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| 2/5/2013 12:00:00 AM

La muerte empaña la campaña en Ecuador

Dos asesinatos en un mitín conmocionaron al país. La cuestión: ¿fue obra de un loco o un acto premeditado?

En Ecuador hacía años que no mataban en plena campaña política. Hay que remontar hasta 1979 y el asesinato del candidato presidencial Abdón Calderón y el asesinato de Abdón Calderón. Por eso el asesinato de dos personas y las heridas de siete más en un acto de campaña de Rafael Correa en Quinindé, en la provincia de Esmeraldas en la costa pacífica, tienen al país en estado de shock.

La escena es escalofriante. Frente a una tarima, cientos de personas esperaban la llegada del candidato presidente, ondeando sus banderas verdes fluorescentes de Alianza País, el partido del gobierno.

De pronto, en mitad del gentío, un hombre sacó su cuchillo y apuñaló gente a diestra y siniestra. El ataque solo duró unos segundos, pero el balance es trágico. Aurelio Fricson Vivero de 28 añosy Gregoria Porozo de 63 años. Además, cinco personas tuvieron que ser  internadas en el hospital por heridas de gravedad.

Andes, la agencia oficial, citó a Miriam Iglesias, una militante de Alianza País que asistió al drama. Según dijo que “más que un desquiciado, eso fue premeditado, el tipo estuvo desde temprano provocando a los que arreglaban el sitio. Se lo sacó varias veces del lugar, yo evité que lo reventaran con un palo, se lo entregó a la policía, y no lo detuvieron. Por eso regresa con el cuchillo de unos 40 centímetros y a mansalva agrede al que más pudo, yo estuve a escasos metros de todo el incidente”.

Añadió además que “todo fue maquinado, con el tipo estaba un colombiano que desapareció en el acto”.



El ministerio del interior por su parte informó que “el detenido es de nacionalidad ecuatoriana, cuarenta años de edad. Desde 1997 registra tres detenciones previas en delito flagrante de robo, tenencia y posesión de armas”.

La primera medida del presidente candidato Correa fue suspender el evento y poner entre paréntesis su campaña a menos de 15 días de las elecciones del 17 de febrero. Correa asistió al velorio de las víctimas y dijo que “se trata de un hecho aislado, ha sido una campaña muy pacífica, yo diría muy alegre, muy optimista, muy esperanzadora".

Sin embargo, hasta el momento Alianza País no se atrevía a decir si la agresión era parte de un plan político para desestabilizar el proceso electoral o la acción de un desequilibrado. Galo Mora, secretario ejecutivo del partido, le dijo a Semana.com que “hay que actuar con mesura, cualquier invocación política pueden dar lugar a una efervescencia mayor. El asesinato de compañeros nos golpeó y nos conmovió.

Añadió que “lo primero que dijo el compañero presidente es que era un desquiciado. Pero es necesaria una investigación de fondo. Si la persona que fue aprendida es culpable, en unas horas podremos saber cuáles eran sus motivaciones de un casi asesinato en masa que era lo que pretendía”.

Los principales candidatos de la oposición expresaron su solidaridad con lo que pasó. Alberto Acosta, exaliado de Correa y candidato opositor de izquierda escribió: "Lo de Quinindé empaña un proceso que debe caracterizarse por la alegría. No podemos dejar que esto se repita, debemos condenar estos actos". Álvaro Noboa, uno de los hombres más ricos de Ecuador y quien está ya en su quinto intento por conquistar la presidencia puso en Twitter: “Terrible lo sucedido en Quinindé. Abrazo fraterno a familias afectadas por el lamentable incidente. Esto nada tiene que ver con política”.

Pero el miedo de muchos es que inevitablemente esta tragedia termine politizada. Así lo sugirió en Twitter Fernando Cordero, presidente de la Asamblea Nacional del partido del gobierno al preguntar si “sería todavía peor si autor no es un desquiciado sino un alquilado". Es decir un sicario. En varias ocasiones se han denunciado complots internacionales contra Rafael Correa.

Eso no haría sino exacerbar un clima de confrontación y de polarización que hay en Ecuador entre los partidarios de Correa y la oposición, así como algunos medios de comunicación. Según la agencia Andes, Carlos Vera, un político de derecha y opositor acérrimo de Correa dijo que “ojalá que no se aprovechen de eso para sacar votos como mártires los correistas”.

En todo caso, más allá del debate político que puede haber, el drama con seguridad relanzará las polémicas sobre la seguridad en Ecuador. Para muchos opositores, y gente en las calles, ese es uno puntos críticos en el balance de Correa. Según un estudio de la firma Cedatos, el 65 por ciento de los encuestados dicen haber sido víctimas o conocer a alguien víctima de algún delito.

Para rematar, aunque no se denunciaron motivaciones políticas, el fin de semana Mauricio Rodas, uno de los candidatos presidenciales, sufrió un secuestro exprés en Quito. Problemas que hasta hace unos años los ecuatorianos no conocían.

Por eso no hay que sorprenderse si este drama marque un antes y un después en la campaña.
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