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| 8/23/2014 6:00:00 PM

La decapitación que causó horror en la web

El video en el que decapitan al norteamericano James Foley es solo una nueva expresión de la sofisticada campaña de Estado Islámico para aterrorizar al mundo y conseguir más adeptos.

La escena horrorizó al mundo. En medio del desierto, un hombre vestido con una túnica naranja espera de rodillas la muerte mientras su verdugo, escondido tras la vestimenta de los terroristas de Estado Islámico, lee su sentencia en un inglés con acento británico. Luego el prisionero declara que la Casa Blanca es la responsable de su destino, pero eso no evita que su verdugo lo decapite del modo más atroz, lentamente, con un cuchillo. 

Se trataba, como pronto supo el mundo entero, del periodista estadounidense James Foley, secuestrado dos años antes en Siria. La escalofriante escena apareció en varias páginas de internet el martes, bajo el título ‘Un mensaje para Estados Unidos’, y se convirtió en un nuevo episodio de una guerra de propaganda terrorista que ahora amenaza a Washington.

Después del espantoso asesinato, el hombre de negro indicó que Steven Sotloff, también periodista estadounidense, podría correr la misma suerte que Foley si el presidente Barack Obama no reconsidera los ataques aéreos contra las posiciones yihadistas. Todo esto marca un precedente, pues es la primera vez que Estado Islámico publica en la web la ejecución de un ciudadano occidental, dentro de una serie de videos que muestran sin tapujos sus ejecuciones masivas, mutilaciones y crucifixiones. 

Si bien es cierto que grupos como Al-Qaeda han usado internet para meter miedo, varios expertos coinciden en que Estado Islámico ha dado un paso más allá.  Con contenidos más violentos, más crueles, más mediáticos y mejor realizados, EI muestra un uso casi profesional de las nuevas tecnologías y la globalización de las redes sociales para propagar su ideología, su imagen y su marca. 
En efecto, este grupo tiene un centro de medios y una productora audiovisual que, por lo visto en los videos, está muy bien equipada. Los militantes islámicos han burlado hábilmente las políticas de seguridad de YouTube, Facebook,  Instagram y Twitter, que no han podido eliminar todas sus cuentas, pues todos los días aparecen nuevas. Según la revista The Atlantic, el grupo ha llegado a alcanzar el promedio de 40.000 trinos diarios, gracias a su aplicación ‘The Dawn of Glad Tidings’ (El amanecer de las buenas nuevas) que llegó a estar disponible en Google Store y que  permite a sus usuarios multiplicar los mensajes emitidos. Lo anterior, junto a una serie de propagandas online hechas al estilo Hollywood y un magazín virtual disponible en varios idiomas, constituye una gran estructura mediática que cualquier compañía envidiaría y que ha sido determinante para ellos a la hora de conseguir sus objetivos principales. 


Reclutamiento 

No cabe duda que Estado Islámico tiene en jaque a Medio Oriente, y ha dejado maltrechos a Siria, Irak, y ahora se aproxima a Líbano, sin dejar de ser una amenaza para estados más fuertes como Irán e incluso Israel. Para ello, es necesaria una estructura militar grande, cosa que ha conseguido gracias a sus campañas de reclutamiento en redes sociales.

Según dijo a SEMANA Raffaello Pantucci, del Royal United Service Institute, “las redes sociales juegan un enorme rol para acercar la lucha de Isis a todo el mundo”.  Por su parte, el periodista Christoph Ehrahrdt escribió en el diario alemán Frankfurter Allgemeine que  “Isis ya impulsa en el mundo entero la búsqueda de una nueva generación de yihadistas”, enfocando su mensaje hacia gente joven. 
La estrategia ha funcionado. Según el semanario The Economist, de casi 12.000 militantes de Estado Islámico, 3.000 son extranjeros. Los servicios de seguridad británicos indican que en Irak y en Siria hay aproximadamente 270 alemanes, 500 belgas, 500 británicos, 700 franceses, entre otras nacionalidades, y el senador John McCain afirma que hay 100 militantes norteamericanos. La mayoría es de ascendencia árabe y ya los gobiernos de estos países los consideran una seria amenaza pues pueden regresar a sus lugares de origen para fortalecer las redes de adoctrinamiento y reclutamiento además de provocar atentados terroristas.  


Intimidación 

Pero la especialidad de Estado Islámico es intimidar con videos e imágenes que han resaltado por su crueldad y en las que se muestran cómo los enemigos del califato son ejecutados, mutilados, decapitados o crucificados, exhibiendo sus cadáveres, o lo que quede de estos, como trofeo de guerra. La periodista freelance alemana Katharina Pfannkuch, especialista en temas de Medio Oriente, dijo a SEMANA que esto tiene un doble efecto: “Quienes están en contra de Isis se atemorizan, quienes están a favor se quieren unir a la aventura”. 

Esto ha logrado horrorizar a los rivales regionales de la organización terrorista, quienes temen ser los decapitados o los crucificados, indicó a Fox News en una entrevista Ryan Mauro, analista de temas de seguridad del Clarion Project Institute. Además, esto ha creado un aura de invencibilidad alrededor de Estado Islámico, el cual, por lo visto, ha ganado varios puntos en la guerra psicológica. El periodista Jon Lee Anderson escribió en The New Yorker que con este tipo de publicaciones los yihadistas buscan “ser vistos, oídos y temidos por la mayor cantidad de gente posible”. 

Ya con la ejecución de Foley los yihadistas dejaron claro al mundo su sangre fría y que están dispuestos a vengarse de Washington por sus recientes ataques. Estado Islámico amenaza directamente a objetivos estadounidenses y ya un militante dijo a los medios que “mientras más fuerte sea la guerra con Estados Unidos, mejor para nosotros, pues se unirán más hermanos”. Isis, con el video de Foley, comienza a intimidar no solo a la Casa Blanca sino también al Reino Unido, pues cabe recordar que el verdugo era británico, algo intencional, de acuerdo a varios analistas, para perturbar a Occidente. 


Desestabilizar a Occidente

Después de confirmar la autenticidad del video de James Foley, Washington reconoció que hace un tiempo no especificado lanzó una fracasada operación para liberar a los secuestrados occidentales de Estado Islámico. No se encontraban en el lugar, pero varias fuentes cercanas a la Casa Blanca revelaron a The New York Times y a The Washington Post que el periodista sí era uno de los rehenes a liberar. Varios medios aseguraron que el gobierno estadounidense sabía de la amenaza de ejecutar a Foley. De hecho, la familia había recibido una exigencia de 132 millones de dólares por su liberación.
Todo esto llega en una época complicada para Barack Obama, criticado por su política internacional y por haber subestimado la amenaza yihadista, que obligó a regañadientes a Washington a intervenir de nuevo en Irak junto a varios países de la Unión Europea como Francia, Alemania o Italia que finalmente decidieron apoyar a los kurdos, los rivales más fuertes del califato. 

Ahora queda por ver hasta dónde puede llegar Estado Islámico soportado desde su eficaz manejo de las redes sociales. Pfannkuch advierte que ya ha logrado su pico más alto y otros analistas no dudan que el grupo está ahora tan fuerte como Al-Qaeda en los atentados del 11 de septiembre.
 Paradójicamente, los yihadistas, que buscan regresar a los tiempos de Mahoma en el siglo VIII, no desaprovechan las alternativas comunicativas y tecnológicas que ofrece el siglo XXI. Esto les ha permitido, según Pfannkuch, “ganar seguidores, fortalecer su identidad como grupo y tener un gran cubrimiento internacional, asegurándose que el mundo conozca lo que quiere Estado Islámico”.  Tras ver el video de la muerte de Foley, no queda duda de que están logrando su cometido. 
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