Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2015/08/13 11:18

La guerra sucia de Obama contra Hillary Clinton

La prensa norteamericana revela los detalles de cómo estaría el presidente Obama atacando bajo la mesa la campaña de su exsecretaria de Estado.

Barack Obama y Hillary Clinton. Foto: Archivo SEMANA

Si Hillary Clinton parecía estar consolidada como candidata demócrata para las elecciones presidenciales del 2016, las últimas encuestas revelan que su posición no es inamovible. Poco a poco han ido estallando una serie de escándalos que han mancillado su reputación. A más de un año de las elecciones los sondeos no son sino indicativos y los resultados pueden evolucionar de manera inesperada. Pero si algo está claro es que para Clinton, que comenzó arrasando, ahora las cosas están cuesta arriba.

Clinton está perdiendo votantes en la izquierda norteamericana y eso es innegable. Sin embargo, para la autora, más allá de los errores cometidos por Hillary, el mayor enemigo de su candidatura es el mismo presidente Obama, que estaría llevando a cabo una maquiavélica campaña de desprestigio en su contra.

El pasado 29 de julio en su columna del Washington Times la editora de opinión del diario, Monica Crowley, hizo una dura crítica de la posición de Obama frente a la candidatura Clinton. Según la periodista, el problema más “insidioso” y “peligroso” que enfrenta es el presidente Obama, quien “acaba de mover sus fichas” en su contra.

Si las tensiones entre ambos demócratas no son algo nuevo -pues se remontan al menos a las elecciones del 2008-, lo que sí está por verse es si las especulaciones de la periodista son acertadas o si su tesis es excesiva.

Entre Clinton y Obama han existido diferencias. Cuando Hillary fue nombrada secretaria de Estado, el presidente no la dejó llevar a la Casa Blanca a Sidney Blumenthal, uno de los colaboradores más cercanos de su familia. Ella decidió contratarlo de todas formas a través de la Fundación Clinton. Blumenthal se convirtió después en el eje de una enorme controversia, pues se revelaron unos correos en los que se conoció que a través de él Clinton tuvo acceso a “todo tipo de información de inteligencia de lugares clave como Libia –aunque mucha de esa información era imprecisa-”, y que “la candidata usó su correo privado para burlar los canales de comunicación gubernamentales tradicionales”.

Como ciertos sectores de la opinión pública de EE. UU., Crowley retrata a Obama como un hombre calculador y meticuloso, con un plan de acción para evitar a toda costa el ascenso de Hillary a la Casa Blanca. La periodista afirma que una intervención del presidente esta semana revela esa intención. “En 18 meses voy a entregar las llaves. Quiero asegurarme de que se las estoy dando a alguien que sea serio en cuanto a los graves problemas que afrontan el país y el mundo”, dijo el presidente.

Para Crowley, la desconfianza entre Clinton y Obama es mutua y profunda y “el presidente necesita a alguien de confianza a quien pueda controlar para asegurarse que las ‘transformaciones fundamentales de la nación’ perduren. Por estas transformaciones se refiere a temas tan cruciales como el acuerdo con Irán sobre las armas nucleares, el Obama Care, la histórica reapertura de la embajada estadounidense en Cuba y la guerra contra el Estado Islámico.


Obama no confiaría en que su exsecretaria de Estado pueda seguir su legado, pues “es evidente que los Clinton están por fuera de su control”, dice el editorial. Así, Obama estaría pensando en darle su apoyo “a la persona que sabe qué hará lo que él diga: su vicepresidente, Joe Biden, a quien llama cada vez que hay una operación de comunicación fundamental, incluido el acuerdo con Irán”.

Las predicciones de la periodista son que Biden anunciará su candidatura a la Presidencia por el partido demócrata y “después de un tiempo prudencial, Obama manifestará que aunque admira a todos los candidatos demócratas, Biden se ha ganado su lealtad (…) por lo que le dará su apoyo con todo el peso de la Casa Blanca”.

Otro elemento que podría jugar en contra de Hillary es el proceso que tiene en el Departamento de Justicia por el manejo de información clasificada. Según dice Crowley en su columna, la información vino de “un veterano oficial administrativo” que “según han especulado algunos, era el propio consigliere de Obama, Valerie Jarrett”.

En una sonada columna del New York Post, por ejemplo, el antiguo editor de Newsweek y del New York Times Magazine, Edward Klein, denunció a principios del 2015 que fuentes cercanas a Bill Clinton habían sugerido que Jarrett estaba intentando por todos los medios hundir la campaña de Hillary. La Casa Blanca desmintió esos rumores.

Crowley aseguró que todo ese proceso estaba avalado por el presidente. “Si Obama no quisiera que se le abriera una investigación de esa índole a Hillary, no lo habría dejado llegar tan lejos” ; “Él quiere la investigación, la quiere atrapada y la quiera afuera (…) Y lo está haciendo de manera lenta pero segura”, puntualizó la periodista. 

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.