la primera visita oficial a Italia y el Vaticano del presidente soviético Mijail Gorbachov. El pasado 29 de noviembre en las horas de la mañana el popular y carismático líder soviético desembarcó en Roma junto con su mujer, Raisa, para realizar una visita de tres días, la primera que un dirigente soviético hace desde la revolución de octubre de 1917. La llegada del lider de la modernización y del desarme de la primera potencia de Europa del Este fue preparada minuciosamente por la diplomacia italiana y del Kremlin desde los primeros días de la perestroika.

MOMENTO HISTORICO
Considerado por la retórica prensa local como el "Libertador de Europa oriental y el zar benefico y reformador de todas las Rusias", su visita, además de significar un acontecimiento político en momentos en que la Europa comunista esta en completa transformación, resultó también historica después del encuentro con el Papa Juan Pablo II, el pasado viernes. Para los dos interlocutores que prefirieron no establecer con anticipación los temas del encuentro, el argumento de una Europa unida bajo los mismos valores intelectuales fue casi obligatorio. La primera audiencia de un Papa con el jefe de Estado soviético terminó con el esperado anuncio oficial de la invitacion de Gorbachov a Juan Pablo II para que realice una gira papal en la Union de Republicas Socialistas Soviéticas. El Vaticano, por su parte, recibió al líder soviético, que no abjuro del marxismo ni del comunismo, al son de La Internacional, himno nacional de la Unión Soviética, ejecutado por la banda de musicos de la tradicional Guardia Suiza. El ultimo y unico encuentro de un Papa con un líder ruso había sido con el zar Nicolas II en 1845.

Con el estilo descomplicado que le caracteriza hasta en los eventos de mayor importancia Gorbachov hizo declaraciones revolucionarias. Dijo que la religión es un asunto que pertenece a la interioridad de las personas y no puede ser considerado desde el punto de vista colectivo, que el marxismo ha tratado con demasiada simpleza el problema religioso y, como si fuera poco, que la Unión Soviética adoptará en breve, por iniciativa suya, una ley sobre la libertad de conciencia que, en suma, significa el final del ateismo impuesto por el Estado segun los canones marxistas.

Recordó "Gorby" que en la URSS viven pueblos de muchas confesiones que incluyen cristianos, musulmanes judíos, budistas y otros, quienes bajo la perestroika "gozan del derecho de satisfacer sus necesidades espirituales".

Karol Wojtyla no se quedo atrás cuando inició su discurso en ruso ante las personalidades soviéticas y del Vaticano que asistieron al historico momento. De hecho, el Papa polaco dio su bendición a la perestroika cuando señalo que "la Santa Sede sigue con gran interes el proceso de renovación iniciado por usted en la URSS, y le augura exito".

Al salir de la reunion privada, Gorbachov hizo otro anuncio que cayo como una bomba. Los dos líderes, el material y el espiritual acordaron establecer relaciones dipiomáticas entre sus dos Estados, en circunstancias de modo, tiempo y lugar que serán determinadas por los respectivos exponentes de la diplomacia del Vaticano y la URSS.

Se cumple así el sueño del cardenal Agostino Casaroli, secretario de Estado de Su Santidad y el hombre que desde hace 26 años maneja la ostpolitik de la Santa Sede, es decir, la apertura de la Iglesia hacia los países del Este. Desde 1963, con Juan XXIII Casaroli maniobra con arte y paciencia la compleja diplomacia del Vaticano, que siempre ha tenido como objetivo salvar y tutelar las estructuras de la Iglesia Catolica en los países comunistas para llegar a algun tipo de normalización de las relaciones entre dichos Estados y el Vaticano. En efecto, las relaciones diplomáticas se han ido poco a poco estableciendo.
Primero fue con Yugoslavia, despues con Polonia, donde ya nominaron nuncio apostolico, y recientemente con Hungría. Con el estrechon de manos entre Gorbachov y el Papa polaco se ha dado un paso casí definitivo para que se concreten con la Unión Soviética.

CON ITALIA
Por otro lado, y para que la visita a Italia no fuera relegada a segundo plano, los políticos italianos confiaron en la sorprendente fama y el gran carisma de uno de los más grandes estadistas de este siglo, para aprovechar esta primera visita de un jefe de Estado sovietico a Italia. En efecto, los asesores de Gorbachov regresan con un paquete de acuerdos de cooperación económica y educativa firmados después de los varios banquetes y recepciones que el ceremonial italiano y el sovietico prepararon minuciosamente. Uno de los más significativos es con la Fiat, para la construcción de una nueva fabrica automotriz con 50 por ciento de participación del Estado soviético y 50 por ciento de la mayor industria privada italiana, con un capital inicial de un millón de dólares. El nuevo "Panda" de fabricación soviética, un modelo popular de baja cilindrada y muy económico, entrará en circulación a partir de 1994. En total, se firmaron acuerdos por 3.846 millones de dolares.
En su primer discurso, la noche de su llegada al Palacio del Quirinale Gorbachov propuso negociar el retiro de las fuerzas navales norteamericanas y sovieticas del mar Mediterraneo. Afirmó que tal presencia se podia justificar durante la "guerra fria", pero que ahora la situación "ha cambiado". El presidente soviético criticó también la indisponibilidad de la OTAN y de los Estados Unidos para negociar la reducción de dichas fuerzas navales, cosa que "preocupa" enormemente a los soviéticos. Otro tema obligado de esta gira fue la reunificación de las dos Alemanias, que ademas fue uno de los temas centrales de la cumbre con el presidente norteamericano Bush en aguas mediterraneas (Malta), que se realizó el sábado y domingo pasados. Para Gorbachov una cosa es clara: que la Unión Sovietica exige que la realidad surgida despues de la derrota de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial debe ser preservada. Como el resto de los europeos, los soviéticos temen que el sueño perdido de una "gran Alemania" desestabilice los actuales equilibrios.-
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