Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1997/01/06 00:00

LA DAMA DE HIERRO

CLINTON HACE HISTORIA AL NOMBRAR A MADELEINE ALBRIGHT COMO SECRETARIA DE ESTADO. QUE LES ESPERA AL MUNDO Y A COLOMBIA?

LA DAMA DE HIERRO

El presidente de Estados Unidos Bill Clinton hizo historia la semana pasada cuando nombró como secretaria de Estado a una mujer, Madeleine Albright, quien hasta ahora se desempeñaba como embajadora ante las Naciones Unidas. La señora Albright no sólo es la primera en un cargo que equivale al ministro de Relaciones Ex-teriores. También es la mujer que ha alcanzado el mayor rango en la administración pública del país, al punto que hoy por hoy tiene la cuarta prelación para suceder al presidente de la República, después del vicepresidente y de los presidentes de la Cámara de Representantes y del Senado.Muchos esperaban que el presidente escogiera al actual subsecretario de Estado, Strobe Talbot, un antiguo editor de la revista Time y su viejo compañero de estudios, de quien se decía que era el heredero natural de Warren Christopher. Otros hablaban del ex senador George Mitchell y del mediador de Bosnia Richard Holbrooke. Pero al final el nombramiento demuestra la intención del presidente de marcar un fuerte contraste con la política exterior de su primer período, dirigida por Christopher, un abogado de 71 años de hablar pausado y cortés, un negociador incansable, famoso por su cautela y perseverancia, "demasiado buena persona", en el decir de sus críticos. La personalidad de la señora Albright (nacida en Praga como Maria Jana Korbelova) no podría ser más distinta de la de su antecesor, y de hecho chocó en varias ocasiones con él porque favorece la intervención más asertiva de Estados Unidos en los temas internacionales. Recientemente la diplomática dijo a la prensa que Clinton será más activo en el mundo en su segundo período, y eso es muy acorde con la personalidad de su nueva jefe del servicio exterior. "El instrumento punzante de Clinton", tituló un diario estadounidense al comentar el nombramiento, en una descripción ganada a través de los años en que sirvió como embajadora ante la ONU. Allí se distinguió por la forma apasionada y franca como defendió los intereses norteamericanos. Para la muestra, en 1994, en una sesión del Consejo de Seguridad, dijo para referirse a la junta militar que depuso al presidente haitiano Jean Bertrand Aristide, "se han inventado un espectáculo de marionetas y lo han llamado un gobierno. Pueden irse rápido y por voluntad propia o pueden marcharse involuntariamente y pronto". Albright también levantó ampolla cuando no tuvo inconveniente en comentar "esos no son cojones, es cobardía", usando la palabra española, después de hacer reproducir las grabaciones de los comentarios de los pilotos cubanos que derribaron las avionetas cubano-estadounidenses que habían incursionado hacia la isla. Sus antecedentes sirven para tratar de deducir la actitud de Albright cuando se vea confrontada con temas como el de Colombia. En su antigua carrera como profesora de política internacional de la Universidad de Georgetown, dividió a los países del mundo en "buenos ciudadanos", "Estados renegados", como Irán o Libia, y "países fracasados", como Somalia. Ese antecedente quedó confirmado cuando dijo en la ONU, al explicar el apoyo de su país a la misión en Somalia, "nuestra tarea consiste en aislar a los países renegados y levantar a los fracasados". Junto a su aliado intelectual, el ex secretario de Defensa Zbgniew Brzezinski, promovió políticas de línea dura contra los 'renegados', al defender estrictas sanciones contra Irak y Cuba. Por supuesto, es difícil decir en cuál categoría tiene a Colombia. Lo cierto es que la señora Albright era asesora del candidato Clinton en su primera campaña cuando se produjo el escape de Pablo Escobar, y los esfuerzos diplomáticos colombianos por evitar que eso se convirtiera en tema electoral se dirigieron hacia ella. En esa ocasión su actitud fue receptiva, pero su percepción sobre el problema colombiano puede haber cambiado sustancialmente. Por lo pronto, hoy en día sus relaciones con el embajador colombiano en la ONU, Julio Londoño Paredes, son más que frías. La razón no sólo es el talante antinorteamericano de Londoño, sino el apoyo que éste le ha dado a los esfuerzos reeleccionistas del secretario general Boutros Boutros-Ghali, a los que la señora se opone con todas sus fuerzas. El nombramiento de Albright ha sido caracterizado como el reconocimiento de Clinton al voto femenino, que resultó crucial para su triunfo de noviembre. Pero también existen críticos que sostienen que, a pesar de sus antecedentes académicos (recibió un doctorado en la Universidad de Columbia), no es un 'peso pesado' en la comunidad internacional, sino 'una oportunista'. La señora tiene la palabra.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.