Sábado, 22 de noviembre de 2014

| 1983/02/14 00:00

LA ESPINOSA "OPCION CERO"

Aunque Washigton se niega a aceptarlo, la URSS propone a la OTAN reducir a menos de un tercio sus misiles de alcance medio.

LA ESPINOSA "OPCION CERO"

El vicepresidente norteamericano, George Bush, visitará entre el 30 de enero y el 10 de febrero, ocho capitales europeas. Tal gira parece corresponder a dos imperativos: convencer a la opinión pública de que la instalación de los 572 misiles Pershing-2 y Cruise, previsto para este fin de año en cinco países europeos, obedece únicamente a necesidades de defensa y de disuación por parte de la OTAN y para concretar con sus allados las respuestas a las propuestas formuladas por el bloque soviético.
El 21 de diciembre Yuri Andropov invitó a los Estados Unidos a que las dos superpotencias congelen la producción de armamentos nucleares intercontinentales y reduzcan en últimas su número hasta alcanzar un 25%. De la misma manera, el líder moscovita ofreció disminuir en un 60% la cantidad de misiles nucleares soviéticos de medio alcance que apuntan sobre Europa. Si los Estados Unidos renuncian a implantar sus misiles en Inglaterra, Italia, Alemania, Bélgica y los Países Bajos, agregó Andropov, la Unión Soviética conservaría únicamente 150 misiles SS-20 en Europa, es decir, sólo una cantidad equivalente al total de misiles franceses y británicos.
En el mismo sentido, los miembros del Pacto de Varsovia lanzaron, quince días más tarde, un llamamiento a los países de la OTAN con el fin de concluir un tratado de no-agresión en el cual cada bloque se comprometería a no recurrir, el primero, a la fuerza militar (convencional o nuclear).
Andropov había también planteado acordar "la reducción del número de aviones portadores de armas nucleares de alcance medio que tiene (en Europa) la URSS y los países de la OTAN, para alcanzar la igualdad de niveles de ambas partes".
Washington, por su parte, después de saludar positivamente la invitación soviética para reducir los misiles intercontinentales, calificó de "inaceptable" la propuesta sobre los euromisiles. La administración norteamericana mantiene su posición en favor de la "opción cero". Esta consiste en el desmantelamiento de todos los cohetes nucleares de alcance medio que el Pacto de Varsovia tiene estacionados en Europa Oriental y en Asia a cambio de la renuncia de la OTAN a instalar nuevos armamentos análogos en Europa Occidental a fines del presente año. En otras palabras, la OTAN renunciaría a instalar los 108 misiles Pershing y los 464 Cruise si los soviéticos retiran y destruyen los 275 SS-4, los 25 SS-5 y los 333 SS-20.
Andropov en su discurso del 21 de diciembre, rechazó la "opción cero" diciendo que ella "estipula liquidar todos los misiles soviéticos de alcance medio no sólo en la parte europea de la URSS, sino también en su parte asiática, mientras que el arsenal cohetero-nuclear de la OTAN en Europa seguirá siendo el mismo o incluso mayor. ¿Acaso es posible que alguien piense en serio que la URSS pueda aceptarlo?".
Para el gobierno de Ronald Reagan, aceptar que los soviéticos conserven 150 misiles SS-20 en Europa, es dejar intacto el problema del desequilibrio nuclear en Europa, es agravar en Asia la superioridad militar soviética (cien SS-20 que apuntan actualmente hacia Europa serían instalados a lo largo de la frontera china) y es permitir que el bloque soviético conserve una fuerza nuclear que podría ser desplazada, en cualquier momento, hacia el Viejo Continente.
París y Londres, han hecho el mismo análisis, aunque matizándolo en algunos puntos. Los franceses, como la mayor parte de gobiernos europeos, no sólo descartan la posibilidad de firmar un nuevo tratado de paz (bastaría someterse a los ya existentes) sino que han rechazado, como los ingleses, la idea de que su fuerza nuclear pueda convertirse en objeto de discusión entre las dos superpotencias.
"Las propuestas del señor Andropov son interesantes", comentó el ministro francés de la Defensa, "pero interesantes para la Unión Soviética y los Estados Unidos". Para el presidente francés, los SS-20 hacen parte de un vasto arsenal nuclear y convencional soviético. Los misiles franceses son, en cambio, los únicos de los que dispone Francia para asegurar su defensa.
Los misiles soviéticos son, además, terrestres --lo que facilita su movilidad-- mientras que las armas nucleares francesas se encuentran localizadas, en su mayoría, en bases submarinas, afirma París. Tampoco es correcto pretender que un misil SS-20 pueda ser equiparado a un misil francés o británico, pues los misiles soviéticos están equipados con tres cabezas nucleares. El bloque soviético habría debido proponer conservar no 150 misiles sino cincuenta, dice el mismo sector.
Como quiera que sea, Mitterrand no piensa reducir su fuerza nuclear ni mezclarla con la de la OTAN. Francia considera que frente al desequilibrio nuclear que afecta a Europa y habida cuenta del bloqueo de las conversaciones por el desarme que se llevan a cabo en Ginebra, los europeos deben instalar en octubre los misiles americanos Pershing-2 y Cruise.
"El pacifismo es la solución"
El acuerdo entre Washington y París oculta mal, sin embargo, las reticencias --las oposiciones inclusive-- al despliegue de los misiles que han ido creciendo en algunos países europeos, miembros de la OTAN.
Estas provienen en parte, subraya la prensa europea, de la falta de tacto del presidente Reagan, quien disparó los movimientos pacifistas al declarar que Europa podría ser el teatro de una "guerra nuclear limitada" y que su gobierno se disponía a ordenar la fabricación y el despliegue de la bomba atómica neutrónica.
"La gente (en Europa) se inquieta legítimamente de los peligros de una guerra nuclear y piensan que el pacifismo es la solución", reconoció el general norteamericano Bernard Rogers, comandante supremo de la OTAN, antes de agregar: "Los movimientos pacifistas no (incitan) a los Rusos a negociar. La Unión Soviética lo sabe y juega sobre eso gracias a un programa masivo de propaganda y desinformación".
Felicitados por Andropov, los movimientos pacifistas europeos (en Unión Soviética han sido reprimidos) se están convirtiendo en el principal freno al programa de la OTAN.
En Alemania, pacifistas y ecologistas confundidos están obligando a los Social Demócratas a alejarse de la "opción cero", --preconizada por Schmidt-- hacia una posición en favor de un desmantelamiento de "la mayor parte de los SS-20" contra un "despliegue limitado" de los misiles de la OTAN.
Los europeos temen que el SPD, actualmente en la oposición ponga en entredicho, por puro afán electoral, los compromisos de Alemania que debe acoger 96 misiles. Las dudas son igualmente, grandes sobre la política que adoptarán los responsables del norte de Europa.
La decisión del primer ministro danés Schluter quien, para evitar su caída, optó por bloquear la contribución de Dinamarca a la implantación de los euromisiles, ha terminado convenciendo a los expertos militares de que 1983 será un año crucial para la OTAN para negociar con los soviéticos. Occidente debe reequilibrar sus fuerzas en Europa, indicó el general Rogers. Según él, cualquier dimisión conducirla a un enfrentamiento o al dominio de Europa sin que los soviéticos tengan necesidad de hacer un solo disparo.
La visita del vicepresidente Bush permitirá entrever qué piensan en últimas los europeos, quienes se encuentran más que nunca acorralados entre las dos superpotencias.--

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