Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1993/10/18 00:00

LA GUERRA Y LA PAZ

EL gobierno de Israel y la OLP comienzan la lucha por defender el acuerdo de paz de sus enemigos.

LA GUERRA Y LA PAZ

LOS ACUERDOS DE PAZ CASI SIEMPRE SE Rubrican no sólo con la firma de los documentos, sino con un caluroso apretón de manos de los protagonistas. Sin embargo, cuando el primer ministro de Israel, Yitzhak Shamir y su colega de la Organización para la Liberación de Palestina, Yasser Arafat, terminaron la ceremonia de firma de su histórica arreglo en Washington, el lunes 13, el apretón de manos resultó forzado y a regañadientes. El gesto no subrayó la desaparición de la animosidad mutua sino la permanencia de la desconfianza. Al fin y al cabo su disputa pasó de ser ideológica, sobre quién tenía derecho a vivir en la tierra disputada, para convertirse en la cuestión práctica pero siempre espinosa de cómo compartir el territorio por el que se han matado durante generaciones.
El conflicto palestino-israelí tuvo todas las características de una confrontación a muerte. Superar los odios que ellos mismos fomentaron durante años es la tarea que enfrentan ahora tanto Rabin como Arafat. Y eso que Rabin fue el ministro de Defensa en la guerra de 1973, cuando se ocuparon los territorios en disputa, y Arafat dirigió desde 1964 a una organización dedicada a la destrucción del Estado de Israel.
La tarea de "vender" el acuerdo parece superada en los niveles gubernamentales del mundo árabe. Ello se ha logrado en parte porque la ceremonia tuvo lugar en la Casa Blanca, ante un gran número de delegados de primer nivel, lo que logró dar la impresión de que el mundo desarrollado respalda en bloque el acuerdo. Semejante unanimidad disipó las dudas de la mayoría de los líderes árabes, con la única excepción de Libia, Irak e Irán, un país fundamentalista musulmán pero no árabe.
Entre tanto, el presidente de Siria, Haffez Assad, enemigo tanto de Rabin como de Yasser Arafat, trata de conservar una margen de maniobra al hacer el juego doble de enviar a su embajador a la ceremonia oficial, mientras permite que los enemigos islámicos del mismo se reúnan en su capital. Sin embargo, el presidente estadounidense Bill Clinton, quien felicitó al rey Hussein de Jordania por su voluntad para normalizar las relaciones de su país con Israel, cree poder controlar a Assad, capitalizando el resentimiento de éste ante el hecho de que su rival Arafat esté dándose abrazos con medio mundo en Washington mientras Siria sigue en la lista de países terroristas.
Ya se anuncia que muchas naciones musulmanas -a pesar de las amenazas fundamentalistas- iniciarán relaciones con Israel. Túnez, Afganistán, Indonesia, Malasia y Omán parecen ser las primeras. El gran perjudicado por ese desarrollo es Irán, cuyos intereses en los grupos fundamentalistas de Palestina, como el Hamas, son bien conocidos. Por eso se espera que el gobierno de Teherán multiplique sus esfuerzos por torpedear el acuerdo. Los muertos de los últimos días en los territorios ocupados parecen confirmarlo.
Los extremistas israelíes de derecha, sobre todo los colonos de las zonas en disputa, son el talón de Aquiles de el Rabin, tanto como Hamas lo es de Arafat. Ambos confían en poder controlarlos en sus propias jurisdicciones, pero la posibilidad de que sus torpedos descarrilen el acuerdo es una de las razones para que su apretón de manos no haya sido más que un ejercicio de duda razonable.

LOS PUNTOS DEL ACUERDO
AUTONOMIA PALESTINA
Durante cinco años habrá gobierno palestino con autonomía limitada para Gaza, la margen occidental del Jordán y Jericó. En los tres primeros años se negociará un tratado permanente.
ELECCIONES
Dentro de nueve meses se deberá elegir el consejo palestino.
RETIRO ISRAELI
Las tropas israelíes saldrán de la zona en el cuarto mes a partir de la firma del tratado.
SEGURIDAD
Se creará un cuerpo de policía palestino para la seguridad interna de la zona.
AYUDA ECONOMICA
Se establecerá un Comité de Cooperación Económica conjunto para canalizar la crucial ayuda internacional para el desarrollo.
SOLUCION DE CONFLICTOS
Los problemas se discutirán en un comité conjunto o en un tribunal de arbitramento si se acuerda.
POBLADORES
Israel sigue protegiendo a sus ciudadanos que viven en la margen occidental del Jordán y la franja de Gaza.
JERUSALEN
El punto de la capital "eterna" se discutirá en las negociaciones finales.
REFUGIADOS
El acuerdo plantea el retorno de más de 200 mil palestinos que salieron de la región en la guerra de 1967. Aunque el retorno no está garantizado, se abre la posibilidad de repatriar a miles de refugiados.

PREGUNTAS SIN RESPUESTA
ELECCIONES Para lograr la autonomía de gobierno en la región acordada es preciso que se desarrolle una elección relámpago entre los palestinos. Pero, ¿quién va a supervisar esos comicios, por qué canales se hará la difusión y quién va a sufragar los costos? CAMBIO DE ADMINISTRACION Aunque el acuerdo preve un período de transición entre la administración israelí y la nueva administración palestina, ¿qué presupuesto y cuál personal calificado tienen los palestinos para asumir su propia gestión en servicios públicos como el teléfono, la electricidad y la recolección de basuras y en temas como la gestión económica y financiera y la recaudación de los impuestos directos? LIMITES Y MOVILIDAD El tratado fija la autonomía de la zona de Gaza y Jericó pero no establece un límite claro de lo que esta "unidad territorial" comprende. Además, para comunicar estas dos áreas no se estipula ningún corredor que las comunique a través de territorio israelí.
¿Cómo se manejarán los salvoconductos y quén expedirá los pasaportes requeridos? SEGURIDAD Israel mantiene la seguridad exterior de la zona, pero los palestinos crearán un cuerpo de policía para el control de Gaza y Jericó. Pero, cómo reaccionará el gobierno israelí ante la posibilidad de que en la policía participen palestinos vinculados con grupos fundamentalistas? MANEJO MONETARIO Hasta ahora las finanzas en la región se han manejado en shekels de Israel o dinares de Jordania. ¿Bajo qué mecanismo crearán los palestinos su moneda nacional que les permita reafirmar su identidad? ¿Cómo canalizarán la ayuda internacional que recibirán?
Los kurdos: otro pueblo desheredado LA FlRMA DEL ACUERDO DE paz entre la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y el Estado de Israel, ha revivido las esperanzas independentistas del pueblo kurdo. Pero su anhelo se enfrenta a su principal enemigo, el gobierno de Turquía, y a la dificultad de unir fracciones que viven en cinco países.
Los kurdos, un pueblo milenario de musulmanes, viven desde 1923 un drama semejante al de los palestinos, cuando su territorio, el Kurdistán, fue dividido por las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial entre Turquía, Irán, Irak, Siria y la Unión Soviética.
El incumplimiento de las promesas de autonomía ha hecho que hoy vivan unos 10 millones en Turquía, cuatro millones tanto en Irak como en lrán, y el resto en Siria y en la antigua Unión Soviética. Los kurdos iraquíes, liderados por Ahmed Barzani, lograron en los años 40 cierto nivel de autonomía en la región norte de Irak, pero libran una lucha continuada contra el gobierno de Saddam Hussein. Por su parte, entre los kurdos turcos nació el movimiento Partido de los Trabajadores Kurdos (PTK) -de inspiración marxista-, que enfrenta la violenta represión del gobierno de Ankara.
Estados Unidos y Europa Occidental, con una posición ambigua, se oponen a la creación de un Estado kurdo, al tiempo que censuran las continuas violaciones que Bagdad y Ankara cometen contra los civiles En Irak, la ONU creó la zona de seguridad en el paralelo 36 para proteger a los kurdos. En Turquía, sin embargo, su identidad ha sido sistemáticamente negada -allá los llaman despectivamente "turcos montañeses"- e incluso se les prohíbe hablar en su propia lengua. Los kurdos, mucho más que los palestinos, son los verdaderos desheredados del planeta.
OLP contra Hamas EL ACUERDO DE paz entre Israel y los palestinos conforma un escenario posible de guerra civil en el que los combatientes de la OLP, que durante años fueron tildados de terroristas por el gobierno judío, -ahora lucharán al lado de Israel "Hablemos claro" -dijo la semana pasada Yossi Sarid-, ministro de seguridad israelí-. Nuestro enemigo común es ahora el movimiento fundamentalista islámico, representado por el Hamas.
Mirado desde ese punto de vista, el acuerdo es un episodio más de la confrontación de los árabes moderados contra la amenaza de la revolución islámica. El gobierno estadounidense lo tiene muy claro cuando presiona a otros países árabes para que firmen acuerdos bilaterales con Israel, pues el peligro fundamentalista ataca no sólo en la franja de Gaza mediante el Hamas sino en Egipto, Líbano, Jordania y otros países del norte de Africa, como Argelia.
En Gaza, sin embargo, se librará una batalla de gran valor simbólico entre los árabes seculares y los religiosos. Quien prevalezca allí tendrá la llave del mundo árabe.

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