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| 3/19/2001 12:00:00 AM

La milonga del dólar negro

Un escándalo por lavado de dólares tiene en ascuas a la industria bancaria del país austral.

El exclusivo bosque-balneario de Cariló fue la escena de la muerte trágica del financista Mariano Perel y su señora. Perel trabajaba para Antfactory, una firma de la cual es socio el Citibank. En la mesa del cuarto, un diario subrayado mostraba la última lectura del empresario: la nota del informe sobre lavado de dinero en Argentina, realizado por la diputada radical Elisa Carrió.

Aparentemente no fue una coincidencia que al día siguiente se conociera el informe elaborado por los senadores demócratas del subcomité de investigaciones del Senado de Estados Unidos, sobre la utilización de los grandes bancos norteamericanos para el lavado de dólares, para el cual colaboró la diputada Carrió. Mientras los investigadores analizaban la escena el escándalo empezaba a crecer y ponía en el banquillo de los acusados al presidente del Banco Central, Pedro Pou.

Todo surgió por las dimensiones del informe del subcomité del Senado norteamericano al citar el caso de dos bancos argentinos. El primero es Mercado Abierto, propiedad de Aldo Ducler, un ex asesor del ex cantante y gobernador de Tucumán, el peronista Palito Ortega, acusado de haber lavado dinero del cartel de Juárez en el país.

El otro caso es el del Banco República de Argentina y el Federal Bank de Bahamas, que según el informe operaban desde hace 10 años a través del Citibank de Nueva York y habrían triangulado fondos provenientes de sobornos, tráfico de armas o de drogas, desde paraísos fiscales por 100 millones de dólares mensuales, para un total de unos 6.000 millones de dólares, según unos, y 9.000 millones, según otros.

De acuerdo con el informe, cuando el Citi recibió el pedido del Banco Central de Argentina para informar sobre los propietarios del Federal Bank, sus funcionarios respondieron que “no tenían información que permitiera determinar la identidad de los accionistas” del banco en cuestión.

Se cree que el titular del Federal Bank es el financista argentino Raúl Moneta, dueño del cuestionado Banco República, un hombre del entorno del ex presidente Carlos Menem. Moneta es —a través del Banco República y de United Finance Company Ltd. (Ufco), una sociedad de las Islas Vírgenes— el principal accionista de CEI Citicorp Holdings, en el cual Citicorp International posee el 22 por ciento. CEI llegó a controlar empresas con bienes superiores a los 5.000 millones de dólares.



Sospechosa lentitud

El Banco Central empezó a investigar al República en 1996. Este fue liquidado en abril de 2000 pero sólo en diciembre las autoridades del Central llevaron el caso a la justicia. Por eso ahora todas las miradas convergen sobre Pedro Pou, el presidente del Banco Central, hombre clave del gobierno de Menem y uno de los artífices de la convertibilidad mediante la cual el peso se equiparó con el dólar.

Pou acusa al titular del Citibank de la Argentina, Carlos Fredigotti, por ocultar información sobre los dueños del Federal Bank. Pero cuando por fin el Citi se la entregó, Pou se tardó tres meses más en iniciar una investigación judicial. Para Carrió, la interpretación es que Pou hizo la denuncia para no ser acusado de encubrimiento a Moneta.

El informe de Carrió también sostiene que el Banco Central le perdonó a Moneta multas al Banco República por 70 millones de dólares, y que aceptó como garantía hipotecaria un edificio cuyo valor real era varias veces inferior al de la suma prestada. Lo más grave es que, según el informe de Carrió, a través del República se financiaba al CEI y a empresas del Citibank y de Moneta “en condiciones más favorables, posibilitando inversiones en medios de comunicación por más de 3.000 millones y permitiendo que Moneta aumentara su participación en el CEI a casi el 40 por ciento en 1998”.

El República operaba en forma cruzada con el Citi “financiando a sus empresas vinculadas y recibiendo préstamos del Citi a las empresas de Moneta, para eludir mutuamente los límites de préstamos a los vinculados”, dice el informe de Carrió.

Algunos de los que recibieron préstamos en estas condiciones fueron Ricardo Handley, ex titular del Citibank y titular del CEI, Dionisio Martín, vicepresidente del Citi, las empresas del Citibank (Celulosa Argentina, Tussucel, Cartonex), CEI (luego CEI Citicorp Holdings), las empresas del CEI, y empresas del grupo Werthein, socios del CEI.

En estas circunstancias, la muerte de Perel agrega condimento a la sopa. “Es difícil saber si el crimen tiene que ver con el escándalo de lavado de dinero”, comentó a SEMANA Raúl Kollman, periodista y comentarista político del diario Página 12. “El Citibank posee el 50 por ciento de Antfactory, la firma donde trabajaba Perel. Habría que investigar bien esta firma, que anunció inversiones por 500 millones de dólares en Internet en Argentina, lo cual es una cifra descabellada”, dijo.



Tambalea Pou

La cabeza de Pedro Pou está en juego, mientras los mercados se agitan en medio de las turbulencias provocadas por el escándalo.

Aunque según distintas fuentes el presidente Fernando de la Rúa ya tomó la decisión de apartar a Pou, hecho que se confirmaría con el inicio, en el Senado, de los trámites para pedir su renuncia, lo cierto es que Pou todavía resiste.

Para el mundo financiero porteño la caída de Pou es una amenaza al plan económico y un traspiés que podría frenar la tenue recuperación económica que se observa en el país, por lo cual los banqueros presionan al presidente para evitar la medida. “Imagínese la gravedad de la situación, si el presidente del Banco Central anda querellando ni más ni menos que al presidente del Citi. Se ha alborotado el mar financiero, luego de las buenas relaciones que se habían establecido con el gobierno”, dijo a SEMANA con preocupación un alto funcionario bancario.

Para apagar el incendio el gobierno reglamentó en estos días la ley contra el lavado de dinero e integró la Unidad de Información Financiera, el organismo encargado de combatirlo.

De todas maneras el escándalo ya ha logrado su efecto, al destapar una olla podrida en la que un banco de primer nivel mundial como el Citi se ve involucrado con personajes sospechosos de lavar dinero del narcotráfico, la venta de armas y los sobornos.

“Si llegan a tirar del hilo puede caer medio país”, comentó en Los Angeles Abel Reynoso, ex jefe de la oficina argentina de la DEA, al referirse a la muerte de Mariano Perel. Para Reynoso, desplazado del cargo cuando investigaba una red de lavado de dinero, no sólo se trata de los casos de Moneta y Ducler. “Nunca destaparon, por ejemplo, a los bancos que quebraron, que fueron muchísimos en los últimos 10 años. Con la cantidad de dinero que se lavó en la Argentina, me sigue asombrando la ingenuidad de la información que se maneja. Esto es sólo la punta de un iceberg”.
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