Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2001/11/05 00:00

La mano negra

El asesinato de Celso Daniel, alcalde de Santo André y cercano colaborador de Lula da Silva, parece ser el renacimiento de los escuadrones de la muerte empeñados en evitar que éste llegue al poder.

La mano negra

El asesinato de Celso Daniel, el principal asesor de José Ignacio da Silva Lula, candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, ha conmocionado a ese país. El cadáver apareció el 20 de enero, un día después de haber sido secuestrado, con 10 disparos. Un supuesto Frente de Acción Revolucionaria Brasileño (Farb) se habría atribuido el atentado para castigar al PT de “acercarse a la derecha”, pero tal interpretación no es muy tenida en cuenta por los investigadores, quienes piensan que podría ser un golpe de los escuadrones de la muerte

De 50 años, Celso Augusto Daniel era una de las principales apuestas del PT para el futuro. Daniel, alcalde de Santo André, localidad industrial del neurálgico Estado de Sao Paulo, era el coordinador del programa de gobierno de Lula. Visto como moderado dentro y fuera del partido, acababa de elaborar el texto con las directrices del programa en el que proponía una ruptura con el modelo de Fernando Henrique Cardoso.

En los últimos meses se han producido 94 casos de violencia contra dirigentes del PT pero hasta ahora no se tiene ninguna pista sobre los autores. Luis Ignacio Bautista, diputado del PT por el Estado de Pará, dijo a SEMANA que “todos los indicios nos llevan a creer que se trata de un nuevo asesinato político ejecutado por un grupo de ultraderecha. Celso ya figuraba en una lista de amenazados, entre los cuales estaban también Toninho, el alcalde de Campiñas, asesinado el 10 de septiembre, y muchos otros alcaldes y concejales del PT, algunos de los cuales, además de amenazas, recibieron ataques con tiros y bombas”. Para Bautista, “esto se suma a la larga lista de la impunidad en el país, como lo demuestra el asesinato de cientos de dirigentes de una de las agrupaciones gremiales más fuertes del país, la del Movimiento Sin Tierra”.

El diputado Padre Roque, del PT, atribuye el crimen de Daniel a las mafias, que estarían siendo investigadas por los alcaldes de ese partido. En Campiñas la Comisión Parlamentaria del Narcotráfico habría mostrado las conexiones de la policía y de la política con el crimen organizado y, en el caso de Santo André, se investigaba a una banda dedicada al robo de cargamentos de camiones y al narcotráfico.

Las amenazas contra los dirigentes del PT no se han detenido. Hasta Lula fue amenazado. El alcalde Airton Montanher, de Riebirao Corrente, en el Estado de Sao Paulo, sufrió un intento de secuestro luego de recibir dos cartas con amenazas de muerte el martes. El candidato del PT al gobierno del mismo Estado, José Genoino, recibió tres amenazas por correo electrónico firmadas por el Farb. También fueron amenazados el alcalde de Guarulhos y el gobernador de Mato Grosso do Sul.

Brasil es un país particularmente violento, y Sao Paulo más todavía. El año pasado hubo 17.000 asesinatos y, según la Secretaría de Seguridad, la muerte de ocho de cada 10 jóvenes en esa ciudad está vinculada con hechos de violencia. Los ataques al PT y la impunidad son preocupantes porque se producen en los meses previos a las elecciones en las que Lula, un ex obrero metalúrgico, puede convertirse en presidente.

El contagio de Argentina, que los organismos internacionales pretendían evitar por el lado económico, bien puede venir por el lado político. Con el chavismo por el norte, el desbarranque del peronismo y el radicalismo por el sur, un triunfo del PT significaría un remezón continental más poderoso que cualquier devaluación o proceso hiperinflacionario.

Los ingredientes están: crisis económica, desgaste del gobierno de Cardoso y de los partidos tradicionales. En estas circunstancias el asesinato de Celso Daniel, para el diputado Bautista, “es para atemorizar a Lula y al conjunto del PT”.

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