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| 1/8/2011 12:00:00 AM

La hora del poder latino

Las cifras del último censo han dejado claro que los hispanos ya no son una minoría cualquiera y ahora tienen un peso político específico. Pronostican que habrá candidato latino a la Vicepresidencia en 2012 y a la Presidencia en 2016. ¿Quiénes están en el sonajero?

El prestigioso columnista de The New York Times Nicholas Kristof sorprendió a sus lectores con un consejo para el nuevo año. Al comentar el frenesí en Estados Unidos por aprender chino, Kristof, quien domina ese idioma, ganó el Premio Pulitzer por su cubrimiento del gigante asiático y ha escrito libros sobre el poder ascendente de China, fue contundente en su columna: primero hay que aprender español. Su argumento es que ese es el idioma que será esencial para las nuevas generaciones de estadounidenses: "Si usted llega a ser mecánico, se podrá comunicar mejor con sus clientes. Si usted es el Presidente, podrá hacer una campaña más efectiva en Texas y Florida".

En realidad, esa afirmación no debería sorprender a nadie: Estados Unidos es el segundo país del mundo con más hispanohablantes -casi 50 millones- y el idioma es apenas uno de los ámbitos en los que cada vez se siente más el peso de la mayor minoría del país. El nuevo censo, divulgado a finales del año pasado, confirmó su rápido crecimiento: los hispanos ya son cerca del 16 por ciento de los 308 millones de habitantes. Y todas las proyecciones apuntan a que en 2050 un tercio de los estadounidenses serán de origen hispano, momento en el cual los blancos caerán a menos de la mitad para acercarse al 47 por ciento de la población.

Lo más importante es que esas cifras se traducen en un poder político ya no solo anecdótico, sino decisorio. La actualización del censo, que se hace cada 10 años, es crucial para determinar el número de curules al que tiene derecho cada estado en el Congreso, y según el nuevo cálculo aumentaron las curules para los estados donde viven la mayoría de hispanos, como Florida, Texas, Nevada, Arizona y California. Y ese aumento también incide en el peso de estos estados en el Colegio Electoral, que es el que escoge al Presidente.

Francisco Pedraza, experto en el tema de la Universidad de Texas A&M, explicó a SEMANA que hay una creciente importancia del voto latino por dos razones. Primero, el crecimiento de la población hispana no solo significa más votantes sino que esta población es más joven que las demás, y la combinación de crecimiento y juventud significa que en futuras elecciones, incluida la de 2012 y especialmente en 2016 y 2020, la influencia del votante latino se fortalecerá. Y en segundo lugar, el votante hispano crece en estados donde tradicionalmente es más reñida la batalla electoral entre demócratas y republicanos, como Florida, Nevada y Arizona, lo que significa que los candidatos tendrán un particular interés en atraer a esos votantes. "Hoy el voto latino es vital en cualquier elección para cualquier cargo", aseguró a esta revista el estratega republicano David Johnson, director de Strategic Vision. En su opinión, va a haber un candidato a Vicepresidente de origen hispano en 2012 y muy probablemente uno de los candidatos favoritos en 2016.

Los comicios de 'mitaca' de finales del año pasado, donde los republicanos recuperaron el control de la Cámara, fueron un campanazo. Por un lado, muchos analistas han señalado que si el Partido Demócrata se salvó de una derrota más apabullante y logró conservar una estrecha mayoría en el Senado fue gracias a los latinos. Aunque es un grupo muy heterogéneo, en términos generales tiende a votar 2 a 1 a favor de los demócratas, y Obama depende de ese apoyo para su reelección. Por otro lado, a pesar de esa tradición, en esas elecciones también se dio una particularidad en la otra orilla, pues un número sin precedentes de candidatos republicanos de origen hispano resultaron victoriosos; entre otros, el senador por Florida Marco Rubio y los gobernadores de Nevada, Brian Sandoval, y Nuevo México, Susana Martínez. "En los últimos 10 años hay más latinos elegidos en todos los niveles de gobierno, bien sea local, estatal o federal", explica Mark Hugo López, director asociado del Pew Hispanic Center. Sin embargo, no hay un líder que aglutine claramente a los latinos. Según un reciente estudio de dicho centro, el 65 por ciento de los hispanos contestaron no saber quién era el líder latino más importante del país y otro 10 por ciento respondió que "ninguno". El primer lugar de la encuesta ni siquiera correspondió a un político, sino a Sonia Sotomayor, la primera jueza hispana de la Corte Suprema, a quien mencionó el 7 por ciento de los consultados. La realidad, tal y como concluye el estudio es que la silla de líder nacional está vacante.

Eso no ha impedido que muchos se pregunten quién será el primer Presidente latino. La llegada de un afroamericano a la Casa Blanca les dio esperanzas a otras minorías, especialmente a la más grande de todas. Algunos hispanos han conquistado importantes posiciones. El ex gobernador de Nuevo México Bill Richardson, con una destacada hoja de vida, buscó en 2008 la candidatura demócrata, aunque su impulso duró poco. Richardson, de madre mexicana, estuvo 14 años en el Congreso, fue embajador ante Naciones Unidas, secretario de Energía del gobierno Clinton y ha negociado acuerdos con los peores dictadores del planeta, por lo que ha sido nominado al Nobel de Paz. También estuvo a punto de integrarse al gobierno Obama, pero lo han acusado de manejos dudosos en sus tiempos como gobernador. Otro nombre destacado es Antonio Villaraigosa, quien adquirió notoriedad al convertirse en alcalde de Los Ángeles en 2005 y lograr la reelección en 2009.

Pero más allá de esos nombres establecidos, muchos observadores creen que para buscar el primer Presidente latino hay que mirar a la siguiente generación. Aunque ninguno despunta claramente, hay nombres de menos de 40 años que suelen estar en la mayoría de las cábalas.

Por el lado republicano, el cubano-norteamericano Marco Rubio ha despertado gran atención. De valores conservadores, se hizo famoso como uno de los primeros candidatos apoyados por el Tea Party y a sus 39 años es primíparo en el Senado. Sus copartidarios lo apodan 'el Obama republicano', pues sueñan con replicar, con un hispano, el meteórico ascenso del afroamericano. Es una estrella emergente y algunos lo consideran, por lo menos, un gran prospecto como candidato a Vicepresidente en 2012.

Otro nombre republicano que llama la atención hace parte de la dinastía Bush, pues la madre del abogado George Prescott Bush, de 34 años, nació en México. Él es hijo del ex gobernador de Florida Jeb Bush, el hermano de George W., y podría intentar seguir sus pasos. De hecho, ya hace parte de grupos políticos hispanos en Texas.

Entre los demócratas, otro tejano tiene un futuro prometedor. Julián Castro, el alcalde de San Antonio, a quien también han comparado con Obama. Ambos estudiaron Derecho en Harvard y Castro es también un orador inspirado. Se trata de la ciudad más grande con mayoría hispana y la séptima más grande de todo el país, pero Castro enfrenta el reto de provenir de Texas, considerado un bastión republicano. Sin embargo, precisamente el crecimiento de la población latina hace que algunos analistas anticipen que eventualmente ese estado va a cambiar de manos.

Y más allá de los nombres, el crecimiento del poder latino también puede tener impacto sobre políticas públicas, como por ejemplo, la de inmigración. En 2008, Obama logró un amplio apoyo de hispanos, en parte porque prometió una reforma en menos de un año. Todavía no ha cumplido esa promesa.

Aunque todas las apuestas se antojan prematuras, la llegada a la Casa Blanca de un latino que inspire a los suyos sin atemorizar a los demás grupos parece solo cuestión de tiempo. Por ahora, los números están del lado de ellos.
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