Martes, 30 de septiembre de 2014

| 2013/07/26 00:00

La “imprudencia” del maquinista de tren accidentado

Francisco Garzón Amo fue interrogado por la Policía, pero se negó a declarar. Cuenta de fallecidos baja a 78.

El maquinista del tren accidentando en España, Francisco José Garzón Amo, recibe asistencia de transeúntes justo después del siniestro. Foto: AP / La Voz de Galicia, Xoan Soler

La Policía española confirmó este viernes la detención del maquinista del tren accidentado en Santiago de Compostela (noroeste), al que acusa de conducta "imprudente" que por el momento ha provocado 78 muertes.

La empresa gestora de las vías férreas (Adif) indicó que el maquinista debería haber empezado a frenar cuatro kilómetros antes de llegar a la zona en la que se produjo el accidente para lograr la velocidad indicada.

El jefe superior de la Policía de la región de Galicia, Jaime Iglesias, afirmó a la prensa que Francisco José Garzón Amo está "imputado por un hecho delictivo vinculado a la autoría del siniestro" y que en el momento de la detención se le leyeron sus derechos judiciales.

La declaración del maquinista ante los agentes fue autorizada por los médicos, ya que el hombre está en un hospital de Santiago. Sin embargo Garzón Amo se negó a declarar, según informó El País.

Tras el descarrilamiento del tren que cubría la línea entre Madrid y Ferrol, a las afueras de Santiago, Garzón declaró que había tomado a 190 kilómetros por hora una curva cuya velocidad máxima está fijada en ochenta.

El presidente de Adif, Gonzalo Ferre, aseguró a Efe que todos los sistemas de seguridad funcionaron y que el conductor tenía una hoja de ruta con todas las indicaciones para "controlar la velocidad".

Ferre dijo que "cuatro kilómetros antes del lugar donde se produce el accidente (el conductor) ya tiene la notificación de que tiene que empezar a reducir la velocidad, porque a la salida del túnel tiene que ir a 80 kilómetros por hora".

Exceso de velocidad

La detención del conductor fue por iniciativa policial y no a requerimiento del juez instructor del caso, que había ordenado previamente que la Policía le tomara declaración como imputado.

"Se le ha leído los derechos y se le imputa un hecho delictivo, vinculado al accidente", añadió este responsable policial, precisando que es "por imprudencia".

El conductor, de 52 años, se encuentra ingresado en el hospital de Santiago con heridas leves y todavía "no ha pasado a disposición judicial", dijo una portavoz del Tribunal Superior de Justicia gallego.

La investigación parece así centrarse sobre el conductor y podría deberse a un exceso de velocidad o a un eventual fallo de los sistemas de frenado automáticos.

El tren que descarriló el miércoles "frenó demasiado tarde", afirmó este viernes el diario El País.

El accidente se produjo cuando el tren, que había salido de Madrid, entró a demasiada velocidad en una curva cerrada, conocida como A Grandeira, a unos cuatro kilómetros de la estación de Santiago de Compostela.

El convoy, un tren convencional, salía de una vía de alta velocidad en un tramo donde la velocidad está de todos modos limitada a 80 kilómetros por hora.

"Los sistemas de alerta de la vía férrea saltaron al detectar que Francisco José Garzón Amo, el conductor del Alvia procedente de Madrid, circulaba a 190 km/h cuando no debía superar los 80", escribió El País.

"La alarma, según ha reconocido el propio maquinista, se activó en el cuadro de mando y él intentó frenar, sin poder evitar la tragedia", añadió el diario, que la víspera había revelado unas conversaciones por radio entre el conductor y la estación.

"¡Voy a 190! Espero que no haya muertos porque caerán sobre mi conciencia", dijo el maquinista, según estas grabaciones reproducidas.

Varios vagones descarrilaron, amontonándose unos con otros, y uno de ellos saltó por los aires, cayendo en un terraplén a varios metros de las vías.

El maquinista tenía 30 años de experiencia profesional en la compañía ferroviaria Renfe y desde 2003 era conductor.

No son 80 sino 78 los muertos

Mientras tanto, el comisario de la Policía Científica española Antonio del Amo, precisó que, aunque el jueves se informó oficialmente de ochenta fallecidos, las identificaciones determinaron que por el momento son 78 los muertos, debido a la complejidad de algunos casos en los que los cuerpos se fragmentaron.

"Se puede considerar que un resto humano inicialmente tiene entidad suficiente para ser considerado un cuerpo pero, tras los primeros estudios de identificación y las autopsias, el trabajo te va asociando ese resto humano con otro que también habías considerado un cadáver, de manera que la cifra baja", indicó.

Las huellas dactilares, las de ADN y el análisis de los dientes son los tres métodos seguidos por los forenses para las identificaciones, de las que en la tarde de hoy (hora española) quedaban pendientes seis.

Entre los fallecidos ya identificados hay tres procedentes de México, Estados Unidos y Argelia, según la Policía española.

El Gobierno colombiano aseguró ayer que dos de sus nacionales habían muerto en el accidente y la Secretaría General Iberoamericana indicó que había fallecido una alta funcionaria de la República Dominicana, aunque las autoridades de este país matizaron que se trataba de una persona oficialmente desaparecida.

Dos días después de la tragedia ferroviaria de Santiago, la mayoría de los familiares de las víctimas mortales de este accidente iniciaron ya el duro trance de llevarse a sus muertos, pero aún hay varias familias que sufren la peor de las esperas: la de la identificación.

Respecto a la caja negra del tren, está custodiada por la Policía Judicial y en su momento se entregará al juzgado que instruye el caso para que decida cómo se procede a su apertura y al desarrollo de la información que se encuentre en ella.

Aparte de la autoridad judicial, el llamado comité de accidentes ferroviarios trabaja ya para determinar las causas y elaborará un informe que todavía no tiene fecha de entrega.

Mientras tanto, la vicepresidenta del Gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, solicitó hoy "prudencia y respeto" a la investigación por entender que es muy aventurado avanzar las causas del siniestro.

En Angrois, la pequeña localidad cercana a Santiago en la que el tren descarriló, los vecinos empezaron a volver a su rutina intentando superar los momentos dramáticos en los que muchos de ellos han hecho gala de generosidad y solidaridad, ya que fueron los primeros en socorrer a las víctimas del desastre.

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