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| 12/12/1994 12:00:00 AM

LA ESCOBA REPUBLICANA

Barrido su partido en la mitaca, Clinton ve alejarse la posibilidad de su reelección

EN LAS ULTIMAS SEMANAS EL PRESIDENTE estadounidense Bill Clinton había mejorado sus perspectivas. Unas gestiones exitosas en el campo internacional elevaron su popularidad y, con ella, subieron ligeramente las posibilidades de obtener algún éxito en las elecciones legislativas y estaduales. Pero el martes de la semana pasada la realidad se le presentó en forma inequívoca al inquilino de la Casa Blanca. La derrota de su Partido Demócrata fue de tales dimensiones que no sólo se le dificultará su labor al frente del Ejecutivo, sino que pone en serio entredicho la posibilidad de que Clinton sea reelegido dentro de dos años.

Las elecciones del martes pasado dejaron al partido de gobierno en minoría en ambas cámaras por primera vez desde 1946, durante el mandato de Harry Truman. Y las cifras son contundentes: los republicanos consiguieron 51 nuevos escaños en la Cámara de Representantes, por lo que quedaron al frente en ese foro con un total de 229, frente a los demócratas, que quedaron con sólo 205 (hay uno independiente). De esa fomma le dieron la vuelta a una situación que, hasta la semana pasada, favorecía a los demócratas 256-178.

Y en el Senado ocurrió algo semejante, pues los demócratas, quienes dominaban la cámara alta en una relación de 56-44, perdieron ocho escaños, para quedar en una desventaja de 52-48.

Pero donde la situación implica el desquicie del mapa político vigente hasta la semana pasada, fueron las elecciones de gobernadores de estado, que mostraron una verdadera debacle para los demócratas, y que son consideradas fundamentales para ganar los comicios presidenciales cada cuatro años. La ventaja de 29-20 que tenían dio paso a una increíble relación de 31-18 a favor de los republicanos.

En ese campo estos últimos ganaron nueve de los 10 estados que aportan más votos electorales, con la excepción de la Florida, donde el hijo del ex presidente George Bush, Jeb, no logró desbancar al gobernador Lawton Chiles. Los estados del sur, claves para la elección del propio Clinton y de su antecesor demócrata Jimmy Carter, quedaron en manos republicanas.

Los ejemplos de victoria demócrata son escasos: Charles Robb, un demócrata de Virginia, frenó las aspiraciones del ex convicto Oliver North, el militar del escándalo Irán-Contras. Edward Kennedy logró evitar un descalabro anunciado ante Mitt Romney, en el Senado por Massachussets.

Los republicanos adoptaron una misma estrategia en todo el país, con la bandera de la lucha contra el crimen y la disminución de los impuestos. Pero además se beneficiaron de un ambiente adverso al establecimiento que, en ausencia de verdaderos antipolíticos, afectaría más al partido en el gobierno.


QUE HACER

Las encuestas de salida, o exit polls, demostraron que cerca de la tercera parte de quienes votaron lo hicieron para expresar su desaprobación hacia el Presidente. Eso significa que Clinton deberá replantear su estrategia si quiere aspirar a repetir dentro de dos años, un desafío muy serio si se tiene en cuenta que la reelección es lo que marca el éxito o el fracaso de los presidentes de Estados Unidos.

Clinton admitió el miércoles la derrota de su partido y reconoció que "yo tengo alguna responsabilidad en la derrota electoral, soy el Presidente, y en la medida en que no hicimos lo que el pueblo quería, acepto mi responsabilidad". Mientras reconocía que ahora tendrá muchas más dificultades para impulsar sus propuestas ante un Congreso que nunca fue fácil, Clinton dijo haber recibido compromisos de los nuevos líderes de las dos cámaras, Robert Dole, en el Senado, y Newt Gringrich, en la Cámara.

Pero lo que se espera es una dura batalla parlamentaria en la que las iniciativas del Presidente, sobre todo en cuanto a temas claves, como el programa de salud pública, que de ser rechazado por el nuevo Congreso sellará su adiós definitivo al sillón presidencial.

Esa retórica vana también resulta evidente si se tiene en cuenta que Dole es uno de los representantes más sobresalientes de la extrema derecha en el Senado, y que es él quien tratará de conseguir la candidatura republicana.

Otra mala noticia para Clinton es la casi segura designación del ultraderechista Jesse Helms como presidente del comité de relaciones exteriores del Senado, desde donde tendrá gran influencia en la selección de diplomáticos y en la concesión de ayuda al exterior. Si bien la cuestión internacional no fue el tema clave de los comicios, muchos republicanos electos manifestaron puntos de vista nacionalistas y xenofóbicos. Por otra parte, algunos candidatos republicanos, especialmente aquellos respaldados por la derecha cristiana (un fuerte grupo de presión ultraconservador), se mostraron poco favorables a los convenios de libre comercio y a la integración mundial de la economía.

Lo peor es que muchos de los senadores desbancados pertenecían a la franja del centro, los 'moderados', con quienes se pudieron conseguir coaliciones programáticas y no partidistas, como en el caso de la ley contra el crimen.

Clinton no queda totalmente desarmado ante un Congreso hostil, porque éste tampoco puede ponerse en el plan de torpedear todas las iniciativas. Al fin y al cabo los gobiernos republicanos venían desde hace 40 años soportando esa situación, y no puede decirse que todos hayan sido un desastre. En esas condiciones podría pensarse en que Clinton retome su lugar en el centro del espectro político y consiga algún grado de colaboración de los republicanos.

Pero Clinton llegó a la Casa Blanca como abanderado del cambio, y ahora los estadounidenses lo han convertido en el símbolo de lo que rechazaron al votar por él. La gran pregunta, la que permanece sin respuesta, es cómo ahora, con menos apoyo en el Congreso, podrá proyectar tanto cambio como para cambiar la posición de la gente sobre su figura.




VENCEDORES

EDWARD 'Ted' KENNEDY
En los días previos a las elecciones se había especulado sobre la posible derrota de 'Ted' Kennedy (el menor de los famosos hermanos y quien lleva 32 años en el Senado) ante el millonario Mitt Romney. Kennedy enfrentaba no sólo las acusaciones de su oponente -que trató de poner en primer plano sus escándalos sexuales- sino a un problema de imagen, porque sus electoras lo veían demasiado obeso. Pese a estos malos augurios, el peso de la dinastía Kennedy y el respaldo del electorado femenino, que le tiene como un defensor de sus derechos, fueron suficientes.
Esta ha sido la elección más disputada a la que ha tenido que hacer frente Kennedy. Pese a su edad, el reelegido senador ha manifestado contundentemente: "Tal vez no soy el más joven... pero sí soy el más luchador".


MARION BARRY

Otro de los pocos demócratas que se salvó de la quema en las elecciones del pasado martes fue el ex alcalde de la capital y ex drogadicto Marion Barry.
En 1990 Barry había sido despojado de su cargo por posesión y consumo de droga. Todo Estados Unidos recordaba aquellas imágenes de los agentes federales que arrestaron a Barry en compañía de una mujer y consumiendo crack.
En esta ocasión Marion Barry derrotó a su opositora republicana, Carol Schwartz, con la ayuda de los electores de raza negra y de los latinos. Barry trató de mostrarse a lo largo de la campaña arrepentido de lo que sucedió hace cuatro años y se confesó regenerado. Prometió reconstruir la capital de Estados Unidos que, según él, ha experimentado un incremento en la delincuencia y que ha llegado a una media anual de 400 homicidios.


GEORGE W. BUSH JR.

Para algunos analistas, con el nombre del candidato era suficiente para apoderarse de la gobernación de Texas. Porque el padre de George W. Bush Jr. es su homónimo, el anterior presidente de Estados Unidos, quien además fue también en su momento gobernador de ese estado.
La victoria de Bush ha sido un duro revés para los intereses demócratas en general y de Clinton en particular, ya que han perdido a una de sus estrellas más carismáticas la demócrata Ann Richards.
Con el triunfo de Bush se confirma una de las tradiciones más antiguas de Estados Unidos, que en Texas no es muy propicia la reelección.


PETE WILSON

Uno de los ganadores más controvertidos ha sido el reelegido gobernador de California, Pete Wilson. Durante su campaña Wilson lanzó la polémica 'propuesta 187', que contiene previsiones claramente xenofóbicas (ver recuadro).
Wilson superó a la candidata demócrata Katheleen Brown, que se opuso vehementemente a la aprobación de la 'propuesta 187', que finalmente fue la causa de su derrota. Wilson tuvo éxito al buscar votos fáciles con el sencillo expediente de echarle la culpa de los problemas de su estado a los inmigrantes.
Pese a las manifestaciones en contra de la aprobación de la proposición, Pete Wilson ha manifestado abiertamente que desde la gobernación hará todo lo que sea posible para llevar a la práctica, cuanto antes, la polémica propuesta.



VENCIDOS

OLIVER NORTH
El ex teniente coronel del ejército, y uno de los principales protagonistas del escándalo Irán-Contras, no consiguió ver cumplido su sueño de convertirse en senador del estado de Virginia. No le alcanzaron ni los 20 millones de dólares que invirtió en su campaña, producto de las donaciones de sus partidarios.
Entre sus seguidores, al conocer la derrota, se podían escuchar frases como "Dios estaba del lado de 'Ollie', los cristianos estaban con él y los designios del Señor son inescrutables". Aparentemente North se equivocó al centrar su virulenta campaña más en contra de Clinton que contra los problemas personales de su oponente.
El vencedor es el demócrata Charles Robb, quien recibió el 46 por ciento de los votos, tres puntos más que el exteniente coronel.


MARIO CUOMO

Para la gobernación del estado de Nueva York se presentaba por cuarta vez un viejo conocido del electorado, el demócrata Mario Cuomo. Su derrota ante el republicano George Pataki, es un acontecimiento casi histórico, ya que desde hace 24 años los demócratas detentaban el poder en esa gobernación.
Mario Cuomo de 62 años, declinó sus aspiraciones para las elecciones presidenciales de 1992, que al final llevaron al despacho oval de la Casa Blanca a Bill Clinton.
Con un costo estimado de 31 millones de dólares, esta ha sido la campaña de Nueva York más cara que se recuerda. Al final Cuomo, con su carrera política en entredicho, parece haberse quedado sin sus opciones presidenciales


JEB BUSH
El otro hijo del expresidente George Bush, Jeb, se batía en estas elecciones por conquistar la gobernación del estado de la Florida, pero no logró derrotar al gobernador demócrata Lawton Chiles.
Más del 75 por ciento de los electores hispanos votaron por él, porque está casado con Columba, una mujer de origen mexicano que le ha enseñado a hablar perfectamente el castellano. También contó con el apoyo de un sector de los exiliados cubanos, que mostraron su desacuerdo con la política de Chiles de enviar a los balseros a Guantánamo, en lugar de aceptarlos en la Florida.
Bush había centrado su campaña en una guerra frontal contra la delincuencia que azota a todo el estado, pero en especial a Miami. Pese a ello no fue suficiente para que pudiese derrotar a Chiles.



THOMAS FOLEY
El demócrata Thomas Foley pasó tristemente a la historia por ser el primer 'speaker', presidente de la Cámara de Representantes, que pierde su escaño desde los años de la guerra civil.
El presidente de la Cámara que, según la Constitución, es la segunda persona, tras el vicepresidente, en la línea de sucesión del jefe de Estado, cayó estrepitosamente ante su contrincante republicano George Nathereult.
Foley ha sido una víctima muy representativa de la aversión que han mostrado los votantes estadounidenses por los políticos veteranos de Washington, a quienes consideran como una élite que se ha alejado geográfica y espiritualmente del electorado que los ha alzado hasta los puestos que ocupan.



LA XENOFOBIA SANCIONADA

A PESAR DE LAS PROTESTAS de las organizaciones de derechos humanos, del rechazo de varios gobiernos latinoamericanos y de una fuerte campaña en contra, la propuesta 187 fue aprobada por los votantes de California, cuyo gobernador, el reelegido Pete Wilson, la había convertido en su caballo de batalla.

La iniciativa de Wilson, conocida como S.O.S., por la sigla en inglés de la frase 'salvemos nuestro estado' recibió la aprobación del 59 por ciento de los votantes, unos 3.795.000 contra el 41 por ciento (2.595.000) que se manifestó en contra por considerarla xenófoba y racista. El triunfo reflejó el éxito de la campaña destinada a culpar a los inmigrantes ilegales por los males que afectan a la economía californiana.

Las protestas no se hicieron esperar en México, el país más afectado por la medida, y en la capital un establecimiento de la multinacional de comidas rápidas Mac Donald's fue prácticamente destruido. Las razones son claras: la medida dejaría sin escuela, cuando entre en vigencia dentro de dos años, a 400.000 hijos de inmigrantes, quienes a su vez no podrán recibir asistencia médica de ninguna índole a menos que se trate de un caso de urgencia. Por otra parte, obligará a maestros, profesores y médicos a dar parte a las autoridades en caso de que detecten un paciente o alumno indocumentado.

Sin embargo existen muchas dudas sobre la viabilidad jurídica de la 187, y varias entidades, entre ellas el propio Distrito Escolar de Los Angeles, presentaron de inmediato demandas de inconstitucionalidad ante la Corte Federal de Los Angeles. De aplicarse los antecedentes, el éxito de la demanda estaría asegurado. La razón es que en 1982, en el estado de Texas, se presentó una propuesta similar conocida como Plyer vs. Doe, que negaba la inscripción en centros docentes de los indocumentados. En esa oportunidad la Corte decidió que la medida iba en contra del artículo 14 de la Constitución.

Sin embargo las condiciones han cambiado y el hecho mismo de que haya de por medio un plebiscito podría pesar a la hora de tomar una decisión. Y en cualquier caso el cometido principal de Wilson, que era la reelección, ya se cumplió. Lo malo es que dejó una estela de intolerancia, xenofobia y racismo cuyos efectos aún están por determinar.
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