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| 4/27/2012 12:00:00 AM

La diferencia que harían las mujeres en el Servicio Secreto

El escándalo de los agentes de Estados Unidos acusados de contratar prostitutas en la Cumbre de las Américas en Cartagena y en El Salvador durante otra gira presidencial, no ha dejado de generar polémica entre las huestes políticas en Washington.

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BBC
Aunque la probabilidad que la seguridad del presidente Barack Obama hubiese estado comprometida en Cartagena es casi nula, altos mandos del cuerpo élite y legisladores en el Congreso protestaron con vehemencia por la falta de disciplina de estos agentes altamente entrenados.

Una senadora republicana y una representante demócrata resaltaron a los medios, recientemente, la falta de mujeres en puestos importantes del Servicio Secreto, aludiendo a que el escándalo no se hubiera dado si éstas hubieran estado presentes en Cartagena.

Hoy en día, aproximadamente el 25% del personal del Servicio Secreto es femenino.

Pero así como los hombres involucrados en la indiscreción en Cartagena dejaron al descubierto cuál es su debilidad que puede ser explotada, la pregunta es si las mujeres agentes también tienen un talón de aquiles.

Las mejores y más destacadas

Para aspirar a un puesto en el Servicio Secreto de EE.UU. hay que pasar por una rigurosa selección que incluye un arduo proceso de revisión de antecedentes psicológicos. A los posibles reclutas se les exige un título universitario y distinción en algún deporte de equipo de alto nivel.

"El servicio está buscando lo mismo en hombres que en mujeres", le dijo a BBC Mundo Jeffrey Robinson, autor del libro 'Parado al lado de la historia: la vida de un agente dentro del Servicio Secreto'.

"Las mujeres reciben el mismo trato, el mismo entrenamiento y se espera que cumplan el mismo trabajo", afirmó.

Cuando se incorporan a la agencia pasan por un entrenamiento extenso, no solo en métodos de protección sino de investigación. Los agentes tienen que trabajar primero entre cinco y seis años en oficinas regionales haciendo pesquisas en casos de cheques robados, falsificación de moneda y fraude bancario.

Robinson explica que, durante ese período, participan en operativos de protección si el presidente está de visita en su localidad, pero solo en el último de tres cordones de seguridad colocados en torno al mandatario.

"A esos hombres y mujeres se les ve parados en la nieve, lluvia, sol o viento con policías y autos de patrulla a unas cuadras de donde está el presidente asegurando que nadie pase", comentó el autor.

Si demuestran capacidades excepcionales, son reevaluados y reentrenados, para luego pasar a una lista de la que esperan sean escogidos para la llamada División de Protección Presidencial (PPD, por sus siglas en inglés).

Mujeres "más inteligentes"

Además de recibir capacitación adicional que incluye simulacros de asesinato que los condiciona a erguirse en lugar de agacharse cuando suenan disparos, a los y las agentes se les inculca rigidez mental, dedicación, sacrificio y orgullo en el cargo. No todos llenan los requisitos.

"Toma muchos años, mucho entrenamiento y el otorgamiento de mucha confianza antes de que puedan caminar al hombro del presidente", aseguró Robinson. "Son realmente los mejores y más destacados de todo el cuerpo élite".

El escritor recalca que lo que pasó durante la Cumbre de las Américas no incluyó al grupo de la PPD, sin embargo, no excusa que se hayan comportado como lo hicieron.

"Cuando se mezcla la testosterona, con el alcohol y un poco de arrogancia, el producto es un cóctel muy peligroso", expresó.

Jeffrey Robinson coincide con aquellos que están pidiendo mayor participación femenina dentro del Servicio Secreto, señalando que es escándalo nunca hubiera ocurrido con ellas presentes. "Las mujeres son más inteligentes, no se hubieran metido en eso".

La representante demócrata a la Cámara Baja por el estado de Nueva York, Carolyn Maloney, y la senadora republicana por el estado de Maine, Susan Collins, manifestaron prácticamente lo mismo a los medios recientemente.

Biología vs. entorno

El argumento es que las mujeres pueden controlar más sus impulsos, son más circunspectas en sus acciones y tienden a buscar más la comunicación y la colaboración en lugar de actuar sin pensar, como se caracteriza a los hombres.

Pero hay una escuela de pensamiento que indica que ese comportamiento es en respuesta a un acondicionamiento social y no algo que está programado en el cerebro o el ser de las mujeres.

Elizabeth Meyer, psicóloga de la Universidad Politécnica del Estado de California y que se especializa en la diferencia de sexos, reconoce que la biología sí es un factor pero la manera como la composición biológica de un individuo interactúa con su entorno es una manera más exacta de interpretar esas diferencias.

Con respecto a lo que ocurrió en Cartagena, "las mujeres reciben una educación social de la que se espera un comportamiento específico", dijo a la BBC. "No tienen los mismos privilegios ni derechos de los hombres como resultado de su posición en la sociedad y por eso actúan de manera diferente".

"Es miopía tratar de reducir las diferencias en alguna característica biológica, hormonal, de ADN o de conexión cerebral", subrayó.

La psicóloga dice que hay estudios que señalan que las diferencias entre los sexos, ya sean físicos, psicológicos, fisiológicos o emocionales están amplificados porque siempre se están buscando esas diferencias.

Explica que las tendencias en el comportamiento, por lo general, siguen una curva en forma de campana, donde el promedio de la población va a estar en la cresta de la campana y los extremos de la población estarán representados en los lados descendientes de esa campana.

Individuos excepcionales

En el área promedio, donde se encuentra la mayoría de la población, se van a ver muchas diferencias entre hombres y mujeres pero en los extremos hay mucho en común, opina la académica.

"En grupos promedios se ha demostrado que los hombres están controlados más por el lado fisiológico del sexo, mientras las mujeres están motivadas por una conexión profunda emocional", sostiene.

En ese sentido se podría pensar que una mujer cuya familia es secuestrada y a raíz de eso es extorsionada, podría ser explotada a un grado mucho más alto que un hombre porque está más afectada por las emociones.

Pero cuando se trata del Servicio Secreto, indica la psicóloga, cuyos miembros son de un excepcional nivel físico, intelectual, emocional y psicológico, se está hablando de un muy pequeño grupo de la población que está representado en las esquinas descendientes de la curva acampanada.

"Al puro extremo de esa curva, con el 0,1% de la población, después de todo el entrenamiento que reciben los agentes, no hay diferencias entre los sexos, lo que hay son diferencias de personalidad".

Según Meyer, esas diferencias de personalidad están influidas por nuestra niñez, por quienes fueron nuestros modelos, mentores e personas de importancia en nuestras jóvenes vidas.

"Como individuos todos tenemos debilidades que pueden ser explotadas pero no se pueden atribuir al sexo", concluyó la psicóloga.

Jeffrey Robinson, autor del libro sobre el Servicio Secreto, está de acuerdo con la condición excepcional especialmente de las agentes. "Las mujeres que yo conozco dentro del Servicio Secreto se destacan aún más porque tienen que competir con los hombres para que se les reconozca".
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