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| 7/12/1982 12:00:00 AM

LA LARGA HONDA DE DAVID

La expansión militar israelí puede ir muy lejos.

La fulminante invasión del Líbano meridional por Israel puede terminar esta misma semana si Siria se abstiene de poner en acción a unos 30 mil soldados, emplazados en este país, pero Menahem Begín, que no quiso recibir el 7 de junio pasado al diplomático norteamericano Philip Habib, tendrá que enfrentarse con el gobierno de Ronald Reagan en una nueva crisis.
Habib, según fuentes diplomáticas de Jerusalén, llegó para exigir la inmediata evacuación de las tropas israelíes, pero la invasión del último domingo tiene un "precio político". Begín no retirará a sus soldados si antes no se le garantiza que la guerrilla palestina quedará a 40 kilómetros de Galilea.
La población cristiana y shiíta de los enclaves del Líbano meridional, o "Líbano libre", recibió con una "salva" de arroz a los soldados judíos que capturaron la inexpugnable fortaleza cruzada del "Beaufort", a 6 kilómetros de la frontera israelí. Desde allí -donde, según un jefe judío, había de 30 a 50 guerrilleros- tenían los palestinos una visión casi total del Libano meridional, y con sus cañones podían llegar a hasta Galilea.
Un soldado israelí dijo que él "Beaufort" "era el Golán de los terroristas". Al cumplirse 24 horas de combates, el jefe del Estado Mayor, general Rafael Eytan, dijo a Radio Israel que "Hicimos en 20 horas lo que pensamos que nos demandaría 60 horas".
Según el portavoz de las fuerzas de la ONU en el Líbano Meridional las columnas blindadas de Israel penetraron por la zona costera en dirección a Tiro y Sidón, por el centro hacia Nabatye -donde había varias jefaturas de organizaciones palestinas-, y por la zona de Arkoub, junto a la "Fatajland" que limita con la cadena montañosa del Hermón sirio.
Al cumplirse el primer día de operaciones, reinaba satisfacción en Israel por la marcha de la guerra, pero todavía se desconoce aquí el número de víctinas. El general Eytan dijo que sus soldados debieron avanzar por terreno serrano, a veces con plantaciones frugales y zonas urbanas.
Israel se privó, desde hace años, de capturar la fortaleza "Beaufort" para evitar, precisamente un alto costo en vidas. Uno de los jefes de esa operacion dijo: "Me siento más cómodo ahora después de izar la bandera israelí", y comentó que "No estamos luchando, contra grupos dispersos sino contra combatientes que están organizados por unidades, con comandos de coordinación, con un ejército regular".
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