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| 12/15/1986 12:00:00 AM

LA LENGUA DE MONSIEUR

"Metida de pata" del Primer Ministro francés hace quedar mal al país europeo con sus aliados.


Que hay imprudencias que jamás se pueden cometer y menos si uno es Primer Ministro y se encuentra además al frente de un periodista ansioso de popularidad y con grabadora en mano, es una lección que jamás olvidará Jacques Chirac.

A tres días de reunirse la Comunidad Económica Europea (CEE) para decidir las sanciones contra Siria por su participación en un intento de acto terrorista en Londres, el decir que Gran Bretaña está equivocada al acusar a Siria, culpar a Israel y citar como fuentes al canciller y al ministro de Relaciones Exteriores de Alemania Federal, mucho más que una imprudencia, es un "metidononón de pata". Y el decirlo en frente de un periodista, una gran ingenuidad.

Chirac, en una entrevista para el Washington Times, al parecer le comentó fuera de grabación al director Arnaud de Borchgrave, quien era a la vez el entrevistador, que tanto el canciller alemán Helmut Kohl como el ministro de Relaciones Exteriores Hans-Dietrich Genscher estaban convencidos de que el autor intelectual del intento de atentado en el aeropuerto de Londres contra un avión de El Al el 17 de abril no era el gobierno sirio sino la Policía secreta de Israel, el Mossad, con ayuda de algunos renegados sirios. Y Borchgrave decidió publicarlo.

El revuelo fue inmediato. Voceros de los dos funcionarios alemanes se apresuraron a negar que Chirac se hubiera reunido con ellos para hablar sobre el tema. Los oficiales israelíes se mostraron sorprendidos por las declaraciones y el mismo Chirac dio a conocer inmediatamente un comunicado en el cual decía que "la interpretación dada a sus comentarios", durante la entrevista, "carecía de todo fundamento". Aunque los periodistas le pidieron clarificar el significado del término "interpretación" y precisar si con ello estaba negando rotundamente el haber hecho los comentarios que se le atribuían, la oficina de Chirac no dijo más. Sin embargo, apenas se dio cuenta de la tormenta política que se estaba generando, el Primer Ministro especificó que había tratado que su entrevista fuera off the record, fuera de grabación. "Hasta donde entiendo, su interpretación fue más allá de mis comentarios", dijo, pero sin negar que él hubiera hablado sobre el tema.

Mientras tanto, en Washington, Borchgrave se mantenía firme y se mostraba dispuesto a publicar el texto completo de la entrevista si Chirac insistía en sostener que todo era asunto de interpretación. Efectivamente, el lunes 10, la primera página del Washington Times, periódico perteneciente a la secta de los seguidores del reverendo Moon, publicaba en primera página la transcripción completa de la grabación, después de una comedida nota aclaratoria en la que el director lamentaba tener que, en aras de probar su buena fe, violar el compromiso que había adquirido con Chirac de no citarlo textualmente. El periódico afirmaba, además, que durante el fin de semana, varios intermediarios enviados por Chirac habían intentado disuadir a Borchgrave para que no hiciera la publicación.

El gaffe
Todo parece indicar que el Primer Ministro en realidad sí habló con el periodista sin muchos rodeos, diciendo cosas bastante comprometedoras. Según Borchgrave, después de más de 10 minutos de entrevista, Chirac le había solicitado no ser citado directamente dado lo delicado del tema, pero le había dicho que confiaba en que parafrasearía el significado de sus palabras apropiadamente. En el artículo, titulado "Chirac afirma que Siria fue culpada injustamente", el Primer Ministro afirma que aunque él personalmente no tiene pruebas para relacionar a Israel con el intento de sabotaje del avión de El Al en Londres, Kohl y Genscher le habían expresado que su conclusión era que el Mossad y disidentes sirios habían montado el show para desprestigiar el gobierno de Assad.

Sea cual fuere el contenido exacto de las afirmaciones, lo cierto es que la publicación del artículo no podía ocurrir en un momento más inoportuno. El gobierno no sólo había sido criticado ya duramente por no haber dado apoyo suficiente a la Gran Bretaña en su condena a Siria, sino que además se encontraba ad portas de una nueva reunión de la Comunidad Económica con el fin de determinar las sanciones al gobierno de Assad, y pendiente de la liberación de dos rehenes franceses en el Líbano. El aparecer por tanto condenando a la Thatcher y absolviendo a Assad, resultaba más que inquietante. Además, en términos cordiales, el presidente Mitterrand le había dejado saber ya sutilmente a Chirac que le molestaba el que el Primer Ministro asumiera un papel que le corresponde al Primer Mandatario, cual es el de la política internacional.

La suerte pareció, sin embargo, acompañar a Chirac a salir del lío. Primero, la reunión de la Comunidad Económica Europea impuso a Siria sanciones moderadas y en la práctica no muy efectivas, que Francia pudo apoyar. Y al día siguiente, dos rehenes fueron liberados en el Líbano después de varios meses de cautiverio y entregados al gobierno sirio. Si bien la contraprestación se presume que en ningún momento fue semejante a la pagada por los Estados Unidos por sus rehenes, sí se asegura que tuvo que ver directamente con la actitud de diálogo establecida por el gobierno francés frente a Siria e Irán, duramente criticada por la prensa y algunos sectores políticos.

"La posición del gobierno francés ciertamente ha ayudado a la liberación de sus rehenes", expresó el ministro de Relaciones Exteriores de Siria, Farouk al-Sharaa. "Los países que muestran hostilidad hacia Siria deben esperar la misma hostilidad de nuestra parte", añadió, queriendo dejar en claro la que parece ser la lección del mes en materia de política internacional: si no puedes combatirlos, úneteles. Para la muestra, EE.UU.-Irán la semana pasada, y ahora Francia-Siria.--
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